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Considerado el
mejor bajo italiano del último cuarto del siglo, comenzó tempranamente
sus estudios ayudado por su padre, que era entusiasta de la ópera, y
debutó en 1964 encarnando al Colline de La
bohème, papel que obtuvo por haber ganado un concurso en el
festival de Spoleto. Mario Labroca se entusiasmó con su actuación y le
llevó a la Fenice de Venecia, teatro del que se convirtió prácticamente
en cantante estable. Con una amplitud y belleza vocal que le permite
cantar también en la tesitura de barítono, su repertorio se amplió
progresivamente a medida que su carrera se internacionalizaba con éxitos
como el que obtuvo en el papel de Fiesco, del Simon
Boccanegra de Verdi, en el Covent Garden londinense. Joseph
Losey le eligió como protagonista para la excelente versión
cinematográfica que hizo del Don Giovanni de
Mozart, e intervino también con posterioridad en la versión igualmente
filmada de Carmen, debida a Francesco
Rosi. Su discografía es extensa y su figura ha ido incrementando su
prestigio año tras año hasta ser considerada en la actualidad una de las
personalidades indiscutibles del mundo de la ópera. |