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Fue el gran tenor dramático del
repertorio italiano en las décadas de los cuarenta y cincuenta. Debutó en Pesaro
incorporando el Turridu de Cavalleria rusticana en
1939, y desde entonces recorrió en triunfo la práctica totalidad de los teatros líricos
de su patria, en los que impresionó por el vigor y la garra de sus interpretaciones y no
solamente en el aspecto vocal: la presencia escénica de su Otello
llevó a este gran personaje de Verdi a una cumbre que no ha sido superada. Otros de sus
grandes papeles fueron el Dick Johnson de La fanciulla del West,
y, en general, los protagonistas de Puccini. Cuando terminó su carrera se convirtió en
un célebre profesor de canto cuyo más célebre discípulo es el tenor Peter Hofmann. Que
un tenor italiano pueda formar a una gran heldentenor es la mejor prueba del temperamento
de Del Mónaco. |