argumento - personajes - discografía - anecdotario
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RIGOLETTO |
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G. Verdi (1814 - 1901) |
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Música
de Verdi. Tres actos. Estrenada el 11 de Marzo de 1851. Teatro la
Fenice, Venecia. |
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Lugar de la
acción: Mantua
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| Acto I Primera escena Fiesta en el Palacio Ducal. Música y risas. El Duque, mujeriego irredimible, presume con sus cortesanos de una nueva aventura con una chica, en cuya casa entre un misterioso hombre todas las noches ("Della mia bella..."). Pronto, la atención del Duque se fija en la Condesa de Ceprano cuando esta cruza delante de él. Alertado por Borsa sobre la proximidad del esposo de la Condesa, el Duque responde contándole su indiferencia sobre una u otra mujer, todas le gustan ("Questa o quella..."). El Duque pregunta a la Duquesa si se marcha, y aprovecha para cortejarla a la vista de su esposo ("Partite?... Crudele!"). Aparece Rigoletto y aprovecha la ocasión para burlarse del Conde de Ceprano ("In testa que avete, Signor di Ceprano"). Todos ríen con la burla de Rigoletto. De repente aparece Marullo, contando que Rigoletto tiene una amante, noticia que sorprende al resto de cortesanos por la condición de Rigoletto de bufón ("Gran nuova, gran nuova"). El Conde de Ceprano se acerca a su esposa, interrumpiendo el cortejo del Duque. ("Ah, piu di Ceprano..."). Rigoletto sugiere al duque que la rapte o que aprese al Conde, para tener así "via libre" con la Condesa. Ceprano que lo oye se enfurece y saca su espada. El Duque trata de tranquilizarlo al tiempo que critica a Rigoletto sus siempre extremas burlas. Ceprano pide ayuda a los cortesanos para vengarse de Rigoletto, a lo que éstos acceden. De repente aparece Monterone reclamando atención ("Ch'io gli parli"), a lo que el Duque se niega. Monterone reclama el honor de su hija, manchado por una aventura con el Duque. Rigoletto, una vez más, se burla de Monterone, preguntándole si está delirando. Monterone enfurece y maldice a Rigoletto. Rigoletto queda horrorizado por la maldición de Monterone. Mientras dos alabarderos se llevan a Monterone arrestado. Segunda escena Es de noche. La acción se desarrolla al final de una calle sin salida. Rigoletto recuerda sobrecogido la maldición de Monterone ("Quel vecchio maledivami"). Le sigue Sparafucile (matón a sueldo) quién ofrece sus servicios a Rigoletto. Él los rechaza. Una vez solo, Rigoletto recuerda su desdichada vida, su deformidad, su profesión de bufón ("Pari Siamo"), y una vez más, se sobrecoge al recordar la maldición de Monterone. Rigoletto llega a casa, siendo recibido efusivamente por su hija, Gilda, quien le reclama poder salir de casa para algo mas que para ir a la Iglesia. Tambien le pide conocer a su madre. Rigoletto le cuenta que murió ("Deh, non parlare al misero..."). Gilda intenta consolar a su padre. Rigoletto la advierte sobre la peligrosidad de salir de casa siendo hija del bufón. "Deshonrar a la hija de un bufón aquí se considera gracioso" le dice. Rigoletto recuerda a Giovanna, ama de cría, que proteja a Gilda teniendo la puerta de casa siempre cerrada ("Veglia, o donna, questo fiore"). Rigoletto se alerta al escuchar ruido en el exterior y mira abriendo la puerta del patio. Son el Duque y los cortesanos. El Duque aprovecha una distracción de Rigoletto para entrar en la casa con la ayuda de Giovanna a quien paga con una bolsa de dinero. Rigoletto se marcha. Gilda comenta a Giovanna los remordimientos que tiene, ya que ha mentido a su padre. En uno de sus paseos a la Iglesia ha conocido al Duque. El Duque, hasta ese momento escondido, aprovecha que Gilda queda sola para continuar su cortejo ("T'amo!"). El Conde le engaña contándole que se llama Gualtier Maldè, estudiante pobre. Finalmente se despiden, quedando sola Gilda, recordando el nombre de su amado ("Caro nome"). Está muy oscuro. Marullo, Ceprano, Borsa y el resto de cortesanos, armados y enmascarados, en la calle al pié del balcón donde asoma Gilda, se disponen a raptar a la que creen amante de Rigoletto. Éste, mientras, tropieza con Borsa que le cuenta que han venido a raptar a la esposa de Ceprano, pidiéndole su ayuda. Le enmascaran al tiempo que le vendan los ojos. Rigoletto, al ser de noche, no nota la diferencia y ayuda a raptar a su propia hija ("Zitti, zitti, muoviamo a vendetta..."). Acto II Gabinete del Palacio Ducal. El Duque esta seriamente preocupado por el rapto de su amada Gilda ("Ella mi fu rapita....Parmi veder le lagrime"). Llegan los cortesanos contando al Duque su aventura nocturna del rapto a la amante de Rigoletto ("Scorrendo uniti remota via...") Con el relato de los cortesanos, el Duque se da cuenta de que a quien realmente han raptado es a su Gilda. Pregunta por ella y la traen a su presencia. El Duque se levanta exultante de alegría ("Possente amor mi chiama...") y marcha con Gilda a su habitación. Mas tarde aparece Rigoletto con gesto apesadumbrado al tiempo que canturrea y mira por todas partes buscando a su hija. Los cortesanos se burlan de él ("Povero Rigoletto"). Rigoletto pregunta por el Duque y le contestan que está durmiendo. Aparece un paje solicitando al Duque para hablar con la Duquesa. Ante su insistencia, le dicen que está de caza, lo que despierta las sospechas de Rigoletto: El Duque está con su hija ("Cortigiani, vil razza..."). Gilda sale de la habitación del Duque y se arroja, avergonzada, en brazos de su padre. Rigoletto manda partir a todos los cortesanos, mientras Gilda le cuenta toda la verdad ("Tutte le feste al tempio..."). Rigoletto quiere venganza ("Si, vendetta, tremenda vendetta..."). Acto III Gilda y Rigoletto a la orilla del rio Mincio, cerca del cual está la posada de Sparafucile. Rigoletto la ha llevado hasta alli para convencerla de que el Duque le es infiel. Gilda observa por el ojo de la cerradura. En el interior, el Duque pide habitación y vino a Sparafucile ("La donna è mobile..."). Luego, Sparafucile sale al encuentro de Rigoletto, quién le dice que volverá mas tarde para trazar un plan. El Duque, mientras, corteja a Maddalena. Gilda sigue observando y queda horrorizada. ("Bella figlia dell'amore") Rigoletto ordena a Gilda que se vaya a casa. Durante esta escena, el Duque y Maddalena hablan entre sí riendo y bebiendo. Una vez que Gilda ha salido, Rigoletto pasa detrás de la casa y vuelve hablando con Sparafucile, contando unas monedas ("Venti scudi...") Se aproxima una tormenta. El Duque está cansado y se va a su habitación a descansar. Aparece Gilda de nuevo, vestida de hombre, avanzando hacia la casa de Sparafucile ("Ah, piu non ragiono!"). Gilda escucha tras la puerta como Sparafucile le cuenta a Maddalena el plan para matar al Duque. Maddalena, enamorada ya del Duque, propone a su hermano matar al propio Rigoletto pero no acepta, proponiendola a cambio que morirá la próxima persona que llegue a la posada ("M'ascolta..."). Gilda decide ayudar a su amado Duque y llama a la puerta simulando ser un mendigo. Sparafucile, engañado, abre la puerta y clava su espada en Gilda. Mas tarde vuelve Rigoletto ("Della vendeta...") quien reclama a Sparafucile el cadaver del Duque. Le entrega el cadaver de Gilda envuelto en un saco, y Rigoletto le paga el servicio, disponiéndose a tirar el saco al rio. Pero el Duque despierta, y Rigoletto desde el exterior oye su voz, quedando confuso. Se decide finalmente a abrir el saco y comprueba horrorizado, que el cuerpo moribundo es el de su hija ("Figlia..."), que finalmente muere en sus brazos.
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| Rigoletto___Leonard Warren Gilda___Bidu Sayao Duque de Mantua___Jussi Björling Sparafucile___Norman Cordon Maddalena___Martha Lipton Orquesta y Coro de la Metropolitan Opera House Director: Cesare Sodero 1945. Mono. Grabación en vivo. 2 CD. Grammofono 2000. Rigoletto___Giuseppe Taddei Rigoletto___Ettore Bastianini Rigoletto___Cornel Macneil Rigoletto___Dietrich Fischer-Dieskau Rigoletto___Robert Merrill Rigoletto___Piero Cappuccilli Rigoletto___Renato Bruson Rigoletto___Renato Bruson
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| Muchos
críticos musicales coinciden al destacar diversos pasajes musicales de esta opera.
"La donna è mobile", "Pari siamo", "Caro nome", etc... Pero
en esta ocasión comentaremos algunos pasajes, si no tan bellos en lo musical, sí
narrativamente destacables. Siguiendo un orden cronológico, el primero, desde luego, es
el momento de la aparición de Monterone y la maldición que lanza sobre Rigoletto,
momento absolutamente clave en la obra. La exposición del drama que acompaña al
personaje principal, ya relatado por él mismo en el "Pari siamo" tiene su
continuación en el breve "Deh, non parlare al misero" donde revela a su hija la
muerte de la madre, esposa de Rigoletto, a quién amó, segun él, solo por compasión. Si hay que destacar un acto sobre todos los demás, nos decantaríamos por el ultimo, en el que no hay lugar para la relajación. Desde su comienzo, con la larga intervención del Duque, hasta el final, en el que Rigoletto se decide a vengarse de aquél. Comentario aparte merece el "Possente amor mi chiama", verdadera piedra de toque de los más afamados intérpretes. Tras el largo "Ella mi fu rapita..." y su posterior "Parmi veder..." el tenor que interpreta al Duque debe someterse a la dureza de esa "stretta". Debido al tremendo esfuerzo que ello exige, a menudo se obvia su interpretación. Entre los aficionados que acuden a las representaciones de esta obra, se suelen cruzar apuestas sobre si el tenor de esa noche, cantará o no el famoso "Possente...". El último acto, que en gran parte parece hablado (los críticos de la época de su estreno opinaban que esto era un defecto, acusando a Verdi de abandonar "la elegancia pura que tan bello hace al canto italiano") es el más teatral de la obra. Sin embargo, la ópera no decae, gracias a la tensión profética anterior al asesinato (con tormenta incluida), y el impresionante duo final de Rigoletto y Gilda, que no tiene desperdicio. |
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