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Sección dedicada a recordar los eventos más importantes
de la historia relacionados con la ópera.
Cualquier duda o sugerencia enviar mensaje a:
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Sección
coordinada por Verónica Noemí Gombach
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NOVIEMBRE
DEL 1 AL 15 / DEL
16 AL 30
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1
de Noviembre
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1º
de noviembre de 1923 - Nació en Barcelona (España)
la soprano VICTORIA DE LOS ANGELES. Su padre, Bernardo López
Gómez, era vigilante de la Universidad de Barcelona. Su madre,
Victoria García Cima, fue una cantante aficionada que hizo
de la música algo habitual en el hogar. Cuando Victoria era
una niña su tío le regaló una guitarra con la
que pronto aprendió a acompañarse. Empujada hacia la
música por esa temprana vocación hizo sus primeros estudios
de técnica con Dolores Frau en el Conservatorio de Barcelona.
En 1941 concretó una primera presentación como Mimí
en su ciudad natal y continuó con tesón el entrenamiento
de su voz hasta que se produjo su debut oficial en el Liceo de Barcelona
en 1945 como la Contessa (Le Nozze di Figaro). Las virtudes musicales
de la soprano catalana fueron altamente apreciadas en un concurso
de canto desarrollado en Ginebra (1947) que le valió un meritorio
primer premio. Este éxito le abrió un activo período
en el Liceo, donde cantó Lohengrin, Die Meistersinger, Tannhäuser,
Manon y Der Freischütz. Triunfó también en Madrid.
Estos acontecimientos le obtuvieron contrato para cantar La Vida Breve
de Manuel de Falla en la BBC de Londres. Casi de inmediato fue invitada
a la Ópera de París donde brindó su versión
de la Marguerite de Gounod, un personaje que le daría fama
en los años sucesivos. Los franceses, tan escrupulosos con
su idioma, la aceptaron. Esto se debió a que la calidad vocal
de Victoria la colocaba por encima de las sopranos líricas
galas, poseedoras de timbres poco agradables a cambio de un fraseo
más convencional.
El Teatro La Scala de Milán la recibió el 27 de mayo
de 1950 como Primadonna-Ariadne en la versión italiana de Ariadne
auf Naxos de Strauss que dirigió Issay Dobrowen. En enero del
año siguiente fue Donna Anna (Don Giovanni), un papel que le
venía muy bien vocal y escénicamente. Sus compañeros
de elenco fueron Mario Petri, Alda Noni y Giuseppe Taddei; la dirección
musical y escénica estuvo a cargo de Herbert von Karajan. Su
regreso a la sala milanesa se produjo en enero de 1955 con Der Freischütz
de Weber conducido por Carlo Maria Giulini, además del inteligente
Mirto Picchi como max y el intenso Rossi-Lemeni como Kaspar. La versión
italiana no desmereció el resultado final, que hizo época.
Las últimas actuaciones en la sala grande se produjeron a partir
del 16 de abril de 1956 con su reconocida Rosina (Il Barbiere di Siviglia).
Callas la había precedido y fue bastante criticada. De los
Angeles no obtuvo en La Scala el espaldarazo resonante de otros teatros
pero tampoco salió derrotada de la empresa. El 11 de mayo de
1956 participó en una edición Piccioli del Mitridate
Eupatore de Alessandro Scarlatti con Giulietta Simionato. Esa primera
temporada de la Piccola Scala tuvo especial importancia en la bifurcación
de actividades de esa compañía, que brindó desde
entonces cada modalidad lírica en su respectiva sala.
El debut de Victoria de los Angeles en el Covent Garden se produjo
en 1950 con su sensible Mimí (La Bohème). Luego fue
muy apreciada en Lohengrin y Pagliacci, e intentó dar vida
a Santuzza (Cavalleria rusticana), un papel que estaba en el polo
opuesto de sus posibilidades como cantante y que jamás debió
afrontar. En el lapso de dos semanas de marzo de 1951 De los Angeles
pudo hacer conocer su talento en el Metropolitan de Nueva York en
papeles tan enjundiosos como Marguerite, Butterfly y Mimí.
Fue bien recibida aunque jamás logró en ese teatro el
lugar que hubiese merecido. Allí se aplaudía a las divas
habituales de la compañía, y las dotes que exhibía
la soprano catalana (musicalidad, estilo, buen fraseo) no eran las
más apreciadas por un público indulgente que estaba
acostumbrado a otro tipo de canto. En la temporada siguiente De los
Angeles mostró su Contessa (Le Nozze di Figaro), la sensacional
protagonista de Manon y Micaela (Carmen), un papel que nunca grabó
en estudio. En 1953 fue Eva (Die Meistersinger) y Mélisande,
dos caracteres tan diversos a los que sabía dar muchas aristas
personales. En abril de 1954 dio a conocer su Rosina (Barbiere di
Siviglia) con Valletti, Corena, Merrill y Siepi. Este elenco de campanillas
se llevó al disco con Roberta Peters, una soprano más
adecuada al gusto de los públicos norteamericanos de ese tiempo.
De los Angeles ya tenía su propia versión discográfica
con Bechi, Monti, Luise y Rossi-Lemeni, dirigida por Serafin. Un paréntesis
se abrió hasta el 2 de noviembre de 1957 cuando reapareció
en el Met como Violetta (La Traviata), un papel que le presentaba
más dificultades que vías de lucimiento. Rudolf Bing,
que confeccionaba los elencos de manera caprichosa, hizo en esos días
varios experimentos en el difícil rol verdiano. Concretó
una nueva producción para Tebaldi, luego probó De los
Angeles y después no supo apreciar cabalmente a la Callas.
En febrero de 1958 Victoria apareción en muy buenas condiciones
como Desdemona, con un Otello poderoso de Mario Del Monaco y el buen
Iago de Leonard Warren. Sus últimos papeles para la compañía
fueron una aislada Elisabeth (Tannhäuser) y una impensable Lady
Harriett (Martha, en inglés), con Richard Tucker. Posteriormente
no regresó a una compañía que le había
sido fiel y a un público que le dio sus aplausos a través
de ciento cuarenta funciones en la sala principal y giras. En 1977
cantó la Marschallin (Der Rosenkavalier) en Cincinnati en versión
de concierto. En 1978 y 79, en Newark y en la New York City Opera
cantó su primera Carmen escénica.
Victoria de los Angeles fue adorada en Sudamérica, donde el
mito sigue indiscutiblemente en pie. Debutó en el Teatro Colón
de Buenos Aires en 1952 con Manon, acompañada por el tenor
Eugene Conley. Los mismos intérpretes fueron aplaudidos en
Madama Butterfly, con la batuta más rutinaria que entusiasta
del anciano Héctor Panizza. Regresó en 1954 para la
ópera de Massenet con idéntica adhesion del público
y un elenco menos interesante. Muchas expectativas rodearon las temporadas
1962 y 1964 con motivo del regreso de la soprano catalana. Este último
año mostró su Contessa mozartiana, ya en condiciones
vocales precarias, y no tuvo el éxito que se esperaba. Poco
después cantó Lohengrin junto a la mezzosoprano Christa
Ludwig, entonces en el apogeo de sus posibilidades. El público
se dividió en facciones adversas: la de Victoria y la de Christa.
La soprano mostró su sensibilidad y sentido musical en Elsa,
aunque en pobre estado vocal (sobre todo en la zona aguda), mientras
que la contundente y desafinada Ortrud lograba una mayor adhesión
a causa del innegable caudal al servicio de un personaje extravertido.
Nuestra soprano regresó varias veces al Río de la Plata,
mayormente para dar recitales y alguna función aislada de roles
operáticos que aún podía asumir a pesar de su
decadencia vocal (Charlotte en Werther). En Montevideo fue admirada
en un recordado recital de 1954 en el Sodre. Regresó en 1976
para un concierto tan logrado en el plano expresivo que nadie se fijó
en el pobre estado de la voz. Embrujada al público con la palabra
intencionada y la música vertida con sentido estilístico.
Los públicos sudamericanos la pudieron escuchar aún
en 1992, en recitales organizados por el gobierno de Cataluña.
Brasil aplaudió a Victoria y se recuerda un Don Giovanni de
1952 donde compartió el cartelón con la única
Donna Elvira de Giulietta Simionato: una verdadera rareza.
En Italia había cantado también en la Opera de Roma,
el Massimo de Palermo y el San Carlo de Nápoles. A partir de
1961 cantó en Bayreuth, en actuaciones no enteramente convincentes
que en su tiempo dieron mucho que hablar.
Público y crítica han admirado su timbre límpido
y claro que adornaba con una profunda musicalidad y un legendario
fraseo. Muy idiomática ya fuese en francés, italiano
o alemán, en escena daba vida a sus personajes (que formaban
un curioso abanico) con introvertida y sincera entrega. Tan alto llegó
en el concepto de audiencias y entendidos que se la consideraró
una seria competidora de Maria Callas y Renata Tebaldi. Se lamentó
que no ampliara su repertorio operístico (aislando sus actuaciones
a tantos recitales) y que no intentara roles más "pesados".
Los sonidos eran homogéneos y adornaban el señorial
marco de su canto. Otro factor importante fue la técnica con
que apoyaba la estructura vocal de sus interpretaciones, que demostraron
más inteligencia y estudio que talento natural. Lo que Victoria
de los Angeles no lograba era penetrar en el meollo de algunos personajes,
y a través de la interpretación hacerlos enteramente
creíbles. Pero la seducción vocal era tan grande que,
con algunas excepciones, pocas veces se sentía que faltaba
algo. El factor expresivo perjudicó su creación de Butterfly
y ya en los tiempos de aceptación generalizada había
sectores de opinión que la encontraban más insulsa de
lo que se puede permitir a una artista de tan alto nivel.
A través de su legado discográfico se nota que su registro
agudo estuvo sometido a penurias diversas y que en estudio lograba
notas que en escena era siempre azarosas. Le faltaba una mayor consistencia
a la voz; un fuste que le permitiese dar más calor al canto.
Siempre mostró una cuota de frigidez que restó impacto
a las grandes frases de Verdi y Puccini o a los arrebatos de Carmen
(un capricho de Sir Thomas Beecham), que siempre sonaron más
intelectuales que sinceros. Lo más logrado de su carrera fueron
los roles castos (Mélisande, Desdemona o Marguerite) y fracasó
cada vez que tuvo que sustituir el candor por la pasión. El
dominio indiscutido de Victoria de los Angeles fue la sala de conciertos.
Comenzó frecuentando el recital y ha seguido en esa senda hasta
nuestros días con la voz reducida a un vacilante sonido deshilachado.
El encanto de sus canciones españolas, chansons francesas y
Lieder alemanes ha tenido pocos rivales. La contención interpretativa
no tuvo lugar en el repertorio de cámara y su voz llegó
a sonar corpórea y llena de vida. Manejó el portamento
como pocos y demostró que algunos recursos que chocan en otros
divos son legítimos cuando son utilizados con inteligencia.
Sus únicos rivales en el terreno del recital fueron Gérard
Souzay, Dietrich Fischer-Diskau y Elisabeth Schwarzkopf. Con estos
dos últimos despidió al pianista Gerald Moore en 1967
con un concierto magistral que se conserva en el disco.
A causa de los factores aludidos es difícil colocar a De los
Angeles en alguna de las divisiones convencionales que se aplican
a las voces. Los productores discográficos tampoco lo hicieron
en la práctica. El "fenómeno De los Angeles"
es único y la cantante no ha tenido sucesoras.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand

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3
de Noviembre
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3 de noviembre
de 1770 - Estreno en el Burgtheater de Viena de la ópera
en cinco actos "PARIDE ED ELENA" de Christoph Willibald
Gluck; con libretto de Rainiero de Calzabigi.
Intérpretes de la premiére: Schindler, Kurz, Millico.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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3 de noviembre
de 1801 - Nació en Catania (Sicilia, Italia) el compositor
VINCENZO BELLINI. Hijo y nieto de compositores; estudió
con su abuelo Vincenzo Tobia Bellini y en el Conservatorio de Nápoles
con Giovanni Furno y Nicola Zingarelli. Su primer ópera, Adelson
e Salvini (Nápoles, 1825), fue un ejercicio de graduación,
a la que siguió Bianca e Fernando (1826). La fama internacional
llegó rápidamente con Il Pirata (1827), su primer colaboración
con Felice Romani, quien fue el libretista de las siguientes óperas
de Bellini: La Straniera (1829), Zaira (1829), I Capuleti e I Montecchi
(1830), La Sonnambula (1831), Norma (1831) y Beatrice di Tenda (1833).
La asociación de Bellini con el tenor Rubini también
data de 1827, en tanto con la soprano Giuditta Pasta se inicia en
1830. Bellini vivió en Milán hasta 1833, haciendo de
los encargos de óperas su medio de vida, luego fue a Londres
y París para supervisar las producciones de sus óperas;
sus éxitos parisinos lo comisionaron a la composición
de I Puritani con libretto de Carlo Pepoli (enero, 1835), su último
y más grande suceso. El maestro Bellini falleció en
Puteaux (cerca de París), el 23 de septiembre de 1835.
Símbolo del romanticismo italiano trasladado al ámbito
de la ópera, integró con Rossini y Donizetti la tríada
de artífices del bel canto. Bellini poseía el don de
la melodía pura y creó una personalísima y elegante
línea de canto.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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3 de noviembre
de 1810 - Estreno en el teatro San Moïse de Venecia de
la ópera en un acto "LA CAMBIALE DE MATRIMONIO"
de Gioacchino Rossini; con libretto de Gaetano Rossi, basado en una
comedia de Camillo Federici.
Intérpretes de la premiére: Morandi, Ricci, Raffanelli,
de Grecis.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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3 de noviembre
de 1844 - Estreno en el teatro Argentina de Roma de la ópera
en tres actos "I DUE FOSCARI" de Giuseppe Verdi;
con libretto de Francesco Maria Piave, basado en la obra "The
Two Foscari" de Lord Byron.
Intérpretes de la premiére: Barbieri-Nini, Roppa, de
Bassini.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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3 de noviembre
de 1899 - Estreno en Moscú de la ópera en tres
actos "LA NOVIA DEL ZAR" de Nicolai Rimsky-Korsakov;
con libretto elaborado a partir del drama de Lev Aleksandrovich Mey,
con escenas agregadas por I. F. Tumenev.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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4 de Noviembre
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4 de noviembre
de 1869 - Nació en Männedorf (Suiza) la soprano
LUCIENNE BRÉVAL. Estudió en el Conservatorio de
París. Debut como Sélika (L'Africaine), 1892, Opera
de París, donde cantó hasta 1919, creando los roles
de Grisélidis de Massenet y Lady Macbeth de Bloch; en Monte
Carlo creó el rol de Pénélope en la ópera
de Fauré. En el Metropolitan (debut, Chimène en Le Cid,
1906) en dos temporadas cantó los roles de Sélika, Valentine
(Les Huguenots), Salammbô de Reyer y la Brünnhilde de Siegfried.
Lucienne Bréval falleció en Neuilly-sur-Seine, el 15
de agosto de 1935.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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4 de noviembre
de 1863 - Estreno en el Teatro Lírico de París
de la ópera en cinco actos "LES TROYENS" de
Héctor Berlioz; con libretto del compositor, basado en La Eneida
de Virgilio. La obra se representó en forma integral en versión
alemana en Karlsruhe los días 6 y 7 de 1890 bajo la dirección
de Felix Mottl.
Intérpretes de la premiére (París, sólo
la Segunda Parte): Charton-Demeur, Dubois, Monjauze, Cabel, Petit,
dirigidos por Deloffre.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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4 de noviembre
de 1890 - Estreno en el Teatro Maryinsky de San Petersburgo
de la ópera en cuatro actos "EL PRÍNCIPE IGOR"
de Alexander Borodin (completada por Rimsky-Korsakov y Glazunov);
con libretto del compositor, basado en un argumento de Vladimir Stasov,
inspirado a su vez en un poema anónimo medieval.
Intérpretes de la premiére: Olgina, Dolina, Melnikov,
Koryakin, F. Stravinsky, Ugrinovich, dirigidos por Nápravnick.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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4 de noviembre
de 1924 - Estreno en Dresde de la ópera en dos actos
"INTERMEZZO" de Richard Strauss; con libretto del
compositor.
Intérpretes de la premiére: Lotte Lehmann, Correck,
dirigidos por Fritz Busch.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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6
de Noviembre
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6
de noviembre de 1860 - Nació en Kurylówka (Polonia)
el compositor y pianista IGNACY JAN PADEREWSKI. Estudió
composición con Kiel, piano con Leschetizky en Viena. Un gran
virtuoso de su tiempo, Paderewski compuso algunos trabajos instrumentales;
su única ópera, Manru (1901), está realizada en
estilo nacionalista polaco con acentos wagnerianos. Paderewski falleció
en Nueva York, el 29 de junio de 1941.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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6 de noviembre
de 1902 - Estreno en el Teatro Lírico de Milán
de la ópera en cuatro actos "ADRIANA LECOUVREUR"
de Francesco Cilea; con libretto de Arturo Colautti, basada en la
obra de Scribe y Legouvé.
Intérpretes de la premiére: A. Pandolfini, Caruso, de
Luca, dirigidos por Cleofonte Campanini.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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6 de noviembre
de 1920 - Nació en Estambul (Turquía) el bajo
NICOLA ROSSI-LEMENI. Su padre era un militar italiano y su
madre la rusa Xenia Lemeni Macedon, quien lo orientó hacia
la música en general y el canto en particular. Al parecer,
ella le brindó las primeras clases de entrenamiento vocal aunque
el bajo diría que jamás había estudiado en serio.
Hizo sus estudios primarios y secundarios en Roma y Trípoli
y luego se formó en Leyes en la Universidad de Padua. En Verona
se puso en manos del maestro Cusinati, quien lo ayudó a resolver
sus problemas vocales más serios. En mayo de 1946 debutó
en La Fenice de Venecia en el rol de Varlaam (Boris Godunov). A fin
de ese año ya brilló como Felipe II (Don Carlo), lo
que demuestra que aunque inmaduro en lo vocal ya podía encontrar
la esencia de los personajes más profundos. Luego de esta actuación
en Trieste se puso en contacto con el empresario norteamericano Richard
Bagarozy, quien tenía la idea de formar una compañía
lírica en Chicago en base a un selecto grupo de cantantes.
Algunos ya estaban consagrados, como Max Lorenz, Cloe Elmo, las hermanas
Konetzni y Mafalda Favero. Las figuras promisorias eran Maria Callas
(que solo había actuado en Grecia) y el mismo Rossi-Lemeni.
Pero sobrevino la bancarrota y la Turandot programada con Callas,
Favero, Masini y nuestro bajo no se pudo concretar, como tampoco el
resto de la ambiciosa temporada. Pero Rossi-Lemeni quedó impresionado
con el talento de la soprano greconorteamericana y se la presentó
a Giovanni Zenatello, empresario de la Arena de Verona y ex-tenor,
quien le obtuvo un contrato para la temporada 1947 de ese anfiteatro.
Esa Gioconda no brindó mucho dinero a sus jóvenes protagonistas
pero marcó el debut oficial en Italia de la que sería
la soprano del siglo, y el mérito de Rossi-Lemeni en este hecho
de innegables repercusiones debe ser señalado con énfasis.
El elenco estaba integrado por Rossi-Lemeni y el tenor norteamericano
Richard Tucker (que luego no tuvo mucho éxito en la península)
y la dirección estuvo en manos de Tullio Serafin, que se convirtió
en ese tiempo en el suegro de Rossi-Lemeni.
El histórico Boris Godunov que se cantó en La Scala
el 10 de septiembre de 1947 no sólo sirvió para mostrar
al veterano protagonista Tancredi Pasero sino a los incipientes Boris
Christoff como Pimen y Rossi-Lemeni como Varlaam. Este último
iba a ser un personaje importante en ese teatro durante mucho tiempo.
En 1948 hizo conocer su intenso Archibaldo de L'Amore dei Tre Re de
Montemezzi y en 1949 su Ivan Jovansky en Jovanchina de Mussorgsky.
En ese mismo espectáculo Christoff interpretó a Dosifei.
El año anterior, Rossi-Lemeni había debutado en la Opera
de Roma con Moisè in Egitto. Volvió a la principal sala
milanesa en abril de 1951 como Alfonso en Lucrezia Borgia y en enero
del año siguiente participó en la Norma que afirmó
definitivamente a Callas en La Scala. En abril de 1952 cantó
Mefistofele de Boito con Tebaldi y Tagliavini, y pocos días
después Il Barbiere di Siviglia (Don Basilio) con la Simionato,
bajo la dirección de De Sabata. En mayo impactó al público
con su Filippo II. Un breve paréntesis se abrió hasta
abril de 1953 cuando fue Baldassarre en una Favorita interpretada
por la Stignani y dos semanas después presentó su impactante
versión del protagonista de Boris Godunov, reeditando su Archibaldo
en mayo. En febrero de 1954 compartió con Christoff algunas
funciones de Faust de Gounod dirigidas por Arthur Rodzinski, con Elisabeth
Schwarzkopf como Marguerite. En abril se repitió la versión
de Don Carlo, esta vez con Callas como Elisabetta di Valois. En junio
hizo un célebre Lunardo en I Quattro Rusteghi de Wolf-Ferrari
con Elmo y Valletti. Otro éxito fue la Elektra de Strauss en
el papel de Orest, bajo la dirección de Mitropoulos. La temporada
1954/55 se inauguró con La Vestale de Spontini con Callas,
Stignani, Corelli, Rossi-Lemeni como el Gran Sacerdote y la régie
de Luchino Visconti, en una realización que marcó uno
de los hitos de La Scala. En enero de 1955 el bajo fue Saúl
en el estreno mundial del David de Milhaud; en abril, Selim en Il
Turco in Italia con Callas y Valletti y en mayo, Cherevik en La Feria
de Sorotchin de Mussorgsky con la Carteri y Panerai. En enero de 1956
participó en otra versión de Boris Godunov, lo que no
le impidió vestir las ropas de Don Basilio del Barbiere al
mes siguiente en la criticada entrega de Callas y Gobbi bajo la dirección
de Giulini. En diciembre de ese año fue protagonista de Giulio
Cesare de Haendel con Corelli y Simionato. También cantó
allí su segunda esposa Virginia Zeani. En febrero de 1957 se
repitió la exitosa versión de I Quattro Rusteghi y el
14 de abril se estrenó la histórica Anna Bolena (que
revolucionó el mundo de la ópera) con Callas, Simionato,
Raimondi y un desmesurado Rossi-Lemeni que enfocó a Enrico
VIII con equivocados toques de Boris y Filippo II. Al año siguiente
fue sustituido por Siepi. El 12 de marzo de 1958 participó
en el estreno mundial de Assassinio nella Cattedrale de Pizzetti (Thomas
Becket) y obtuvo uno de sus éxitos más legítimos.
En abril cantó uno de sus aislados Dulcamara (L'elisir d'amore)
compartiendo el papel con Giuseppe Taddei y Sesto Bruscantini. En
febrero de 1959 cantó en un Ernani protagonizado por Franco
Corelli y en mayo repitió su exitoso Becket en Assassinio nella
Cattedrale. En enero de 1960 fue protagonista del Macbeth de Bloch
y finalizó esa brillante etapa en Milán con los villanos
de Les Contes d'Hoffmann junto a su esposa Virginia Zeani en los principales
papeles femeninos.
Otras salas italianas que se privilegiaron con su presencia fueron
la Opera de Roma, donde debutó con Macbeth de Bloch (1953)
y el San Carlo de Nápoles.
En el exterior, su actividad se inició en el Teatro Colón
de Buenos Aires en la temporada 1949, cuando acudió a la Argentina
con una compañía que integraban Tullio Serafin, Mario
Del Monaco, Fedora Barbieri y Maria Callas. Volvió en 1951
con su ya maduro Boris Godunov, que repitió en 1955 y 1965
en un verdadero alarde de histrionismo. Regresó también
en años posteriores, dando a conocer su Becket en Sudamérica.
En Montevideo es recordado por Mefistofele e Il Barbiere di Siviglia.
En esa temporada compartía el cartelón con Giulio Neri.
Norteamérica lo conoció en 1951 a través de la
visionaria Opera de San Francisco. El título del debut fue
Boris Godunov, con su impacto y recursos habituales, a la que agregó
alguna función aislada de La Bohème (Colline) y La forza
del destino (Padre Guardiano). Volvió al año siguiente
con el Mefistofele boitiano, el Archibaldo de Montemezzi y el Don
Giovanni mozartiano, un rol que frecuentó poco a pesar de haberle
dado muchas satisfacciones. Esa vez lo criticaron por tocar la mandolina
con guantes. Sus últimas actuaciones para la compañía
de Gaetano Merola fueron en 1953, el año de la muerte del maestro
y de su sustitución por Kurt Herbert Adler. Cantó Mefistofele
de Boito (con Peerce y Albanese), Boris Godunov (con Simionato y Baccaloni)
e Il Barbiere di Siviglia (con la misma mezzo y Cesare Valletti),
los dos últimos títulos dirigidos por Serafin. En plena
decadencia vocal volvió a la ciudad del Golden Gate en 1967
como el Padre en Louise, y al año siguiente se despidió
de la compañía con Il Barbiere di Siviglia (Berganza
y Capecchi) en versión criticada ya que Rossi-Lemeni habló
más de lo que cantó.
El Metropolitan de Nueva York lo utilizó solamente en 1953/54
con algunas representaciones de Faust, Boris Godunov y Don Giovanni.
Su voz personal no convencía a los neoyorquinos, que preferían
el timbre más redondo de su ídolo Cesare Siepi. Rossi-Lemeni
cantó muy poco en el Covent Garden, recordándose sólo
una actuación de 1952. Se presentó en la Opera de París
en 1954. También en Marsella, Niza y Nancy.
Rossi-Lemeni falleció en Bloomington (Estados Unidos, donde
enseñaba desde 1980), el 12 de marzo de 1991.
Siempre se ha
pensado que los bajos deben tener una cuota extra de señorío
teatral, lo que no obedece a una realidad. Todos los cantantes deberían
dominar el arte escénico para construir bien sus personajes,
pero hay algo de cierto en lo que se refiere al abanico de estilos
y posibilidades que tienen que enfrentar aquéllos. Además,
existe la división entre cantantes, profundos y buffos, y si
bien la última categoría se atiene a su territorio limitiado,
las otras se confunden bastante. De ahí que todos los bajos
que han llegado al nivel máximo lo hayan hecho a través
de Don Giovanni, Boris, Filippo II, Don Basilio, Moisè y ambos
Mefistófeles. Rossi-Lemeni perteneció a esa estirpe
y su modalidad artística estuvo muy emparentada con la de Chaliapin,
quien a falta de una voz grave y potente se refugiaba en la alucinación
y alucinaba a sus públicos, que salían sin reaccionar
del teatro y no se fijaban en problemas de canto. Rossi-Lemeni fue
un Chaliapin menos aristocrático pero más humano.
Al revés de lo que sucedía con sus colegas Boris Christoff
y Cesare Siepi, la voz de Rossi-Lemeni estaba sujeta a críticas
adversas. El timbre era extremadamente gutural y muchos de sus detractores
lo condenaban sin ambages. Tenía además una gran propensión
al canto declamado y al recurso del Sprechgesang. Esta modalidad enfática
lo llevaba también a serios percances de afinación.
La mayoría de sus agudos, que eran bastante buenos hasta el
Fa sostenido, estaban crecidos en casi medio tono. Otras frases están
tan cercanas a la palabra hablada que no se tiene idea de la nota
que trata de emitir. Estas condiciones negativas se convertían
en él casi en virtudes. Fue un buen partenaire de Maria Callas,
su amiga y protegida de los años de juventud, que también
embrujaba a sus audiencias y al final de las funciones se recordaba
más su magnetismo que su efecto vocal. Rossi-Lemeni impactaba
además por su rostro anguloso, capaz de responder a cualquier
maquillaje. Todas sus fotos muestran un personaje definido y se ha
dicho que como Chaliapin tenía tantas voces como personajes
interpretaba. Tenía una sola, no muy dotada, que sabía
vestir con la expresión más acertada y la palabra más
certera. Y si Boris Christoff trató de ser un segundo Chaliapin,
el que estaba más emparentado con él era Rossi-Lemeni.
El único bajo profundo de esa generación fue Giulio
Neri.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand

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6 de noviembre
de 1923 - Nació en El Cairo (Egipto) el barítono
RENATO CAPECCHI. Hijo de padres italianos; jamás asistió
a un conservatorio pero de joven estudió violín. Llegada
la guerra, participó en el conflicto como soldado. Terminadas
las hostilidades realizó entrenamiento vocal con Ubaldo Carozzi.
Debutó como Amonasro (Aida) en Reggio Emilia, 1949. Su primera
presentación en La Scala se produjo en mayo de 1950 con motivo
del estreno mundial de L'Allegra Brigatta de Malipiero. Volvió
en 1952 para una función de Falstaff (Ford) y al año
siguiente con motivo de las presentaciones de Leonora 40-45 de Liebermann.
En 1955 cantó el Melitone de La forza del destino, que repitió
dos años más tarde. Otros papeles que integró
a su repertorio fueron Kyoto en Iris y Ping en Turandot.
Capecchi debutó en el Festival de Aix-en-Provence en 1949 como
protagonista de Don Giovanni. Luego se presentó en teatros
de París (1957/60) con Il Filosofo di Campagna, La Serva Padrona
e Il Maestro di Capella. Cerró su ciclo francés (que
abarcó cuarenta años) con Orphée aux Enfers de
Offenbach en la Opera. Su primera presentación en el Metropolitan
tuvo lugar el 24 de noviembre de 1951 como Germont (La Traviata).
Volvió a esa sala para el protagonista de Rigoletto, Escamillo
(Carmen), Figaro (Il Barbiere di Siviglia), además de Tonio
y Silvio (Pagliacci). Regresó luego de un gran paréntesis
(y de audicionar para James Levine) para papeles como Geronte (Manon
Lescaut), el Sagrestano (Tosca) y otras partes menores. En San Francisco
fue conocido en 1968 con el Don Bartolo rossiniano, volviendo al año
siguiente como Meliton (Forza del destino). También mostró
su brillante Dandini (La Cenerentola) con Berganza y Montarsolo. En
1974 y 1976 regresó para roles mayores. En esa ciudad actuó
como regista, actividad que repitió en el Metropolitan con
una Bohème y en la New York City Opera. Entre las obras que
estrenó se puede mencionar Billy Budd de Ghedini y La Donna
é Mobile de Malipiero. El Covent Garden de Londres lo aplaudió
en 1962 y 1973; otros públicos que lo apreciaron fueron los
de Florencia (con La Nariz de Shostakovich), Chicago y Buenos Aires.
Renato Capecchi falleció el 4 de julio de 1998.
Barítono italiano de voz bella y sólida, dotado de envidiables
dotes escénicas y de gran versatilidad. De un inicio en los
papeles más pesados del repertorio se fue inclinando hacia
el mundo belcantístico y la modalidad de bajo-buffo. Dio importancia
al canto controlado y gozó de una muy larga carrera. También
tomó parte en estrenos mundiales y su actividad para el disco
fue infatigable. Lo aplaudieron las mejores audiencias líricas
del mundo y ha sido muy elogiado por su mesura en los personajes de
comedia.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand

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6 de noviembre
de 1924 - Estreno en Brno de la ópera en tres actos
"LA ZORRITA ASTUTA" (Príhody Lisky Bystrovsky)
de Leos Janácek; con libretto del compositor, basado unos versos
que escribiera Rudolf Tesnohlidek para los dibujos de Stanislav Lolek.
Intérpretes de la premiére: Hrdlicková, Flögk,
dirigidos por Neumann.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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7
de Noviembre
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7 de noviembre
de 1876 - Estreno en el Teatro Provisional de Praga de la
ópera en tres actos "EL BESO" de Bedrich Smetana;
con libretto de Eliska Krásnohorská.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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7
de noviembre de 1926 - Nació en Sydney (Australia)
la soprano JOAN SUTHERLAND. Siendo hija de William Sutherland
y Muriel Ashton, hizo sus primeros estudios de canto con ésta
última, que era una mezzosoprano no profesional, y luego con
John y Aida Dickens. En 1947 se exhibió en una ejecución
de concierto de Dido y Eneas de Purcell y después participó
en conciertos y oratorios. En 1951 se trasladó a Londres para
estudiar en el Royal College of Music con Clive Carey, un discípulo
de Jean de Retské.
Su debut operático se produjo en su patria el 10 de julio de
1951 con Judith de Eugene Goossens. Se presentó por primera
vez en el Covent Garden de Londres (que sería su hogar artístico
en los primeros tiempos) en octubre de 1952 como la Primera Dama (Die
Zauberflöte). Poco después cantó la Sacerdotisa
en Aida y fue Clotilde en la histórica versión de Norma
protagonizada por Maria Callas, Ebe Stignani, Mirto Picchi y Giacomo
Vaghi. En diciembre ya se enfrentó a una insólita Amelia
(Un ballo in maschera) y en febrero del año siguiente incorporó
a su repertorio la Contessa (Le Nozze di Figaro) durante una gira
de la compañía por Edimburgo. Poco después volvió
a los roles pequeños en Elektra de Richard Strauss. Durante
el verano de 1953 viajó con la compañía del Covent
Garden a Rhodesia del Sur para las celebracionjes del centenario de
Cecil Rhodes. En la ciudad de Bulawayo cantó el papel de Penélope
en Gloriana de Britten, ópera especialmente escrita para los
festejos de la coronación de Isabel II. De regreso a Gran Bretaña
formó parte de los elencos de Die Walküre (Helmwige),
dirigida por Fritz Stiedry, y Carmen (Frasquita), por John Pritchard.
Un nuevo papel importante apareció otra vez en terreno inadecuado
con la protagonista de Aida, pero en Agathe de Der Freischütz
se encontró cómoda y obtuvo nuevos aplausos. En mayo
de 1954 fue Woglinde en Das Rheingold, siempre bajo la dirección
de Stiedry. En ese mismo Ring des Nibelungen encarnó al Pájaro
del Bosque en Siegfried que después grabaría con Solti,
ya en su posición de gran estrella, y a una de las hijas de
Rhin en Götterdämerung. En noviembre de ese año apareció
en su horizonte la ópera Les Contes d'Hoffmann, donde cantó
el papel de Antonia. Giulietta se incorporó en febrero de 1955
y Olympia en junio de ese año. En sus tiempos posteriores de
triunfo indiscutido fue una de las pocas sopranos que podía
cantar todos los papeles en la misma función. La inclusión
de Jennifer de The Midsummer Marriage de Tippett se produjo en esa
misma época y también la Micaela de Carmen. Posteriormente,
realizó un paréntesis mientras esperaba un hijo, que
nació en febrero de 1956 y fue bautizado como Adam Carl Bonynge.
En noviembre, Pamina (Die Zauberflöte) se sumó a su aun
errático repertorio y poco después Eva (Die Meistersinger).
En 1957 llegó a uno de sus mejores papeles: Alcina, en una
única función cantada para la "Haendel Society"
en el St. Pancras Assembly Rooms. Los próximos papeles fueron
Gilda (Rigoletto) para el Covent Garden y Madame Herz en L'Impressario
de Mozart en Glyndebourne. También en ese año tuvo ocasión
de ser Desdemona para el magnífico Otello de Ramón Vinay.
Con Francis Poulenc presente en los ensayos, Sutherland interpretó
a Madame Lidoine en Dialogues des Carmélites en enero de 1958
y en el verano boreal de ese año se trasladó a Vancouver,
que se convertiría en uno de sus más sólidos
bastiones, e incorporó a su favorita Donna Anna (Don Giovanni).
Al regreso, y con dirección del especializado Raymond Leppard,
participó en las escenificaciones del Samson de Haendel (La
mujer israelita) en Leeds.
Ya estaba todo pronto para su gran momento con Lucia di Lammermoor,
que había estado ausente del Covent Garden desde 1925 cuando
se dio una aislada función. Los esfuerzos de Bonynge para que
Joan se luciera en ese título fructificaron en febrero de 1959.
La mano de Tullio Serafin y el talento de Franco Zeffirelli hicieron
el resto y una nueva estrella nació en el firmamento de la
ópera. Al partir de ahí el mundo entero la vio triunfar,
pero el Covent Garden no dejó deser su hogar artístico.
Luego de su exitosa Rodelinda en Sadler's Wells tuvo un tropiezo con
La Traviata a causa de una laringitis y de su inmadura captación
del papel de Violetta. La lista de personajes que debutó en
la sala londinense en tiempos posteriores es la siguiente: Amina (La
Sonnambula, octubre de 1960), la Königin der Nacht (con las arias
transportadas) de Die Zauberflöte y Marie (La Fille du Regiment,
junio de 1966). Siempre en Gran Bretaña, el Sadler's Wells
vio su Cleopatra en Giulio Cesare (junio de 1963). Otras ciudades
de habla inglesa que deliraron con su presencia fueron Vancouver y
Seattle. En la primera hizo conocer su primera Norma (octubre de 1963),
Lucrezia Borgia (octubre de 1972), Die Lustige Witwe (abril de 1976)
y Le Roi de Lahore (septiembre de 1977). En Seattle se midió
por primera vez con Lakmé (abril de 1967) y con los cuatro
personajes de Les Contes d'Hoffmann (noviembre de 1970).
La carrera de Sutherland se encaminó hacia el extranjero desde
1959. Una de las primeras compañías que se interesó
por su arte fue la Opera del Estado de Viena que la solicitó
para Don Giovanni. En 1960 Italia la conoció a través
de aplaudidas funciones de Lucia di Lammermoor, que se convirtió
en su talismán y le abrió las puertas de la Opera de
París. Alcina fue otro vehículo de triunfos en La Fenice
de Venecia y la Opera de Dallas. Su exitosa Elvira de I Puritani vio
la luz en Glyndebourne en mayo de 1960 y fue ovacionada en Palermo
el mismo año.
Nueva York conoció a Joan Sutherland a través de una
versión de concierto de Beatrice di Tenda en el Town Hall,
donde cantó por primera vez con Marilyn Horne. Esa actuación
coincidió con la muerte de su madre. En Chicago cantó
Lucia y esta ópera la lanzó a la fama definitiva con
motivo de su debut en el Metropolitan, el 26 de noviembre de 1961.
En esa sala fue muy apreciada en los siguientes roles: Amina (La Sonnambula),
Violetta (La Traviata), Donna Anna (Don Giovanni), las protagonistas
de Norma y Esclarmonde, Marie (La Fille du Regiment), Gilda (Rigoletto),
las cuatro heroínas femeninas de Les contes d'Hoffmann y Elvira
(I Puritani). Sutherland llegó a San Francisco para una función
de Lucia di Lammermoor y no quedó satisfecha con el director
Molinari-Pradelli. Para futuras actuaciones exigió a Bonynge.
Volvió en 1963 para La Sonnambula e impuso a su protegido Renato
Cioni. Las cosas mejoraron en 1964 en una Traviata que tuvo como insólito
Germont a Eberhard Wächter. En 1966 la temporada se inauguró
con I Puritani junto al Arturo de Alfredo Kraus. Un paréntesis
se abrió hasta 1971 cuando Joan cantó su primera Maria
Stuarda al lado de la truculenta reina Isabel de Huguette Tourangeau,
otra integrante del clan. Un año después ambas se presentaron
en Norma con disparidad de juicios por parte del público. En
1973, Joan agregó otra obra a su incipiente repertorio: Die
Fledermaus de Johann Strauss. Al año siguiente le tocó
el turno a Esclarmonde de Massenet, uno de sus éxitos más
señalados. En 1975 se atrevió con la Leonora de Il Trovatore
ante ese público propicio, junto a Pavarotti y Obratzsova.
El terreno de la opereta se amplió en 1980 cuando agregó
la Adele de Die Fledermaus en San Diego para compartir el escenario
y alternar los roles protagónicos con Beverly Sills, quien
se despedía de la escena. Dame Joan, ya ennoblecida por Isabel
II, fue a su patria en 1965 para recoger merecidos laureles en espectáculos
organizados por el veterano J.C. Williamson. Las obras elegidas fueron
Lucia di Lammermoor, La Sonnabula, La Traviata y Faust, esta última
dedicada a la memoria de Nellie Melba. Los éxitos australianos
fueron continuos hasta su retiro y fue asidua participante en las
temporadas de la nueva Opera de Sydney. Allí agregó
a su lista Suor Angelica, la Elettra de Idomeneo e I Masnadieri. Entre
los últimos títulos de Sutherland se encuentran Anna
Bolena de Donizetti y Adriana Lecouvreur de Cilea.
La Scala de Milán la recibió en abril de 1961 como protagonista
de Lucia di Lammermoor, rodeada de Gianni Raimondi y Ettore Bastianini.
Poco después hizo el papel titular de Beatrice di Tenda al
lado de Giuseppe Campora y Raina Kabaivanska. En ambas oportunidades
fue dirigida por Antonino Votto. En mayo de 1962 participó
en el elenco estelar de Les Huguenots como la reina Marguerite. Con
ella estuvieron Simionato, Corelli, Ganzarolli, Cossotto, Ghiaurov
y Tozzi, dirigidos por Gavazzeni. Aunque nunca fue asidua visitante
de esa sala pudo presentar allí en los años siguientes
algunos de sus papeles más exitosos como Donna Anna. También
fue excelente protagonista de Semiramide, donde compartió cartelón
y aplausos con la Simionato.
La aventura argentina de 1969 estuvo signada por la desdicha, al no
estar la soprano en su mejor estado vocal y por mostrarse el público
desconforme con la totalidad del "clan Bonynge". Y si La
Traviata ocasionó tumultos, la Norma que siguió tampoco
fue plenamente aceptada.
En 1990 se produjo la despedida de la escena de esta soprano australiana
con el papel de Marguerite de Valois en Les Huguenots de Meyerbeer.
El personaje tiene poca miga pero se adecuaba de maravillas al lucimiento
de Dame Joan, una gran especialista del canto ornamentado. Cuando
Maria Callas daba sus últimos testimonios de Lucia di Lammermoor
en 1959, esa ópera iba a catapultar a la fama a Sutherland
en el Covent Garden, su teatro de adopción desde octubre de
1952. Ese espectáculo vio el nacimiento de una gran diva de
la ópera que dejó atrás la carrera de comprimaria
y el repertorio errático. Para los amantes de la pirotecnia
vocal fue el éxtasis. Ya no soportaban el vibrato lento y las
crecientes dificultades vocales de Callas y Sutherland vino a colmarlos
de dicha. Para los que se habían criado al amparo de los discos
de Maria esa llegada fue menos apreciada ya que junto a las virtudes
antes expuestas aparecía un canto aburrido, pésima dicción
y, sobre todo, un regreso a las Lucias "estilo Lily Pons".
En suma, un gran paso atrás.
Pero las aprensiones de algunos no iban a impedir a Joan encaminar
un irreversible triunfo en casi todos los horizontes. No era buena
actriz y su figura dejaba que desear, pero los sobreagudos espectaculares,
la técnica impresionante, el timbre plateado e inconfundible
y la firme musicalidad concretaron el milagro de esa brillante trayectoria.
En 1954 se casó con el pianista Richard Bonynge, que tuvo fundamental
importancia en su carrera. No sólo fue su casi exclusivo director
en los últimos treinta años sino también su preparador
musical durante el período de formación y la persona
que con visión y constancia la empujó hacia el repertorio
de coloratura. Este terreno tenía uno de sus puntos máximos
en la óperas de Haendel donde Joan fue una intérprete
insuperable. El convertirse casi compulsivamente en director-marido
de una diva fulgurante lo expuso a críticas implacables, debido
a la imposición de la soprano-esposa en sus contratos. Sin
embargo, su desempeño estuvo a buen nivel. Bonynge es un profesional
con antecedentes musicológicos de envergadura los que se notan
en el resultado de sus grabaciones y actuaciones.
A partir de 1970
la voz de Sutherland se engrosó sin perder virtuosismo y el
nivel de sus grabaciones se elevó. Una década después
comenzó a advertirse cierta pesadez en las agilidades, cortedad
de la zona superior y regresó al canto gutural y borroso. A
cambio, hizo felices incursiones en el terreno de la opereta con Die
Fledermaus y Die Lustige Witwe (La viuda alegre). Su intento de convertirse
en soprano absoluta, que había evitado durante años,
tuvo más puntos bajos que logros legítimos. El principal
mérito de Sutherland y Bonynge fue continuar la senda de Callas
en la restitución del Bel canto al estilo de los orígenes,
con dominio de la coloratura, el trino y el fraseo spianato. De tan
ilustre contemporánea y antecesora no poseyó en cambio
el carisma, el sentido teatral y el don de dar a ciertas heroínas
(Norma, Anna Bolena, Amina, Lucia) el acertado color vocal.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón
Marchand

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7
de noviembre de 1936 - Nació en Pontnewyndd (Gales,
Inglaterra) la soprano GWYNETH JONES. Estudió (como
mezzo) en Londres, Siena, Zurich y Ginebra; debutó como Annina
(Der Rosenkavalier), Zurich, 1962. Seguidamente, actuó en el
Covent Garden, 1963, pasando a roles de soprano, incluyendo Leonora
(Il Trovatore), Santuzza (Cavalleria rusticana), Fidelio. Debuts en
Viena (Fidelio, 1966) y Bayreuth (Eva, 1968), donde cantó más
tarde Senta (Fliegende Höllander), Kundry (Parsifal), Sieglinde
(Walküre), Elisabeth y Venus (Tannhäuser), y Brünnhilde
en el ciclo wagneriano de 1976. Debutó en el Metropolitan como
Sieglinde (noviembre, 1972); ha cantado en la sala neoyorquina más
de cincuenta funciones que incluyen Fidelio, Marschallin (Rosenkavalier),
Brünnhilde (Walküre), Isolde y Salome. Otros roles de su
repertorio son: la Emperatriz (Frau ohne Schatten) y Turandot. Jones
debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1967 (Elisabetta
di Valois y Sieglinde) y retornó en la temporada 1969 (Medea
de Cherubini).
Una flexible voz lírica, pastosa, redonda, trabajada de una
sola pieza, que en su plenitud gozó de extensión y potencia.
Se distinguía por un canto inteligente y sensitivo, un fraseo
en que la música, texto e intención componían
un conjunto armónico. Una presencia escénica plástica
y vital, se sumaba a la personalidad artística de Gwyneth Jones.
FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster
"LAS VOCES - TEATRO COLON: 1908-82" - Enzo Valenti Ferro

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8
de Noviembre
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8
de noviembre de 1921 - Nació en Hollywood, California
(Estados Unidos) el bajo JEROME HINES. Estudió piano
desde niño y le dijeron que no tenía voz para cantar.
Eso provocó que se dedicara al estudio de las matemáticas
y la química. Un ejecutivo de Los Angeles Civic Light Opera
le aconsejó que insistiera en el canto y estudió durante
un tiempo con Gennaro Curci, su unico profesor. En 1940 integró
un elenco de Pinafore y al año siguiente ya etaba en la Opera
de San Francisco en partes secundarias de Tannhäuser y Rigoletto.
Por ser demasiado alto no fue aceptado para ir al frente, pero trabajó
como químico durante la guerra. Mientras tanto volvía
esporádicamente a los escenarios: Faust en Nueva Orleans (1944)
y Osmin en Die Entführrung aus dem Serail, Colorado (1945). Luego
de ganar el Premio Caruso debutó en el Metropolitan el 21 de
noviembre de 1946 como el Sargento en Boris Godunov. Días después
asumió el Méphitophélès de Gounod. En
los años siguientes aparecieron cuarenta y tres papeles más
de óperas como Aida, Peter Grimes, Il Barbiere di Siviglia,
Il Trovatore, Mignon y Lucia di Lammermoor (1948); Salome y Rigoletto
(1949); Jovanchina, Parsifal, Don Carlo (Inquisidore y Filipo II)
y Die Zauberflöte (1950); Fidelio (Don Fernando; 1951); La Bohème
y La forza del destino (1952); Boris Godunov (Pimen); Pélleas
et Mélisande y Tannhäuser (1953); el protagonista de Boris
Godunov (1954); Tristan und Isolde y Don Giovanni (protagonista;1955),
Eugenio Onieguin (1958), Macbeth (1959), Die Walküre (Wotan),
Simon Boccanegra y Nabucco (1960); Lohengrin (1961), Das Rheingold
(Wotan) y La Gioconda (1962), La Sonnambula (1963), Luisa Miller (1968),
Esclarmonde (1977) y Dialogues des Carmélites (1978). Cantó
más de ochocientas veces para la compañía.
Otros lugares importantes de gran lucimiento fueron el Festival de
Edimburgo (Nick Shadow en The Rake's Progress de Stravinsky, 1953),
la Opera de Munich (protagonista de Don Giovanni, 1954), el Festival
de Bayreuth (varias óperas entre 1958 y 1961) y el Teatro Bolshoi
de Moscú (Boris Godunov, 1962). También cantó
en las Operas de París, Viena y Roma, además del Maggio
Musicale Fiorentino. En 1958/59 en La Scala protagonizó el
Eracle de Haendel. El Teatro Colón de Buenos Aires lo contrató
en 1953 para Filipo II (Don Carlo), papel que repitió en 1962
y 1967.
Este bajo cantante poseyó un timbre redondo y sonoro y no presentó
dificultades en ambos extremos de la gama. De un volumen considerable,
la voz se hizo adecuada para un amplísimo repertorio donde
no faltaron Boris, Filipo II, Wotan, Fiesco, Gurnemanz, Sarastro y
Don Giovanni. Cantó con musicalidad y línea y sus dotes
actorales fueron sobresalientes. Constituyó un elemento fundamental
para el Metropolitan, compañía a la que estuvo ligado
durante cuarenta años. Compuso I am the Way, ópera sobre
al vida de Jesús. Su biografía fue publicada en 1968.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand
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8 de noviembre
de 1927 - Nació en Kraakstad (Noruega) la soprano
INGRID BJONER. Estudió en el Conservatorio de Oslo y con
Paul Lohmann en Francfurt. Debut como Gutrune y Tercera Norna, Radio
de Oslo, 1956; debut escénico como Donna Anna, Oslo, 1957.
Cantó en Wuppertal (1957-59), Düsseldorf (1959-61), Munich
(desde 1960), Bayreuth (desde 1960), Covent Garden (desde 1967). Debutó
en el Metropolitan como Elsa, octubre de 1961; regresó a la
sala neoyorquina en 1967. En el Teatro Colón de Buenos Aires
debutó como la Emperatriz (Frau ohne Schatte) en la temporada
1965.
Ricamente dotada en cuanto a material vocal, dueña de una notable
sensibilidad artística, refinamiento vocal y hondura dramática,
intensidad y brillo, elementos que se conjugaban armoniosamente en
esta destacada intérprete y responsable profesional que supo
del éxito en Europa y América.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster
"LAS VOCES - TEATRO COLON: 1908-82" - Enzo Valenti Ferro

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9
de Noviembre
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9
de noviembre de 1885 - Nació en Montagnana, cerca de
Padua (Italia) el tenor AURELIANO PERTILE. De niño cantaba
en la iglesia con voz de contralto. En 1906 comenzó serios
estudios de canto en Padua, bajo la guía de V. Orefice. Debutó
en el Teatro Eretenio de Vicenza como Lionelo en Martha, en febrero
de 1911; posteriormente se perfeccionó en Milán con
Bavagnoli, y ya durante su carrera, con Fugazzola hasta 1913. Su formación
fue escrupulosa y le permitió hacer una gran carrera con medios
vocales muy pobres, pero manejados sabiamente con la ayuda de una
buena técnica. Otro factor que ayudó a su triunfo fue
su innegable instinto interpretativo.
El 3 de mayo de 1911 se realizó el estreno italiano de Quo
Vadis, de Nogues; Pertile interpretó la parte de Vinicio, y
los críticos quedaron favorablemente impresionados por el excelente
fraseo y la elegante personificación escénica. En su
siguiente presentaicón -Dal Verme, en 1912- tuvo ocasión
de cantar Pagliacci y Andrea Chénier; en 1913 hizo su primera
gira a Sudamérica. Actuó en Chile, Argentina y Uruguay.
Luego siguieron contratos con el Massimo de Palermo y en el San Carlo
de Nápoles. En 1915 cantó en el Costanzi de Roma y en
el Regio de Turín. En 1916 cantó Tosca en el Comunale
de Bolonia; y, finalmente, el 22 de febrero del mismo año debutó
en La Scala con Francesca da Rimini. Este teatro habría de
convertirse en el centro de actividad sólo más tarde,
y llegó a la cima durante el célebre período
toscaniano.
En 1917, en Génova, fue designado por Puccini para funciones
de La Rondine; en 1918 cantó Un ballo in maschera, en el Colón
con gran éxito; y en 1920 sobresalió en la Arena de
Verona con Mefistofele y Aida. Su actuación en el Metropolitan
pasó casi inadvertida: doce funciones en diciembre de 1921
de los siguientes títulos: Tosca, Manon Lescaut, Louise, Cavalleria
rusticana, Boris Godunov, Aida y Pagliacci. La presencia de otros
colegas de gran fuste impidió todo posible asentamiento de
Pertile en Nueva York.
Cuando Toscanini lo llamó a La Scala, ya era un artista formado
y experimentado. Se presentó el 22 de mayo de 1922 como Fausto,
en Mefistofele, y cosechó grandes elogios. En la temporada
siguiente fue un convincente Lohengrin y un apasionado Des Grieux
pucciniano. Luego cantó Die Meistersinger, Louise y Lucia di
Lammermoor; en esta última, su Edgardo tuvo magnífico
relieve. Siempre en La Scala brilló en La Traviata, Aida e
Iris en 1923. En 1925 se presentó en La Bohème e Il
Trovatore, y en 1927 en Tosca y Pagliacci. Allí interpretó
treinta y cinco óperas durante catorce temporadas consecutivas.
En 1924 participó en el estreno del Nerone de Boito, y en 1935
del de Mascagni. También cantó en la primera representación
absoluta de Sly de Wolf-Ferrari.
Fue primer tenor de La Scala hasta 1940. En otros teatros tuvo ocasión
de lucir sus cualidades y probarse en el Otello de Verdi, aunque nunca
se pudo decir que fuera un verdadero tenor dramático.
Se retiró de la escena con el Nerone de Boito, en Roma, en
1946, y se dedicó a la enseñanza en el Conservatorio
de Milán y en la Escuela de Perfeccionamiento de La Scala.
Pertile falleció en Milán, el 11 de enero de 1952.
La voz de Pertile no era agradable: opaca en algunos sectores, metálica
en otros, áspera en todos los pasajes, gutural en casi toda
la gama. Como contrapartida de esos defectos, el cantante era músico,
expresivo, mesurado, dotado de una magnífica condición
escénica y, además, un verdadero profesional.
No llama la atención que haya sido un protegido de Toscanini,
quien según se ha dicho, prefería las voces "feas"
como las de Pertile y Peerce para seguir siendo él el centro
de los espectáculos. Nosotros nos inclinamos a pensar que la
versatilidad y la musicalidad eran las condiciones que importaban
al célebre director.
Los discos de este tenor son buenos, y lo muestran siempre como un
excelente artista; la voz, en cambio, es a veces demasiado desagradable.
FUENTE: "100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO"
- Miguel Patrón Marchand

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9 de noviembre
de 1926 - Estreno en Dresde de la ópera en tres actos
"CARDILLAC" de Paul Hindemith; con libretto de Ferdinand
Lion, basada en la historia Das Fräulein von Scuderi de E.T.A.
Hoffmann.
Intérpretes de la premiére: Born, Merrem-Nikisch, Hirzel,
Burg, dirigidos por Fritz Busch.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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9 de noviembre
de 1929
- Nació en Trieste (Italia) el barítono PIERO CAPPUCCILLI.
Hizo sus estudios en su ciudad natal con Luciano Donaggio. Debutó
allí en 1951 y seguidamente cantó un Scarpia en el Teatro
alla Pergola de Florencia. Luego se presentó como Tonio (Pagliacci)
en el Nuovo de Milán (1957) y poco después fue huésped
del Comunale de Florencia. La Scala de Milán lo apreció
mucho desde su primera presentación como Enrico (Lucia di Lammermoor,
1964).
En años sucesivos su actuación allí ha sido casi
permanente, pudiéndose destacar las siguientes presentaciones
preservadas a través de la grabación del vivo. En 1968
cantó Hermann (Lorelei) junto a Suliotis y Cecchele. En 1973
en Un Ballo in Maschera con Gencer, Guglielmi, Lazzarini y Merighi,
mientras que en 1974 encontramos una Favorita, coprotagonizada por
Fiorenza Cossotto y Luciano Pavarotti. En 1975 se lució como
Ezio (Attila) junto a Ghiaurov, Orlandi-Malaspina y Lucchetti. Al
año siguiente su actividad en la principal sala milanesa fue
exhaustiva, destacándose sus intervenciones en Aida, con Caballe,
Bumbry y Bergonzi, dirigidos por Schippers, Luisa Miller junto a la
misma soprano y Pavarotti, y Otello, con un elenco integrado por Domingo
y Freni, bajo la conducción de Carlos Kleiber. A partir de
1977 se afianzó con otro Ballo (Verrett, Obratzsova, Pavarotti
guiados por Claudio Abbado) y con su Rodrigo de Don Carlo (Freni,
Obratzsova, Ghiaurov y Carreras, también con Abbado al podio).
En 1978 cantó La forza del destino junto a Caballé,
Nave, Carreras, Ghiaurov y Bruscantini. En 1978 fue Gérard
en Andrea Chénier con Carreras y Tomowa-Sintow, repitiendo
el personaje junto a Martinucci y Evstatieva a lo largo de la misma
temporada. Terminaremos esta reseña milanesa con su apertura
de la temporada 1970/71 con el Monforte de I vespri siciliani, coprotagonizadas
por Renata Scotto, Gianni y Ruggero Raimondi y la batuta de Gavazzeni.
Otros importantes teatros italianos se beneficiaron con la artisticidad
de Cappuccilli. En el San Carlo de Nápoles fue el Duque de
Nottingham (Roberto Devereux, 1964; Gencer, Bondino y Rota), Figaro
en (Barbiere di Siviglia, 1968; Casoni, Kraus y Paolo Washington),
Simon Boccanegra (1970; Maragliano, Prevedi y Ghiaurov) y Renato (Un
ballo in maschera, 1972; Maragliano, Lazzarini y Spiess). En el teatro
La Fenice de Venecia cantó Don Carlo (1973; Ricciarelli, Cossotto,
Lucchetti y Ghiaurov), mientras que de la Arena de Verona se conservan
documentos sonoros de La forza del destino (1967; Gencer y Cecchele)
y Ernani (1972; Corelli, Raimondi y Gordoni). En el Massimo de Palermo
interpretó La Gioconda (1970; Gencer y Raimondi) y en Catania,
Ernani (Gencer, Bergonzi y Raimondi) e I Puritani (Kraus, Maliponte
y Raimondi), ambas en 1972. De sus exitosas actuaciones italianas
también podemos destacar una Traviata de Macerata (1987; Soviero
e Ichihara).
En Francia actuó por primera vez en 1960 en Enghien, siguiendo
Vichy (1961), Burdeos (1962), la Opera de París (1974, Il Trovatore;
1978, Simon Boccanegra y 1983), Niza y Orange (ambas en 1985). Cappuccilli
debutó en el Covent Garden en 1967 como Germont (La Traviata)
junto a Mirella Freni y Renato Cioni. Posteriormente se lo aplaudió
como Carlo en Ernani (1972; Papantoniou, Merolla y Ghiaurov) y como
Barnaba (La Gioconda, 1983; Dimitrova y Domingo). Otro lugar de permanente
y exitosa presentación fue el Festival de Salzburgo, al que
llegó en 1975 invitado por Herbert von Karajan para Rodrigo
de Don Carlo (Ghiaurov, Freni, Ludwig y Domingo). En 1977 cantó
Il Trovatore (Leontyne Price, Ludwig y Bonisolli) y en 1979, Amonasro
(Aida; Freni, Horne y Carreras); volvió en 1980 para el mismo
título, siempre bajo la conducción de Karajan. En Viena
cantó Rigoletto en 1970 (Scotto y Pavarotti), volviendo para
Il Trovatore en 1977 y 1978, con elenco similar al de Salzburgo. En
1976 cantó La Traviata en Zurich, junto a Chiara y Gianni Raimondi,
y al final del segundo acto emitía un Si bemol agudo. Finalizando
con las actuaciones europeas podemos mencionar un Andrea Chénier
de Berlín (1970; Corelli y Casapietra), un Trovatore de 1974
y presentaciones en Hamburgo y Montecarlo.
Luego de la aislada función en el Metropolitan, Cappuccilli
volvió a Norteamérica en 1969 a efectos de cantar en
la Opera de Chicago. Entre sus éxitos más señalados
en esa compañía hay que citar La Traviata (1970; Caballé
y Gedda), I due Foscari (1972; Ricciarelli y Franco Tagliavini), otra
Traviata (1975; Cotrubas y Kraus) y Un ballo in maschera (1986; Chiara,
Pavarotti y Cossotto). Washington lo conoció en 1976 con Macbeth
(Verrett, Garaventa y Ghiaurov) y Simon Boccanegra (Kabaivanska, Lucchetti
y Ghiaurov), mientras que en Filadelfia fue aplaudido a través
de otro Macbeth (1984; Stapp). En la Opera de San Francisco cantó
Pagliacci en 1986, junto a Soviero y Mauro.
Antes de su debut en Buenos Aires, Cappuccilli había sido aplaudido
en Río de Janeiro en 1964 donde cantó una Traviata en
compañía de Leyla Gencer y Flaviano Labò. De
su primera y exitosa presentación en el Colón quedó
un valioso testimonio de un Trovatore estelar (Bergonzi, Leontyne
Price y Cossotto). El principal escenario argentino lo recibió
hasta 1992 en otros títulos de su repertorio. Cappuccilli cantó
Simon Boccanegra en Tokyo (1976; Ghiaurov y Merighi). Dentro de su
exhaustiva actividad lírica se debe mencionar también
el filme de Il Trovatore que hiciese la RAI en 1962 con los ya consagrados
Antonietta Stella y Carlo Bergonzi, y la Azucena de Adriana Lazzarini.
En 1959 Walter Legge eligió a este joven barítono para
acompañar a Maria Callas en sus segundas ediciones de Lucia
di Lammermoor y La Gioconda, que a la postre fueron las últimas
realizadas en momentos de gloria. Los aficionados se sintieron defraudados
con su decisión ya que a pesar de tener un timbre agradable
y una notoria musicalidad, el cantante no estaba del todo listo para
las grandes líneas belcantistas ni para los arrebatos del preverismo.
Su participación mejoró en partes menos comprometidas
como las de Masetto (Don Giovanni) y Antonio (Le Nozze di Figaro),
encomendadas por Legge a Carlo Maria Giulini y adornadas con las estrellas
mozartianas más célebres del momento. Sin embargo, la
década siguiente iba a presenciar un continuo desarrollo de
las dotes artísticas de Cappuccilli, que pudimos apreciar a
cabalidad al presenciar su debut en el Teatro Colón en mayo
de 1969. Allí brilló como un aislado astro en el pobre
espectáculo con que los Sutherland-Bonynge hacían su
primera presentación argentina. Poco después de esa
Traviata conformó por segunda vez al público con el
Conde di Luna (Il Trovatore) junto a luminarias como Bergonzi, L.
Price y Cossotto.
En los años
setenta nuestro artista se convirtió en el barítono
más solicitado para el repertorio verdiano y su voz llegó
a una espléndida madurez. Los sonidos se presentaron parejos,
redondos, extendidos hacia los extremos del registro y triunfantes
en la zona del pasaje. La línea de canto se mostró soberana
y el natural buen gusto sirvió para limpiar muchas partes de
énfasis innecesarios y amaneramientos. Cappuccilli fue siempre
convincente como actor y aseguró en todos los casos una perfecta
captación de sus personajes. Con su advenimiento quedó
establecida nuevamente la línea de nobleza baritonal de Mario
Ancona, Pasquale Amato, Carlo Galeffi y Giuseppe Taddei, que sería
continuada después por Leo Nucci. Los norteamericanos siguieron
apegados al estilo impreso por Leonard Warren y su continuador (e
imitador) Sherril Milnes, lo que hizo que Cappuccilli viera reducida
su actuación en el Met a una aislada función de La Traviata
de marzo de 1960, precisamente un par de semanas después de
la muerte de Warren sobre el escenario de ese teatro.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand

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10
de Noviembre
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10 de noviembre
de 1862 - Estreno en el Teatro Bolshoi de San Petersburgo
de la ópera en cuatro actos "LA FORZA DEL DESTINO"
de Giuseppe Verdi; con libretto de Francesco Maria Piave, basado en
la obra teatral Don Alvaro, o La Fuerza del Sino de Angel de Saavedra,
Duque de Rivas.
Intérpretes de la premiére: Barbot, Nantier-Didier,
Tamberlik, Graziani, Angelini.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton
- Simon and Schuster

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10 de noviembre
de 1873 - Nació en París (Francia) el compositor
HENRI RABAUD. Estudió con Gédalge y Massenet
en el Conservatorio de París; más tarde fue director
de la Opera de París (1914-18) y del Conservatorio (1922-41).
Su ópera Mârouf, Savetier du Caire (1914) recibio la
influencia de la técnica de Wagner y el orientalismo entonces
en boga. Otras óperas: L'Appel de la Mer (1924) y Roland et
le Mauvais Garçon (1934). Rabaud falleció en París,
el 11 de septiembre de 1949.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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10
de noviembre de 1900 - Estreno en el Teatro Lírico de
Milán de la ópera en cuatro actos "ZAZÁ"
de Ruggero Leoncavallo; con libretto del compositor, basado en la obra
de C. Simon y P. Berton.
Intérpretes de la premiére: Storchio, Garbin, Sammarco,
dirigidos por Arturo Toscanini.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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11
de Noviembre
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11
de noviembre de 1817 - Estreno en el Teatro San Carlo de Nápoles
de la ópera en tres actos "ARMIDA" de Gioacchino
Rossini; con libretto de Giovanni Federico Schmidt, basada en el poema
épico Gerusalemme Liberata de Torcuato Tasso.
Intérpretes de la premiére: Colbran, Nozzari, Ciccimarra,
Benedetti, Bonoldi, Chizzola.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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11 de noviembre
de 1906 - Estreno en el Royal Theater de Copenhague de la
ópera en tres actos "MASKARADE" de Carl Nielsen;
con libretto de Vilhelm Andersen, basado en la obra de Ludvig Holberg.
La premiére fue dirigida por el autor.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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11 de noviembre
de 1923 - Nació en Sanary-sur-mer (Riviera francesa)
el barítono ERNEST BLANC. Durante la guerra fue marino
y trabajó en el Arsenal de Toulon como tornero. Fue allí
que un comandante lo contactó con el Conservatorio de la ciudad
donde estudió durante cuatro años con Suzanne Sabran.
A la vez recibió consejos de Marcel Roque. En 1950 debutó
en la Opera de Marsella como Tonio (Pagliacci) y en 1954 ya estaba
en la de París con Rigoletto. Poco después vinieron
Scarpia (Tosca) y algunos personajes wagnerianos, además de
Amonasro (Aida), Germont (La Traviata) y Don Giovanni. A través
de una recomendación de Hans Knappertsbusch, Wieland Wagner
lo invitó al Festival de Bayreuth de 1958 donde debutó
como Telramund (Lohengrin). Ese mismo año también llegaron
a la colina Régine Crespin y Rita Gorr. Wagner le propuso inmediatamente
otras obras que Blanc prefirió rechazar para salvaguardar un
repertorio coherente. Simultáneamente, aceptó intervenir
en óperas modernas, estrenando en 1955 la Numancia de Barraud.
También cantó El triunfo de Juana de Tomasi y San Francisco
de Asís de Messiaen.
Blanc debutó en La Scala en febrero de 1959 como Escamillo
(Carmen; junto a Simionato y Di Stefano) y en 1960 ya estaba en Glyndebourne
como Riccardo (I Puritani) y Don Giovanni. Ese año, una sinusitis
contraída en Berlín lo obligó a un paréntesis
en su carrera. Los Estados Unidos lo conocieron a través de
los teatros de Chicago y Filadelfia. En Río de Janeiro cantó
La Damnation de Faust y Santiago de Chile lo recibió tardíamente
en 1984 como el Gran Sacerdote de Samson et Dalila. En Inglaterra
cantó en el Covent Garden además de Glyndebourne. Luego
de un accidente de auto (1975) dejó de cantar durante medio
año. Posteriormente emprendió una nueva etapa en la
que incorporó papeles como el padre de Louise y Golaud en Pélleas
et Mélisande. También fue Germont bajo la dirección
de su hijo Jacques Blanc.
La actividad de nuestro barítono en la Opera de París
no estuvo privada de amarguras. Aun así se pueden recordar
Un ballo in maschera (1961), Aida (1962 y 1965), Rigoletto (1963),
Tannhäuser (1965 y 1966), Lucia di Lammermoor (1970) e Il Tabarro
(1971). En provincia cantó también Il Trovatore, Andrea
Chénier, Der Fliegende Höllander, Don Carlo, Parsifal
y La Fanciulla del West. Blanc se retiró en 1987.
Dotado de una bella voz de barítono sin dificultades en ninguna
parte del registro, Blanc ha sido capaz de obtener grandes triunfos
en un repertorio amplio (de Verdi a Wagner, de Berlioz a Puccini,
de Bellini a Mozart) en el que ha sabido manifestarse como un artista
de innegable versatilidad. Su depurada técnica le ha permitido
presentarse en buenas condiciones hasta una edad avanzada y su musicalidad
lo hizo gozar del favor de los mejores directores.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand

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12
de Noviembre
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12 de noviembre
de 1833 - Nació en San Petersburgo (Rusia) el compositor
ALEXANDER BORODIN. Junto con Mussorgsky, Balakireff, Rimsky-Korsakov
y Cui, Borodin, que no sólo fue músico sino que también
consejero de Estado, renombrado hombre de ciencia y profesor de la
Academia de Ciencias Militares de Petersburgo, compone el grupo de
los "Cinco", los grandes renovadores de la música
rusa. El mérito de haber ayudado a la verdadera música
rusa a imponerse frente a un romanticismo de salón con características
de la Europa occidental, puede considerarse en gran parte como propio
de Borodin, quien se llamaba modestamente aficionado a la música.
Bajo la influencia de Balakireff y de Liszt, al que conoció
en un viaje por Alemania, se reveló como uno de los músicos
más característicos de la llamada "Joven Rusia";
ejemplo vivo de ello son sus dos sinfonías, sus cuartetos de
cuerda, sus piezas para piano y canto, y ante todo su poema sinfónico
"En las Estepas del Asia Central" (1880). Su ópera
"Príncipe Igor", dejada inconclusa, fue terminada
por Rimsky-Korsakov; la obertura fue completada por Glasunov. El segundo
y tercer actos continen las conocidas piezas que bajo el nombre de
"Danzas Polovsianas", tan frecuentemente se ejecutan en
todos los escenarios de danzas y salas de concierto. Borodin falleció
en San Petersburgo, el 27 de febrero de 1887.
FUENTE: "EL ARTE LIRICO" - Walter Jacob

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14
de noviembre de 1926 - Nació en Viena (Austria) la
soprano LEONIE RYSANEK. Estudió en el Conservatorio
de su ciudad natal con Alfredo Jerger y Rudolf Grossman, quien fue
su primer marido. Debutó como Agathe (Der Freischütz)
en Inssbruck (1949) y obtuvo un éxito que la llevó en
breve tiempo a imponerse en el campo lírico internacional.
Mientras tenía como sede la Opera del Sarre (entre 1950 y 1952)
fue llamada para participar en el Festival de Bayreuth (1951) que
reabría sus puertas en tiempos de posguerra. Su Sieglinde ya
presentaba una gran firmeza vocal lo que le permitió afianzarse
definitivamente en ese recinto lírico. Nunca se tentó
con Brünnhilde, que dejó en manos de Mödl, Varnay
o Nilsson. En 1952 Rysanek se unió a la Opera del Estado de
Baviera, con la que al año siguiente hizo su primera presentación
londinense como la Danae straussiana. También cantó
en Roma (1953) y Viena (1954). En esta última compañía
se convirtió en una bienvenida huésped al contar con
el favor de Herbert von Karajan, el público y la crítica.
Su ciudad natal la aplaudió muy calurosamente como Sieglinde
y Senta. Su actividad en Francia partió en 1952 con Donna Elvira
(Don Giovanni) y la Marschallin (Der Rosenkavalier) en Aix-en-Provence
(1952). La Opera de París la recibió en 1955 como Sieglinde
(Walküre). Regresó en 1972 como la Emperatriz (Frau ohne
Schatten) y 1974 como Chrysothemis (Elektra). En 1974 cantó
Salome en Orange. Otros centros galos que la acogieron fueron Aix-les-Bains,
Marsella, Burdeos y Toulouse.
La Scala de Milán fue otro centro de gran actividad para Rysanek.
Debutó allí en mayo de 1954 como Chrysotemis en una
Elektra dirigida por Mitropoulos y en la que participaban también
Christel Goltz, Rossi-Lemeni, Ramón Vinay y Elena Nicolai.
En febrero del año siguiente fue Sieglinde bajo la batuta de
Ackermann. A su lado estaban Mödl, Hotter, Windgassen y Weber.
Volvió a la principal sala milanesa como integrante de la Opera
de Viena en otra Walküre, esta vez conducida por Karajan y con
Nilsson, Suthaus, Hotter y Frick. El 7 de diciembre de 1959 fue muy
aplaudida como Desdemona en un Otello protagonizado por Del Monaco
y Gobbi.
Los públicos norteamericanos la conocieron a través
de una brillante temporada de la Opera de San Francisco en el otoño
de 1956. El primer espectáculo fue Der Fliegende Höllander,
protagonizado por Hans Hotter y con el Erik de Ludwig Suthaus. Luego
vino una Walküre en la que participaban también Nilsson,
Suthaus y Hotter. Su última función de ese año
fue Aida junto a Martell, Rankin y Colzani. El éxito obtenido
le valió un regreso en 1957 para inaugurar una nueva temporada
con la protagonista de Turandot al lado de la Liù de la veterana
Licia Albanese y la dirección de Molinari-Pradelli. Poco después
siguió Un ballo in maschera (que cantó en alemán;
Peerce, Merrill, Turner) y una muy aplaudida Lady Macbeth (que tendría
que haber sido cantada por Callas) al lado del magnífico Giuseppe
Taddei. En 1958 fue Elisabeth (Tannhäuser). Regresó en
1960 para mostrar su Emperatriz (Frau ohne Schatten; junto a Schöffler,
Parly y Schech) y la protagonista de Aida, junto al Radamés
de Jon Vickers. Un largo paréntesis se abrió hasta 1973
cuando regresó en espectacular forma vocal para la Elisabeth
wagneriana (Thomas, Napier, Stewart) y la Chrysotemis straussiana
(Steger, Dalis, Ulfung, Stewart). Al año siguiente protagonizó
Salome junto a Hopf,, Nimsgern y Varnay. Culminó su ciclo artístico
en esa compañía que tanto la había apreciado
con aplaudidas versiones de Sieglinde (Knie, Vickers y Sotin), la
Emperatriz (Frau ohne Schatten, dirigida por Karl Böhm) y una
aislada función de Tosca que le permitió lucir su carisma
y los milagrosamente conservados brillos vocales.
Rudolf Bing también pensó en Callas para su Macbeth
de 1959 pero los problemas que surgieron entre ambos no encontraron
solución viable y el empresario optó por contratar a
Rysanek, quien obtuvo un gran éxito junto a Leonard Warren.
Casi de inmediato insistió en la senda verdiana con Aida y
Don Carlo. A principios de 1960 la lista de roles del Metropolitan
se amplió con Senta (Fliegende Höllander), Leonora (Forza
del destino) y la Marschallin (Der Rosenkavalier). En la temporada
1960/61 se midió con la Abigaille de Nabucco (con resultados
controvertidos), Elisabeth (Tannhäuser) y su favorita Chrysotemis
(Elektra). En enero de 1962 cantó Amelia (Un ballo in maschera)
y en la temporada 1962/63 la protagonista de Ariadne auf Naxos y la
Leonora de Fidelio. En 1964 aparecieron Desdemona (Otello), Elsa (Lohengrin)
y su exitosa Floria Tosca. En 1966 fue la Emperatriz (Frau ohne Schatten)
y en 1972, la protagonista de Salome. Su último papel nuevo
para la compañía fue Ortrud (Lohegrin). El 26 de febrero
de 1984 Rysanek festejó sus Bodas de Plata en el Metropolitan
con una gala. Se despidió de este público en enero de
1996.
Cantó con cierta frecuencia en Bayreuth y se lució en
Elsa (1958), Senta (1959, 1969 y 1970), Elisabeth (1965), Sieglinde
(1965/69) y Kundry (1982 y 83).
Su única presentación en el Teatro Colón de Buenos
Aires se produjo en la temporada 1995 donde encarnó a Klytämnestra
(Elektra) junto a la protagonista de Hildegard Behrens y Deborah Voigt.
Entre los últimos personajes agregados a su repertorio podemos
contar a la protagonista de Medea, la Kostelnicka de Jenufa (debutada
en Sydney en 1985) y Ortrud (Lohengrin, Viena, 1985). La última
ópera que cantó fue Elektra.
Leonie Rysanek falleció el 7 de marzo de 1998.
El surgimiento
de Rysanek y su afirmación a lo largo de los años cincuenta
se debió a méritos propios y a la falta de sopranos
de sus características. La artista se abrió un legítimo
camino y se colocó desde un principio en el privilegiado grupo
de las cantantes versátiles. Las óperas de Richard Strauss
ocuparon un destacado lugar en su repertorio, especialmente Die Frau
ohne Schatten, Ariadne auf Naxos, Die Ägyptische Helena, Die
liebe der Danae y Elektra (Chrysothemis) a las que daba un toque personal
enmarcado en el más estricto sentido del estilo. También
hizo historia como la Marschallin de Der Rosenkavalier.
En Wagner, y a pesar de gozar con un patrimonio canoro de real enjundia,
Rysanek se abstuvo de abordar las heroínas que hubiesen podido
perjudicar su voz. Tanto su Sieglinde como su Senta se contaron entre
las mejores de su generación. Elisabeth y Elsa también
encontraron en ella una intérprete ideal, mientras que las
incursiones en Kundry y Ortrud constituyeron experimentos anecdóticos
que surgieron en años avanzados de su carrera. Los éxitos
straussianos y wagnerianos se debieron a su talento para lograr una
acertada captación de las heroínas más vulnerables
de ambos compositores. A la Salomé de los últimos tiempos
le faltaba una verdadera adecuación vocal para mostrar algunas
facetas del personaje.
Rysanek cumplió con muchas actuaciones exitosas en el repertorio
italiano. En campo se exhibió como Aida, Desdemona, Amelia,
Elisabetta di Valois, Leonora (Forza del destino), Lady Macbeth y
Abigaille y dejó a algunos entendidos con saber a insatisfacción.
En el último personaje tuvo serios tropiezos, que no impidieron
su insistencia en un estilo que no le era propicio. Otras instancias
italianas fueron Tosca, con singular éxito y gran proyección
vocal y dramática; Medea, en un enfoque poderoso pero fuera
de foco (como los de Eileen Farrell y Magda Olivero) y Turandot, donde
tenía el capital necesario para defender las exigencias de
la protagonista. Sin embargo, a partir de 1957 se abstuvo de cantar
este personaje por considerar innecesario el desgaste que le producía.
En la lucha por cultivar el eclecticismo se volcó también
hacia el repertorio mozartiano de Donna Anna y Donna Elvira. Incluso
la Contessa de Le Nozze di Figaro (Aix-en-Provence) donde sufrió
un duro revés. El campo francés (casi como una excentricidad)
se atrevió con la protagonista de Louise y Antonia (Les Contes
d'Hoffmann).
Rysanek contó con un timbre deslumbrante de sonoridades plenas
y vibrantes que no se evidenciaban en la totalidad de la gama. La
zona aguda fue poderosa y sólida, y por lo general emitía
sonidos extremos valiéndose de un "portamento" que
molestaba en el repertorio italiano. La musicalidad de Rysanek nunca
fue puesta en tela de juicio y siempre se le elogiaron las proezas
del fraseo y las condiciones actorales. Su físico privilegiado
fue un vehículo ideal para lograr la precisa dimensión
escénica de los personajes. En los últimos años
de carrera se le notaron señales de vibrato amplio y una tendencia
a "gritar" los agudos. Siempre se le acusó de abusar
de los pianísimos.
FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel
Patrón Marchand

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12
de noviembre de 1939 - Nació en Uhorská Ves
(Checoeslovaquia) la soprano LUCIA POPP. Estudió con
Anna Prosence-Hrusovska en la Academia de Bratislava; debut como Königin
der Nacht, Bratislava, 1963. En aquel año, debutó en
la Opera del Estado de Viena como Barbarina (Nozze di Figaro), más
tarde cantó allí Königin der Nacht (Die Zauberflöte),
y debutó en el Festival de Salzburgo como el Primer Niño
(Die Zauberflöte). Miembro de las compañías de
la Opera de Viena, Munich y Colonia (donde trabajaba su esposo, el
director György Fischer). Debut en el Covent Garden como Oscar
(Ballo in maschera), 1966. Debut en el Metropolitan como Königin
der Nacht, febrero 1967; más tarde abordó en el Met
los siguientes roles: Sophie (Rosenkavalier, fue su rol de debut en
la Opera de París, 1976) y Pamina (Zauberflöte). Su repertorio
incluye: Gilda, Zerbinetta, Eva y algunos roles mozartianos (Susanna,
Nozze di Figaro, con la Opera de París en Nueva York, 1976).
Lucia Popp, falleció en Munich en 1993.
Una superlativa cantante desde el punto de vista musical que se ha
trasladado cuidadosamente desde sus comienzos de coloratura a roles
líricos.
FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA"
- David Hamilton - Simon and Schuster

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