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Nace
en Ancona (Italia) el 8 de abril de 1921. La voz de Corelli fue la
de un típico tenor spinto, resonante y llena de vibraciones. No forzó
sus medios tratando de enfrentar partes ajenas a sus posibilidades.
En un principio el color era más oscuro y carente de suficiente brillo
pero ya se destacaba por la amplitud del sonido, que a veces se resentía
por una exagerada cobertura del pasaje. En esos días su canto carecía
de flexibilidad y había muchas notas duras. Su línea de canto no era
interesante y recurría mucho a los efectos demagógicos de antaño.
Luego de su famoso "Il Pirata"
milanés (1958, con Callas) se notó un esfuerzo en mejorar el fraseo,
acercándose a la vez al repertorio más agudo que se había quedado
huérfano al acabarse las grandes voces del pasado. En ese período
Corelli cuidó más su tendencia a los sonidos "caprinos" y en gran
medida logró controlar ese defecto. Sin embargo su voz nunca fue enteramente
adecuada para los preciosismos belcantísticos, las frases con dinámica
muy variada y el canto matizado de los personajes líricos. En cuanto
a su temperamento debemos decir que, contrariamente a los enfoques
intelectuales de un Domingo, estuvo librado a un instinto que no siempre
le ayudó en la búsqueda de los diferentes estilos. Por eso fue el
polo opuesto de artistas como Carlo Bergonzi, quien a cambio de cierta
falta de arrojo supo dotar a las obras que abordó de una cuota relevante
de musicalidad y cuidado estilístico.
Los consejeros
de Corelli lo empujaron a empresas imposibles como la ópera francesa
("Faust", "Werther"
y "Romeo et Juliette") y a personajes
puccinianos (como Rodolfo) a los que no podía llegar a través del
enfoque vocal o una compenetración interpretativa espontánea. A causa
de estos errores Corelli ha sido un cantante muy criticado, quizá
en demasía, ya que hay que respetarlo y admirarlo como un fenómeno
vocal comparable sólo a Gigli. Por otra parte, ambos fueron los últimos
en poder dar entregas verosímiles de Andrea Chénier, un personaje
que en las últimas décadas cayó en la más absoluta orfandad a pesar
de haber sido abordado por los principales tenores.
Fue alumno del
Liceo Musical Rossini de Pesaro y en 1950 ganó un concurso organizado
por el Maggio Musicale Fiorentino. En 1951 debutó como Don José en
"Carmen" en Spoleto. Su debut
en La Scala fue como Licinio en "La Vestale"
(1954) junto a Maria Callas. En la Scala cantó entre otros roles:
Loris de "Fedora"(1956) con Callas;
Radamés de "Aida" (1956/57); Canio
de "Pagliacci"(1957); Gualtiero
en la reposición de "Il Pirata"
con Callas y Bastianini (1958); Calaf en "Turandot"
con Birgit Nilsson (1958/59); "Andrea Chenier"
(1960); "Poliuto" con Callas y
Bastianini (1960); la reposición de "Les
Huguenots" con Simionato, Sutherland y Ghiaurov (1961).
En el Covent Garden debutó en 1957 con Cavaradossi de "Tosca".
En el Metropolitan debutó con Manrico de "Il
Trovatore" con la también debutante Leontyne Price (1961);
interpretando hasta 1974: Calaf (en una "Turandot"
dirigida por Stokowski junto a Nilsson y Moffo), "Don
Carlo", Enzo de "La Gioconda",
"Andrea Chenier", "Ernani",
Cavaradossi, Maurizio di Sajonia de "Adriana
Lecouvreur", Rodolfo de "La Bohème",
Don Alvaro de "La forza del destino",
Turiddu de "Cavalleria Rusticana"
entre otros. Su apostura de galán fue aprovechada por Rudolf Bing
para la reposición de "Romeo et Juliette"
(1967) a pesar del divorcio total entre su modalidad y la esencia
del canto francés. Su romance con el público del Metropolitan continuó
con Don José de "Carmen" (1968),
una rara incursión en el Edgardo de "Lucia
di Lammermoor"(1971) y Werther
(1971). A partir de ese año cantó en diversas ciudades de Estados
Unidos, en la Arena de Verona, en el San Carlos de Lisboa, en Londres
y Viena hasta 1976. Luego actuó muy poco y dio su último recital en
1981.
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