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ACTO
I. Falstaff está bebiendo en la taberna de la Jarretera
(Garter Inn). Bardolfo, secuaz de Falstaff, reconocible por su roja
nariz, y Pistol esperan. Entra el doctor Cajus y se queja ante Bardolfo
de que Falstaff ha irrumpido en su casa y ha golpeado a sus sirvientes,
y que el propio Bardolfo y Pistol le han emborrachado y robado. Falstaff
no se disculpa por todo ello y le dice que busque una compañía
más sobria, a lo que Pistol y Bardolfo, empujando a Cajus fuera
del lugar, replican: "Amén".
Falstaff no tiene dinero para pagar la cuenta de la taberna. Ahora
decide emprender una intriga amorosa con dos alegres mujeres de Windsor,
Alice Ford y Meg Page, que piensan que lo aceptarían fácilmente,
y pide a sus secuaces que les lleven unas cartas solicitando una entrevista.
Los bandidos se niegan a ello, diciendo que no quieren actuar de alcahuetes
y Falstaff, entonces, hace el encargo a su paje, regañando
airadamente a sus secuaces sobre un extraño concepto del honor:
"Che e dunque l'onore? Una parola" ("¿Qué
es, pues, el honor? Una palabra").
En el jardín de la casa de los Ford están reunidas Meg
Page, Alice Ford, la señora Quickly y Nanetta. Viendo las notas
que han recibido Meg y Alice se dan cuenta de que ambas proceden de
Falstaff. El hecho les divierte, a la vez que les indigna un tanto
la actitud del viejo y corpulento pretendiente (Alicia lee las extravagantes
frases de Falstaff con una voz caricaturesca) y deciden burlarse de
él.
Las dos señoras se retiran al fondo cuando entra Ford, seguido
de cuatro hombres que hablan entre sí alteradamente; son Cajus,
que le dice qué clase de pícaro es Falstaff; Bardolfo
y Pistol, que tratan de avisarle acerca de los propósitos de
Falstaff, en relación con sus esposas; y Fenton, pretendiente
de Nanetta. Finalmente salen las dos mujeres y Bardolfo dice a Ford
que Falstaff ya ha enviado una carta pidiendo una entrevista. Y salen
de escena.
Fenton y Nanetta cantan un dúo amoroso, interrumpido momentáneamente
cuando regresan las tres mujeres, que planean enviar a la señora
Quickly con un mensaje para Falstaff. Finalmente Fenton se une al
grupo de hombres que ahora regresa, discutiendo todavía lo
que van a hacer para castigar al obeso caballero. Un poco después
los dos grupos, el de hombres y el de damas, se congregan a la vez
cada uno en uno de los lados del escenario; solamente Fenton, que
canta frases apasionadas, está fuera de la conspiración.
Acabado el concertante, los hombres salen primero, y las mujeres completan
los detalles de su plan, repitiendo la caricatura de las extravagantes
frases de la carta de Falstaff y salen riendo a carcajadas.
ACTO II Nuevamente
en la taberna de la Jarretera, Bardolfo y Pistol, que ahora trabajan
para Ford, se presentan ante Falstaff y fingen arrepentimiento por
haber enfadado a su amo. Cuando Bardolfo y Pistol se marchan, entra
en escena la señora Quickly, con muestras de exagerada cortesía
y reverencia ("Reveranza!") ante Falstaff, llevándole
un mensaje de las dos señoras y anunciándole que Alice
tendría a bien recibirle entre las dos y las tres de la tarde,
momento en que su esposo estaría fuera de casa. Por desgracia,
añaden, el esposo de Meg sale de casa muy raramente.
Muy poco después de haber despedido a la señora Quickly
con una propina, y mientras se alegra de su buena fortuna, Bardolfo
le anuncia otra visita, un señor llamado Fontana. Se trata
del propio Ford, quien para cerciorarse, de qué hay de cierto
entre su mujer y Falstaff, pone el pretexto de pedir ayuda a éste
para poder acercarse a la señora Ford, su propia esposa, claro.
Hasta ahora dice, ha fracasado; ofreciendo a Falstaff una bolsa de
dinero, le pide que sea él quien quebrante la virtud de la
dama y luego le será más fácil a él lograr
lo mismo. Falstaff entonces se vanagloria de tener una cita con Alice
entre las dos y las tres de ese día, mientras el tonto de su
esposo está fuera de casa. Ford queda solo en escena por un
momento y da rienda suelta a su ira celosa contra el supuesto engaño
de que su esposa le hace víctima con Falstaff "E sogno
o realta?" ("¿Es sueño o realidad?")
Regresa Falstaff a escena, acicalado para acudir a la cita, y los
dos hombres salen juntos haciéndose mutuas ceremonias.
En una sala de la mansión de los Ford, Alice, Meg y Nanetta
esperan acontecimientos. La señora Quiekly relata vivamente
su encuentro con Falstaff, imitando su voz y sus maneras; les dice
que llegará en unos pocos minutos, entre las dos y las tres.
Nanetta no se une, sin embargo, a la risa de las otras dos damas;
les dice lacrimosamente que su padre pretende casarla no con su amado
Fenton sino con el anciano doctor Cajus. Las señoras le dicen
que no se preocupe, que ellas van a intentar arreglar el asunto. Entretanto,
se disponen a preparar la escena, disponiendo de un cesto de ropa
sucia y de un biombo, para la llegada de Falstaff. Primero Alice,
después Meg y Nanetta, cantan "Le gaie comari di Windsor"
("Las alegres comadres de Windsor").
Mientras las otras dos amigas están escondidas, Alice toca
el laúd haciendo el juego de que espera la llegada de Falstaff.
Éste llega, cantando un estribillo sobre la música del
laúd y después conversa con la dama. Falstaff confiesa
que el amor es su vocación y canta evocando su juventud: "Quando
ero paggio" ("Cuando yo era paje"). De pronto, aparece
la señora Quickly para decir a Alice que Meg necesita hablar
urgentemente con ella; Falstaff es escondido apresuradamente tras
el biombo y Meg advierte a Alice de que su esposo se acerca.
Aparece Ford muy enojado, con Cajus y Fenton, Bardolfo y Pistol; acusa
a su esposa y empieza a registrar la casa, vaciando el cesto de ropa
sucia para ver si hay alguien escondido dentro de él. Después,
el conturbado Falstaff sale de detrás del biombo; encuentra
sola a Meg y le dice que es a ella a la que ama, pidiéndole
que lo salve de la situación. Entonces, Meg y la señora
Quiekly meten a Falstaff en el cesto de ropa y lo rellenan con ropa
sucia. Entran en escena Fenton y Nanetta y al ver el biombo se retiran
detrás. Vuelven ahora los otros hombres; Ford y Cajus, rabiosos,
siguen buscando por armarios y chimeneas.
En un momento de silencio, se escucha el chasquido de un beso detrás
del biombo. Mientras Meg y la señora Quickly tratan de impedir
que se oiga la respiración de Falstaff dentro del cesto, Ford
instruye a sus criados para descubrir detrás del biombo a su
esposa y a Falstaff, como él supone. Después de un cómico
avance paso a paso, Ford derriba el biombo y casi se muestra más
furioso por ver allí a su hija y a Fenton que si hubiera descubierto
a su propia esposa y a Falstaff. Sale de allí para seguir la
búsqueda. Alice ordena a los sirvientes que tiren el cesto
de ropa sucia por la ventana y, riendo a carcajadas, muestra a Ford
y al grupo que le acompaña, que han regresado a escena, el
magnífico espectáculo de Falstaff en las aguas del Támesis.
El acto termina con un estallido de carcajadas por parte de todos
los presentes.
ACTO III.
Fuera de la taberna de la Jarretera, Falstaff gruñe contra
el posadero, aún no repuesto del susto. Pero pronto se recupera:
"Va, vecchio John" ("Adelante, viejo John"). Entra
la señora Quickly, de nuevo haciendo reverencias y pidiendo
excusas de parte de Alice. Al principio Falstaff no quiere escucharla,
pero finalmente se calma y, observado a distancia por Ford, Alice,
Meg, Nanetta, Cajus y Fenton, lee una nota de Alicia, citándole
en el Roble de Herne, en el bosque de Windsor, adonde habrá
de acudir disfrazado de "Cacciator nero" ("Cazador
negro").
Salen la señora Quickly y Falstaff, en tanto que Ford y los
otros discuten los planes para divertirse esa noche en el lugar en
que han citado a Falstaff. Alice dice que Nanetta será la Reina
de las Hadas, vestida de blanco. Cuando se marchan, Ford dice a Cajus
que en la broma él será su yerno, y que debe ir vestido
como un monje. Esto es escuchado por la señora Quickly, que
determina evitarlo. Mientras desaparecen de escena, sus voces se oyen
en la distancia. La noche empieza a caer.
La escena es ahora en el Roble de Herne, hacia la medianoche. Fenton
ha llegado el primero y pronto se le unen Nanetta, Alice, Meg y la
señora Quickly, todos disfrazados. Traen hábito de fraile
para Fenton, a fin de burlar los propósitos de Ford, y se esconden.
Cuando suenan las campanadas de medianoche, aparece Falstaff, vestido
como se le había pedido, y muy nervioso, declara su amor a
Alice. Ésta advierte que Meg está allí cerca.
De repente Meg da un terrible chillido, y a voces dice que se acercan
las brujas. Alicia, fingiendo estupor, sale.
Falstaff se queda totalmente petrificado por las hadas, elfos y los
demás espíritus que han aparecido, y que, en realidad,
son los amigos de Alice y Bardolfo, Pistol, Ford y Cajus, conducidos
todos por Nanetta, que canta la canción de las "hadas":
"Sul fil d'un soffio etesio" ("Sobre el hilo de una
brisa"). Rodean a Falstaff y comienzan todos a pellizcarle: "Pizzica,
pizzica"). Finalmente, reconoce a Bardolfo, por su roja nariz,
se da cuenta de todo y les pide que cesen en la broma.
Mientras que la señora Quickly envía a Bardolfo en busca
de un nuevo disfraz, un velo blanco, Ford se dirige a Falstaff preguntándole:
"¿Quién es el cornudo?" ("Il cornuto
chi e?"). Falstaff le contesta pensando que es Fontana; pero
Alice le interrumpe para decir que se trata de su esposo. Entonces
la señora Quickly también se identifica, pronunciando
la misma frase que en su primer encuentro. Falstaff acaba tomando
todo por las buenas.
Ford, entonces, sugiere el celebrar el desposorio formal de una pareja
de enamorados: el doctor Cajus (una figura en habito de monje que
se adelante) y la reina de las hadas; Alice, a su vez, propone que
a esta ceremonia se añada otra pareja, también enmascarados.
Cuando las dos parejas se quitan las máscaras se ve que una
de ellas es la de Cajus con Bardolfo y la otra Fenton con Nanetta,
para asombro tanto de Ford como de Cajus: "Lo scornato chi e?"
("¿Quién es el embaucado?"). Falstaff se dirige
a Ford alegremente, y los tres: Falstaff, Ford y Cajus preguntan a
Alice y ella pide a Ford que perdone a los jóvenes amantes.
Éste accede inmediatamente, y dirigidos por Falstaff, tiene
lugar un alegrísimo final: "Tutto nel mondo e burla"
("Todo es burla en el mundo").
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