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Sección coordinada por Verónica Noemí Gombach

NOVIEMBRE
DEL 1 AL 15 / DEL 16 AL 30

1 de Noviembre

1º de noviembre de 1923 - Nació en Barcelona (España) la soprano VICTORIA DE LOS ANGELES. Su padre, Bernardo López Gómez, era vigilante de la Universidad de Barcelona. Su madre, Victoria García Cima, fue una cantante aficionada que hizo de la música algo habitual en el hogar. Cuando Victoria era una niña su tío le regaló una guitarra con la que pronto aprendió a acompañarse. Empujada hacia la música por esa temprana vocación hizo sus primeros estudios de técnica con Dolores Frau en el Conservatorio de Barcelona. En 1941 concretó una primera presentación como Mimí en su ciudad natal y continuó con tesón el entrenamiento de su voz hasta que se produjo su debut oficial en el Liceo de Barcelona en 1945 como la Contessa (Le Nozze di Figaro). Las virtudes musicales de la soprano catalana fueron altamente apreciadas en un concurso de canto desarrollado en Ginebra (1947) que le valió un meritorio primer premio. Este éxito le abrió un activo período en el Liceo, donde cantó Lohengrin, Die Meistersinger, Tannhäuser, Manon y Der Freischütz. Triunfó también en Madrid. Estos acontecimientos le obtuvieron contrato para cantar La Vida Breve de Manuel de Falla en la BBC de Londres. Casi de inmediato fue invitada a la Ópera de París donde brindó su versión de la Marguerite de Gounod, un personaje que le daría fama en los años sucesivos. Los franceses, tan escrupulosos con su idioma, la aceptaron. Esto se debió a que la calidad vocal de Victoria la colocaba por encima de las sopranos líricas galas, poseedoras de timbres poco agradables a cambio de un fraseo más convencional.
El Teatro La Scala de Milán la recibió el 27 de mayo de 1950 como Primadonna-Ariadne en la versión italiana de Ariadne auf Naxos de Strauss que dirigió Issay Dobrowen. En enero del año siguiente fue Donna Anna (Don Giovanni), un papel que le venía muy bien vocal y escénicamente. Sus compañeros de elenco fueron Mario Petri, Alda Noni y Giuseppe Taddei; la dirección musical y escénica estuvo a cargo de Herbert von Karajan. Su regreso a la sala milanesa se produjo en enero de 1955 con Der Freischütz de Weber conducido por Carlo Maria Giulini, además del inteligente Mirto Picchi como max y el intenso Rossi-Lemeni como Kaspar. La versión italiana no desmereció el resultado final, que hizo época. Las últimas actuaciones en la sala grande se produjeron a partir del 16 de abril de 1956 con su reconocida Rosina (Il Barbiere di Siviglia). Callas la había precedido y fue bastante criticada. De los Angeles no obtuvo en La Scala el espaldarazo resonante de otros teatros pero tampoco salió derrotada de la empresa. El 11 de mayo de 1956 participó en una edición Piccioli del Mitridate Eupatore de Alessandro Scarlatti con Giulietta Simionato. Esa primera temporada de la Piccola Scala tuvo especial importancia en la bifurcación de actividades de esa compañía, que brindó desde entonces cada modalidad lírica en su respectiva sala.
El debut de Victoria de los Angeles en el Covent Garden se produjo en 1950 con su sensible Mimí (La Bohème). Luego fue muy apreciada en Lohengrin y Pagliacci, e intentó dar vida a Santuzza (Cavalleria rusticana), un papel que estaba en el polo opuesto de sus posibilidades como cantante y que jamás debió afrontar. En el lapso de dos semanas de marzo de 1951 De los Angeles pudo hacer conocer su talento en el Metropolitan de Nueva York en papeles tan enjundiosos como Marguerite, Butterfly y Mimí. Fue bien recibida aunque jamás logró en ese teatro el lugar que hubiese merecido. Allí se aplaudía a las divas habituales de la compañía, y las dotes que exhibía la soprano catalana (musicalidad, estilo, buen fraseo) no eran las más apreciadas por un público indulgente que estaba acostumbrado a otro tipo de canto. En la temporada siguiente De los Angeles mostró su Contessa (Le Nozze di Figaro), la sensacional protagonista de Manon y Micaela (Carmen), un papel que nunca grabó en estudio. En 1953 fue Eva (Die Meistersinger) y Mélisande, dos caracteres tan diversos a los que sabía dar muchas aristas personales. En abril de 1954 dio a conocer su Rosina (Barbiere di Siviglia) con Valletti, Corena, Merrill y Siepi. Este elenco de campanillas se llevó al disco con Roberta Peters, una soprano más adecuada al gusto de los públicos norteamericanos de ese tiempo. De los Angeles ya tenía su propia versión discográfica con Bechi, Monti, Luise y Rossi-Lemeni, dirigida por Serafin. Un paréntesis se abrió hasta el 2 de noviembre de 1957 cuando reapareció en el Met como Violetta (La Traviata), un papel que le presentaba más dificultades que vías de lucimiento. Rudolf Bing, que confeccionaba los elencos de manera caprichosa, hizo en esos días varios experimentos en el difícil rol verdiano. Concretó una nueva producción para Tebaldi, luego probó De los Angeles y después no supo apreciar cabalmente a la Callas. En febrero de 1958 Victoria apareción en muy buenas condiciones como Desdemona, con un Otello poderoso de Mario Del Monaco y el buen Iago de Leonard Warren. Sus últimos papeles para la compañía fueron una aislada Elisabeth (Tannhäuser) y una impensable Lady Harriett (Martha, en inglés), con Richard Tucker. Posteriormente no regresó a una compañía que le había sido fiel y a un público que le dio sus aplausos a través de ciento cuarenta funciones en la sala principal y giras. En 1977 cantó la Marschallin (Der Rosenkavalier) en Cincinnati en versión de concierto. En 1978 y 79, en Newark y en la New York City Opera cantó su primera Carmen escénica.
Victoria de los Angeles fue adorada en Sudamérica, donde el mito sigue indiscutiblemente en pie. Debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1952 con Manon, acompañada por el tenor Eugene Conley. Los mismos intérpretes fueron aplaudidos en Madama Butterfly, con la batuta más rutinaria que entusiasta del anciano Héctor Panizza. Regresó en 1954 para la ópera de Massenet con idéntica adhesion del público y un elenco menos interesante. Muchas expectativas rodearon las temporadas 1962 y 1964 con motivo del regreso de la soprano catalana. Este último año mostró su Contessa mozartiana, ya en condiciones vocales precarias, y no tuvo el éxito que se esperaba. Poco después cantó Lohengrin junto a la mezzosoprano Christa Ludwig, entonces en el apogeo de sus posibilidades. El público se dividió en facciones adversas: la de Victoria y la de Christa. La soprano mostró su sensibilidad y sentido musical en Elsa, aunque en pobre estado vocal (sobre todo en la zona aguda), mientras que la contundente y desafinada Ortrud lograba una mayor adhesión a causa del innegable caudal al servicio de un personaje extravertido. Nuestra soprano regresó varias veces al Río de la Plata, mayormente para dar recitales y alguna función aislada de roles operáticos que aún podía asumir a pesar de su decadencia vocal (Charlotte en Werther). En Montevideo fue admirada en un recordado recital de 1954 en el Sodre. Regresó en 1976 para un concierto tan logrado en el plano expresivo que nadie se fijó en el pobre estado de la voz. Embrujada al público con la palabra intencionada y la música vertida con sentido estilístico. Los públicos sudamericanos la pudieron escuchar aún en 1992, en recitales organizados por el gobierno de Cataluña. Brasil aplaudió a Victoria y se recuerda un Don Giovanni de 1952 donde compartió el cartelón con la única Donna Elvira de Giulietta Simionato: una verdadera rareza.
En Italia había cantado también en la Opera de Roma, el Massimo de Palermo y el San Carlo de Nápoles. A partir de 1961 cantó en Bayreuth, en actuaciones no enteramente convincentes que en su tiempo dieron mucho que hablar.
Público y crítica han admirado su timbre límpido y claro que adornaba con una profunda musicalidad y un legendario fraseo. Muy idiomática ya fuese en francés, italiano o alemán, en escena daba vida a sus personajes (que formaban un curioso abanico) con introvertida y sincera entrega. Tan alto llegó en el concepto de audiencias y entendidos que se la consideraró una seria competidora de Maria Callas y Renata Tebaldi. Se lamentó que no ampliara su repertorio operístico (aislando sus actuaciones a tantos recitales) y que no intentara roles más "pesados". Los sonidos eran homogéneos y adornaban el señorial marco de su canto. Otro factor importante fue la técnica con que apoyaba la estructura vocal de sus interpretaciones, que demostraron más inteligencia y estudio que talento natural. Lo que Victoria de los Angeles no lograba era penetrar en el meollo de algunos personajes, y a través de la interpretación hacerlos enteramente creíbles. Pero la seducción vocal era tan grande que, con algunas excepciones, pocas veces se sentía que faltaba algo. El factor expresivo perjudicó su creación de Butterfly y ya en los tiempos de aceptación generalizada había sectores de opinión que la encontraban más insulsa de lo que se puede permitir a una artista de tan alto nivel.
A través de su legado discográfico se nota que su registro agudo estuvo sometido a penurias diversas y que en estudio lograba notas que en escena era siempre azarosas. Le faltaba una mayor consistencia a la voz; un fuste que le permitiese dar más calor al canto. Siempre mostró una cuota de frigidez que restó impacto a las grandes frases de Verdi y Puccini o a los arrebatos de Carmen (un capricho de Sir Thomas Beecham), que siempre sonaron más intelectuales que sinceros. Lo más logrado de su carrera fueron los roles castos (Mélisande, Desdemona o Marguerite) y fracasó cada vez que tuvo que sustituir el candor por la pasión. El dominio indiscutido de Victoria de los Angeles fue la sala de conciertos. Comenzó frecuentando el recital y ha seguido en esa senda hasta nuestros días con la voz reducida a un vacilante sonido deshilachado. El encanto de sus canciones españolas, chansons francesas y Lieder alemanes ha tenido pocos rivales. La contención interpretativa no tuvo lugar en el repertorio de cámara y su voz llegó a sonar corpórea y llena de vida. Manejó el portamento como pocos y demostró que algunos recursos que chocan en otros divos son legítimos cuando son utilizados con inteligencia. Sus únicos rivales en el terreno del recital fueron Gérard Souzay, Dietrich Fischer-Diskau y Elisabeth Schwarzkopf. Con estos dos últimos despidió al pianista Gerald Moore en 1967 con un concierto magistral que se conserva en el disco.
A causa de los factores aludidos es difícil colocar a De los Angeles en alguna de las divisiones convencionales que se aplican a las voces. Los productores discográficos tampoco lo hicieron en la práctica. El "fenómeno De los Angeles" es único y la cantante no ha tenido sucesoras.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

3 de Noviembre

3 de noviembre de 1770 - Estreno en el Burgtheater de Viena de la ópera en cinco actos "PARIDE ED ELENA" de Christoph Willibald Gluck; con libretto de Rainiero de Calzabigi.
Intérpretes de la premiére: Schindler, Kurz, Millico.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

3 de noviembre de 1801 - Nació en Catania (Sicilia, Italia) el compositor VINCENZO BELLINI. Hijo y nieto de compositores; estudió con su abuelo Vincenzo Tobia Bellini y en el Conservatorio de Nápoles con Giovanni Furno y Nicola Zingarelli. Su primer ópera, Adelson e Salvini (Nápoles, 1825), fue un ejercicio de graduación, a la que siguió Bianca e Fernando (1826). La fama internacional llegó rápidamente con Il Pirata (1827), su primer colaboración con Felice Romani, quien fue el libretista de las siguientes óperas de Bellini: La Straniera (1829), Zaira (1829), I Capuleti e I Montecchi (1830), La Sonnambula (1831), Norma (1831) y Beatrice di Tenda (1833). La asociación de Bellini con el tenor Rubini también data de 1827, en tanto con la soprano Giuditta Pasta se inicia en 1830. Bellini vivió en Milán hasta 1833, haciendo de los encargos de óperas su medio de vida, luego fue a Londres y París para supervisar las producciones de sus óperas; sus éxitos parisinos lo comisionaron a la composición de I Puritani con libretto de Carlo Pepoli (enero, 1835), su último y más grande suceso. El maestro Bellini falleció en Puteaux (cerca de París), el 23 de septiembre de 1835.
Símbolo del romanticismo italiano trasladado al ámbito de la ópera, integró con Rossini y Donizetti la tríada de artífices del bel canto. Bellini poseía el don de la melodía pura y creó una personalísima y elegante línea de canto.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

3 de noviembre de 1810 - Estreno en el teatro San Moïse de Venecia de la ópera en un acto "LA CAMBIALE DE MATRIMONIO" de Gioacchino Rossini; con libretto de Gaetano Rossi, basado en una comedia de Camillo Federici.
Intérpretes de la premiére: Morandi, Ricci, Raffanelli, de Grecis.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

3 de noviembre de 1844 - Estreno en el teatro Argentina de Roma de la ópera en tres actos "I DUE FOSCARI" de Giuseppe Verdi; con libretto de Francesco Maria Piave, basado en la obra "The Two Foscari" de Lord Byron.
Intérpretes de la premiére: Barbieri-Nini, Roppa, de Bassini.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

3 de noviembre de 1899 - Estreno en Moscú de la ópera en tres actos "LA NOVIA DEL ZAR" de Nicolai Rimsky-Korsakov; con libretto elaborado a partir del drama de Lev Aleksandrovich Mey, con escenas agregadas por I. F. Tumenev.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

4 de Noviembre

4 de noviembre de 1869 - Nació en Männedorf (Suiza) la soprano LUCIENNE BRÉVAL. Estudió en el Conservatorio de París. Debut como Sélika (L'Africaine), 1892, Opera de París, donde cantó hasta 1919, creando los roles de Grisélidis de Massenet y Lady Macbeth de Bloch; en Monte Carlo creó el rol de Pénélope en la ópera de Fauré. En el Metropolitan (debut, Chimène en Le Cid, 1906) en dos temporadas cantó los roles de Sélika, Valentine (Les Huguenots), Salammbô de Reyer y la Brünnhilde de Siegfried. Lucienne Bréval falleció en Neuilly-sur-Seine, el 15 de agosto de 1935.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

4 de noviembre de 1863 - Estreno en el Teatro Lírico de París de la ópera en cinco actos "LES TROYENS" de Héctor Berlioz; con libretto del compositor, basado en La Eneida de Virgilio. La obra se representó en forma integral en versión alemana en Karlsruhe los días 6 y 7 de 1890 bajo la dirección de Felix Mottl.

Intérpretes de la premiére (París, sólo la Segunda Parte): Charton-Demeur, Dubois, Monjauze, Cabel, Petit, dirigidos por Deloffre.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

4 de noviembre de 1890 - Estreno en el Teatro Maryinsky de San Petersburgo de la ópera en cuatro actos "EL PRÍNCIPE IGOR" de Alexander Borodin (completada por Rimsky-Korsakov y Glazunov); con libretto del compositor, basado en un argumento de Vladimir Stasov, inspirado a su vez en un poema anónimo medieval.
Intérpretes de la premiére: Olgina, Dolina, Melnikov, Koryakin, F. Stravinsky, Ugrinovich, dirigidos por Nápravnick.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

4 de noviembre de 1924 - Estreno en Dresde de la ópera en dos actos "INTERMEZZO" de Richard Strauss; con libretto del compositor.
Intérpretes de la premiére: Lotte Lehmann, Correck, dirigidos por Fritz Busch.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

6 de Noviembre

6 de noviembre de 1860 - Nació en Kurylówka (Polonia) el compositor y pianista IGNACY JAN PADEREWSKI. Estudió composición con Kiel, piano con Leschetizky en Viena. Un gran virtuoso de su tiempo, Paderewski compuso algunos trabajos instrumentales; su única ópera, Manru (1901), está realizada en estilo nacionalista polaco con acentos wagnerianos. Paderewski falleció en Nueva York, el 29 de junio de 1941.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

6 de noviembre de 1902 - Estreno en el Teatro Lírico de Milán de la ópera en cuatro actos "ADRIANA LECOUVREUR" de Francesco Cilea; con libretto de Arturo Colautti, basada en la obra de Scribe y Legouvé.
Intérpretes de la premiére: A. Pandolfini, Caruso, de Luca, dirigidos por Cleofonte Campanini.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

6 de noviembre de 1920 - Nació en Estambul (Turquía) el bajo NICOLA ROSSI-LEMENI. Su padre era un militar italiano y su madre la rusa Xenia Lemeni Macedon, quien lo orientó hacia la música en general y el canto en particular. Al parecer, ella le brindó las primeras clases de entrenamiento vocal aunque el bajo diría que jamás había estudiado en serio. Hizo sus estudios primarios y secundarios en Roma y Trípoli y luego se formó en Leyes en la Universidad de Padua. En Verona se puso en manos del maestro Cusinati, quien lo ayudó a resolver sus problemas vocales más serios. En mayo de 1946 debutó en La Fenice de Venecia en el rol de Varlaam (Boris Godunov). A fin de ese año ya brilló como Felipe II (Don Carlo), lo que demuestra que aunque inmaduro en lo vocal ya podía encontrar la esencia de los personajes más profundos. Luego de esta actuación en Trieste se puso en contacto con el empresario norteamericano Richard Bagarozy, quien tenía la idea de formar una compañía lírica en Chicago en base a un selecto grupo de cantantes. Algunos ya estaban consagrados, como Max Lorenz, Cloe Elmo, las hermanas Konetzni y Mafalda Favero. Las figuras promisorias eran Maria Callas (que solo había actuado en Grecia) y el mismo Rossi-Lemeni. Pero sobrevino la bancarrota y la Turandot programada con Callas, Favero, Masini y nuestro bajo no se pudo concretar, como tampoco el resto de la ambiciosa temporada. Pero Rossi-Lemeni quedó impresionado con el talento de la soprano greconorteamericana y se la presentó a Giovanni Zenatello, empresario de la Arena de Verona y ex-tenor, quien le obtuvo un contrato para la temporada 1947 de ese anfiteatro. Esa Gioconda no brindó mucho dinero a sus jóvenes protagonistas pero marcó el debut oficial en Italia de la que sería la soprano del siglo, y el mérito de Rossi-Lemeni en este hecho de innegables repercusiones debe ser señalado con énfasis. El elenco estaba integrado por Rossi-Lemeni y el tenor norteamericano Richard Tucker (que luego no tuvo mucho éxito en la península) y la dirección estuvo en manos de Tullio Serafin, que se convirtió en ese tiempo en el suegro de Rossi-Lemeni.
El histórico Boris Godunov que se cantó en La Scala el 10 de septiembre de 1947 no sólo sirvió para mostrar al veterano protagonista Tancredi Pasero sino a los incipientes Boris Christoff como Pimen y Rossi-Lemeni como Varlaam. Este último iba a ser un personaje importante en ese teatro durante mucho tiempo. En 1948 hizo conocer su intenso Archibaldo de L'Amore dei Tre Re de Montemezzi y en 1949 su Ivan Jovansky en Jovanchina de Mussorgsky. En ese mismo espectáculo Christoff interpretó a Dosifei. El año anterior, Rossi-Lemeni había debutado en la Opera de Roma con Moisè in Egitto. Volvió a la principal sala milanesa en abril de 1951 como Alfonso en Lucrezia Borgia y en enero del año siguiente participó en la Norma que afirmó definitivamente a Callas en La Scala. En abril de 1952 cantó Mefistofele de Boito con Tebaldi y Tagliavini, y pocos días después Il Barbiere di Siviglia (Don Basilio) con la Simionato, bajo la dirección de De Sabata. En mayo impactó al público con su Filippo II. Un breve paréntesis se abrió hasta abril de 1953 cuando fue Baldassarre en una Favorita interpretada por la Stignani y dos semanas después presentó su impactante versión del protagonista de Boris Godunov, reeditando su Archibaldo en mayo. En febrero de 1954 compartió con Christoff algunas funciones de Faust de Gounod dirigidas por Arthur Rodzinski, con Elisabeth Schwarzkopf como Marguerite. En abril se repitió la versión de Don Carlo, esta vez con Callas como Elisabetta di Valois. En junio hizo un célebre Lunardo en I Quattro Rusteghi de Wolf-Ferrari con Elmo y Valletti. Otro éxito fue la Elektra de Strauss en el papel de Orest, bajo la dirección de Mitropoulos. La temporada 1954/55 se inauguró con La Vestale de Spontini con Callas, Stignani, Corelli, Rossi-Lemeni como el Gran Sacerdote y la régie de Luchino Visconti, en una realización que marcó uno de los hitos de La Scala. En enero de 1955 el bajo fue Saúl en el estreno mundial del David de Milhaud; en abril, Selim en Il Turco in Italia con Callas y Valletti y en mayo, Cherevik en La Feria de Sorotchin de Mussorgsky con la Carteri y Panerai. En enero de 1956 participó en otra versión de Boris Godunov, lo que no le impidió vestir las ropas de Don Basilio del Barbiere al mes siguiente en la criticada entrega de Callas y Gobbi bajo la dirección de Giulini. En diciembre de ese año fue protagonista de Giulio Cesare de Haendel con Corelli y Simionato. También cantó allí su segunda esposa Virginia Zeani. En febrero de 1957 se repitió la exitosa versión de I Quattro Rusteghi y el 14 de abril se estrenó la histórica Anna Bolena (que revolucionó el mundo de la ópera) con Callas, Simionato, Raimondi y un desmesurado Rossi-Lemeni que enfocó a Enrico VIII con equivocados toques de Boris y Filippo II. Al año siguiente fue sustituido por Siepi. El 12 de marzo de 1958 participó en el estreno mundial de Assassinio nella Cattedrale de Pizzetti (Thomas Becket) y obtuvo uno de sus éxitos más legítimos. En abril cantó uno de sus aislados Dulcamara (L'elisir d'amore) compartiendo el papel con Giuseppe Taddei y Sesto Bruscantini. En febrero de 1959 cantó en un Ernani protagonizado por Franco Corelli y en mayo repitió su exitoso Becket en Assassinio nella Cattedrale. En enero de 1960 fue protagonista del Macbeth de Bloch y finalizó esa brillante etapa en Milán con los villanos de Les Contes d'Hoffmann junto a su esposa Virginia Zeani en los principales papeles femeninos.
Otras salas italianas que se privilegiaron con su presencia fueron la Opera de Roma, donde debutó con Macbeth de Bloch (1953) y el San Carlo de Nápoles.
En el exterior, su actividad se inició en el Teatro Colón de Buenos Aires en la temporada 1949, cuando acudió a la Argentina con una compañía que integraban Tullio Serafin, Mario Del Monaco, Fedora Barbieri y Maria Callas. Volvió en 1951 con su ya maduro Boris Godunov, que repitió en 1955 y 1965 en un verdadero alarde de histrionismo. Regresó también en años posteriores, dando a conocer su Becket en Sudamérica. En Montevideo es recordado por Mefistofele e Il Barbiere di Siviglia. En esa temporada compartía el cartelón con Giulio Neri. Norteamérica lo conoció en 1951 a través de la visionaria Opera de San Francisco. El título del debut fue Boris Godunov, con su impacto y recursos habituales, a la que agregó alguna función aislada de La Bohème (Colline) y La forza del destino (Padre Guardiano). Volvió al año siguiente con el Mefistofele boitiano, el Archibaldo de Montemezzi y el Don Giovanni mozartiano, un rol que frecuentó poco a pesar de haberle dado muchas satisfacciones. Esa vez lo criticaron por tocar la mandolina con guantes. Sus últimas actuaciones para la compañía de Gaetano Merola fueron en 1953, el año de la muerte del maestro y de su sustitución por Kurt Herbert Adler. Cantó Mefistofele de Boito (con Peerce y Albanese), Boris Godunov (con Simionato y Baccaloni) e Il Barbiere di Siviglia (con la misma mezzo y Cesare Valletti), los dos últimos títulos dirigidos por Serafin. En plena decadencia vocal volvió a la ciudad del Golden Gate en 1967 como el Padre en Louise, y al año siguiente se despidió de la compañía con Il Barbiere di Siviglia (Berganza y Capecchi) en versión criticada ya que Rossi-Lemeni habló más de lo que cantó.
El Metropolitan de Nueva York lo utilizó solamente en 1953/54 con algunas representaciones de Faust, Boris Godunov y Don Giovanni. Su voz personal no convencía a los neoyorquinos, que preferían el timbre más redondo de su ídolo Cesare Siepi. Rossi-Lemeni cantó muy poco en el Covent Garden, recordándose sólo una actuación de 1952. Se presentó en la Opera de París en 1954. También en Marsella, Niza y Nancy.
Rossi-Lemeni falleció en Bloomington (Estados Unidos, donde enseñaba desde 1980), el 12 de marzo de 1991.

Siempre se ha pensado que los bajos deben tener una cuota extra de señorío teatral, lo que no obedece a una realidad. Todos los cantantes deberían dominar el arte escénico para construir bien sus personajes, pero hay algo de cierto en lo que se refiere al abanico de estilos y posibilidades que tienen que enfrentar aquéllos. Además, existe la división entre cantantes, profundos y buffos, y si bien la última categoría se atiene a su territorio limitiado, las otras se confunden bastante. De ahí que todos los bajos que han llegado al nivel máximo lo hayan hecho a través de Don Giovanni, Boris, Filippo II, Don Basilio, Moisè y ambos Mefistófeles. Rossi-Lemeni perteneció a esa estirpe y su modalidad artística estuvo muy emparentada con la de Chaliapin, quien a falta de una voz grave y potente se refugiaba en la alucinación y alucinaba a sus públicos, que salían sin reaccionar del teatro y no se fijaban en problemas de canto. Rossi-Lemeni fue un Chaliapin menos aristocrático pero más humano.
Al revés de lo que sucedía con sus colegas Boris Christoff y Cesare Siepi, la voz de Rossi-Lemeni estaba sujeta a críticas adversas. El timbre era extremadamente gutural y muchos de sus detractores lo condenaban sin ambages. Tenía además una gran propensión al canto declamado y al recurso del Sprechgesang. Esta modalidad enfática lo llevaba también a serios percances de afinación. La mayoría de sus agudos, que eran bastante buenos hasta el Fa sostenido, estaban crecidos en casi medio tono. Otras frases están tan cercanas a la palabra hablada que no se tiene idea de la nota que trata de emitir. Estas condiciones negativas se convertían en él casi en virtudes. Fue un buen partenaire de Maria Callas, su amiga y protegida de los años de juventud, que también embrujaba a sus audiencias y al final de las funciones se recordaba más su magnetismo que su efecto vocal. Rossi-Lemeni impactaba además por su rostro anguloso, capaz de responder a cualquier maquillaje. Todas sus fotos muestran un personaje definido y se ha dicho que como Chaliapin tenía tantas voces como personajes interpretaba. Tenía una sola, no muy dotada, que sabía vestir con la expresión más acertada y la palabra más certera. Y si Boris Christoff trató de ser un segundo Chaliapin, el que estaba más emparentado con él era Rossi-Lemeni. El único bajo profundo de esa generación fue Giulio Neri.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

6 de noviembre de 1923 - Nació en El Cairo (Egipto) el barítono RENATO CAPECCHI. Hijo de padres italianos; jamás asistió a un conservatorio pero de joven estudió violín. Llegada la guerra, participó en el conflicto como soldado. Terminadas las hostilidades realizó entrenamiento vocal con Ubaldo Carozzi. Debutó como Amonasro (Aida) en Reggio Emilia, 1949. Su primera presentación en La Scala se produjo en mayo de 1950 con motivo del estreno mundial de L'Allegra Brigatta de Malipiero. Volvió en 1952 para una función de Falstaff (Ford) y al año siguiente con motivo de las presentaciones de Leonora 40-45 de Liebermann. En 1955 cantó el Melitone de La forza del destino, que repitió dos años más tarde. Otros papeles que integró a su repertorio fueron Kyoto en Iris y Ping en Turandot.
Capecchi debutó en el Festival de Aix-en-Provence en 1949 como protagonista de Don Giovanni. Luego se presentó en teatros de París (1957/60) con Il Filosofo di Campagna, La Serva Padrona e Il Maestro di Capella. Cerró su ciclo francés (que abarcó cuarenta años) con Orphée aux Enfers de Offenbach en la Opera. Su primera presentación en el Metropolitan tuvo lugar el 24 de noviembre de 1951 como Germont (La Traviata). Volvió a esa sala para el protagonista de Rigoletto, Escamillo (Carmen), Figaro (Il Barbiere di Siviglia), además de Tonio y Silvio (Pagliacci). Regresó luego de un gran paréntesis (y de audicionar para James Levine) para papeles como Geronte (Manon Lescaut), el Sagrestano (Tosca) y otras partes menores. En San Francisco fue conocido en 1968 con el Don Bartolo rossiniano, volviendo al año siguiente como Meliton (Forza del destino). También mostró su brillante Dandini (La Cenerentola) con Berganza y Montarsolo. En 1974 y 1976 regresó para roles mayores. En esa ciudad actuó como regista, actividad que repitió en el Metropolitan con una Bohème y en la New York City Opera. Entre las obras que estrenó se puede mencionar Billy Budd de Ghedini y La Donna é Mobile de Malipiero. El Covent Garden de Londres lo aplaudió en 1962 y 1973; otros públicos que lo apreciaron fueron los de Florencia (con La Nariz de Shostakovich), Chicago y Buenos Aires. Renato Capecchi falleció el 4 de julio de 1998.
Barítono italiano de voz bella y sólida, dotado de envidiables dotes escénicas y de gran versatilidad. De un inicio en los papeles más pesados del repertorio se fue inclinando hacia el mundo belcantístico y la modalidad de bajo-buffo. Dio importancia al canto controlado y gozó de una muy larga carrera. También tomó parte en estrenos mundiales y su actividad para el disco fue infatigable. Lo aplaudieron las mejores audiencias líricas del mundo y ha sido muy elogiado por su mesura en los personajes de comedia.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

6 de noviembre de 1924 - Estreno en Brno de la ópera en tres actos "LA ZORRITA ASTUTA" (Príhody Lisky Bystrovsky) de Leos Janácek; con libretto del compositor, basado unos versos que escribiera Rudolf Tesnohlidek para los dibujos de Stanislav Lolek.
Intérpretes de la premiére: Hrdlicková, Flögk, dirigidos por Neumann.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

7 de Noviembre

7 de noviembre de 1876 - Estreno en el Teatro Provisional de Praga de la ópera en tres actos "EL BESO" de Bedrich Smetana; con libretto de Eliska Krásnohorská.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

7 de noviembre de 1926 - Nació en Sydney (Australia) la soprano JOAN SUTHERLAND. Siendo hija de William Sutherland y Muriel Ashton, hizo sus primeros estudios de canto con ésta última, que era una mezzosoprano no profesional, y luego con John y Aida Dickens. En 1947 se exhibió en una ejecución de concierto de Dido y Eneas de Purcell y después participó en conciertos y oratorios. En 1951 se trasladó a Londres para estudiar en el Royal College of Music con Clive Carey, un discípulo de Jean de Retské.
Su debut operático se produjo en su patria el 10 de julio de 1951 con Judith de Eugene Goossens. Se presentó por primera vez en el Covent Garden de Londres (que sería su hogar artístico en los primeros tiempos) en octubre de 1952 como la Primera Dama (Die Zauberflöte). Poco después cantó la Sacerdotisa en Aida y fue Clotilde en la histórica versión de Norma protagonizada por Maria Callas, Ebe Stignani, Mirto Picchi y Giacomo Vaghi. En diciembre ya se enfrentó a una insólita Amelia (Un ballo in maschera) y en febrero del año siguiente incorporó a su repertorio la Contessa (Le Nozze di Figaro) durante una gira de la compañía por Edimburgo. Poco después volvió a los roles pequeños en Elektra de Richard Strauss. Durante el verano de 1953 viajó con la compañía del Covent Garden a Rhodesia del Sur para las celebracionjes del centenario de Cecil Rhodes. En la ciudad de Bulawayo cantó el papel de Penélope en Gloriana de Britten, ópera especialmente escrita para los festejos de la coronación de Isabel II. De regreso a Gran Bretaña formó parte de los elencos de Die Walküre (Helmwige), dirigida por Fritz Stiedry, y Carmen (Frasquita), por John Pritchard. Un nuevo papel importante apareció otra vez en terreno inadecuado con la protagonista de Aida, pero en Agathe de Der Freischütz se encontró cómoda y obtuvo nuevos aplausos. En mayo de 1954 fue Woglinde en Das Rheingold, siempre bajo la dirección de Stiedry. En ese mismo Ring des Nibelungen encarnó al Pájaro del Bosque en Siegfried que después grabaría con Solti, ya en su posición de gran estrella, y a una de las hijas de Rhin en Götterdämerung. En noviembre de ese año apareció en su horizonte la ópera Les Contes d'Hoffmann, donde cantó el papel de Antonia. Giulietta se incorporó en febrero de 1955 y Olympia en junio de ese año. En sus tiempos posteriores de triunfo indiscutido fue una de las pocas sopranos que podía cantar todos los papeles en la misma función. La inclusión de Jennifer de The Midsummer Marriage de Tippett se produjo en esa misma época y también la Micaela de Carmen. Posteriormente, realizó un paréntesis mientras esperaba un hijo, que nació en febrero de 1956 y fue bautizado como Adam Carl Bonynge. En noviembre, Pamina (Die Zauberflöte) se sumó a su aun errático repertorio y poco después Eva (Die Meistersinger).
En 1957 llegó a uno de sus mejores papeles: Alcina, en una única función cantada para la "Haendel Society" en el St. Pancras Assembly Rooms. Los próximos papeles fueron Gilda (Rigoletto) para el Covent Garden y Madame Herz en L'Impressario de Mozart en Glyndebourne. También en ese año tuvo ocasión de ser Desdemona para el magnífico Otello de Ramón Vinay. Con Francis Poulenc presente en los ensayos, Sutherland interpretó a Madame Lidoine en Dialogues des Carmélites en enero de 1958 y en el verano boreal de ese año se trasladó a Vancouver, que se convertiría en uno de sus más sólidos bastiones, e incorporó a su favorita Donna Anna (Don Giovanni). Al regreso, y con dirección del especializado Raymond Leppard, participó en las escenificaciones del Samson de Haendel (La mujer israelita) en Leeds.
Ya estaba todo pronto para su gran momento con Lucia di Lammermoor, que había estado ausente del Covent Garden desde 1925 cuando se dio una aislada función. Los esfuerzos de Bonynge para que Joan se luciera en ese título fructificaron en febrero de 1959. La mano de Tullio Serafin y el talento de Franco Zeffirelli hicieron el resto y una nueva estrella nació en el firmamento de la ópera. Al partir de ahí el mundo entero la vio triunfar, pero el Covent Garden no dejó deser su hogar artístico. Luego de su exitosa Rodelinda en Sadler's Wells tuvo un tropiezo con La Traviata a causa de una laringitis y de su inmadura captación del papel de Violetta. La lista de personajes que debutó en la sala londinense en tiempos posteriores es la siguiente: Amina (La Sonnambula, octubre de 1960), la Königin der Nacht (con las arias transportadas) de Die Zauberflöte y Marie (La Fille du Regiment, junio de 1966). Siempre en Gran Bretaña, el Sadler's Wells vio su Cleopatra en Giulio Cesare (junio de 1963). Otras ciudades de habla inglesa que deliraron con su presencia fueron Vancouver y Seattle. En la primera hizo conocer su primera Norma (octubre de 1963), Lucrezia Borgia (octubre de 1972), Die Lustige Witwe (abril de 1976) y Le Roi de Lahore (septiembre de 1977). En Seattle se midió por primera vez con Lakmé (abril de 1967) y con los cuatro personajes de Les Contes d'Hoffmann (noviembre de 1970).
La carrera de Sutherland se encaminó hacia el extranjero desde 1959. Una de las primeras compañías que se interesó por su arte fue la Opera del Estado de Viena que la solicitó para Don Giovanni. En 1960 Italia la conoció a través de aplaudidas funciones de Lucia di Lammermoor, que se convirtió en su talismán y le abrió las puertas de la Opera de París. Alcina fue otro vehículo de triunfos en La Fenice de Venecia y la Opera de Dallas. Su exitosa Elvira de I Puritani vio la luz en Glyndebourne en mayo de 1960 y fue ovacionada en Palermo el mismo año.
Nueva York conoció a Joan Sutherland a través de una versión de concierto de Beatrice di Tenda en el Town Hall, donde cantó por primera vez con Marilyn Horne. Esa actuación coincidió con la muerte de su madre. En Chicago cantó Lucia y esta ópera la lanzó a la fama definitiva con motivo de su debut en el Metropolitan, el 26 de noviembre de 1961. En esa sala fue muy apreciada en los siguientes roles: Amina (La Sonnambula), Violetta (La Traviata), Donna Anna (Don Giovanni), las protagonistas de Norma y Esclarmonde, Marie (La Fille du Regiment), Gilda (Rigoletto), las cuatro heroínas femeninas de Les contes d'Hoffmann y Elvira (I Puritani). Sutherland llegó a San Francisco para una función de Lucia di Lammermoor y no quedó satisfecha con el director Molinari-Pradelli. Para futuras actuaciones exigió a Bonynge. Volvió en 1963 para La Sonnambula e impuso a su protegido Renato Cioni. Las cosas mejoraron en 1964 en una Traviata que tuvo como insólito Germont a Eberhard Wächter. En 1966 la temporada se inauguró con I Puritani junto al Arturo de Alfredo Kraus. Un paréntesis se abrió hasta 1971 cuando Joan cantó su primera Maria Stuarda al lado de la truculenta reina Isabel de Huguette Tourangeau, otra integrante del clan. Un año después ambas se presentaron en Norma con disparidad de juicios por parte del público. En 1973, Joan agregó otra obra a su incipiente repertorio: Die Fledermaus de Johann Strauss. Al año siguiente le tocó el turno a Esclarmonde de Massenet, uno de sus éxitos más señalados. En 1975 se atrevió con la Leonora de Il Trovatore ante ese público propicio, junto a Pavarotti y Obratzsova. El terreno de la opereta se amplió en 1980 cuando agregó la Adele de Die Fledermaus en San Diego para compartir el escenario y alternar los roles protagónicos con Beverly Sills, quien se despedía de la escena. Dame Joan, ya ennoblecida por Isabel II, fue a su patria en 1965 para recoger merecidos laureles en espectáculos organizados por el veterano J.C. Williamson. Las obras elegidas fueron Lucia di Lammermoor, La Sonnabula, La Traviata y Faust, esta última dedicada a la memoria de Nellie Melba. Los éxitos australianos fueron continuos hasta su retiro y fue asidua participante en las temporadas de la nueva Opera de Sydney. Allí agregó a su lista Suor Angelica, la Elettra de Idomeneo e I Masnadieri. Entre los últimos títulos de Sutherland se encuentran Anna Bolena de Donizetti y Adriana Lecouvreur de Cilea.
La Scala de Milán la recibió en abril de 1961 como protagonista de Lucia di Lammermoor, rodeada de Gianni Raimondi y Ettore Bastianini. Poco después hizo el papel titular de Beatrice di Tenda al lado de Giuseppe Campora y Raina Kabaivanska. En ambas oportunidades fue dirigida por Antonino Votto. En mayo de 1962 participó en el elenco estelar de Les Huguenots como la reina Marguerite. Con ella estuvieron Simionato, Corelli, Ganzarolli, Cossotto, Ghiaurov y Tozzi, dirigidos por Gavazzeni. Aunque nunca fue asidua visitante de esa sala pudo presentar allí en los años siguientes algunos de sus papeles más exitosos como Donna Anna. También fue excelente protagonista de Semiramide, donde compartió cartelón y aplausos con la Simionato.
La aventura argentina de 1969 estuvo signada por la desdicha, al no estar la soprano en su mejor estado vocal y por mostrarse el público desconforme con la totalidad del "clan Bonynge". Y si La Traviata ocasionó tumultos, la Norma que siguió tampoco fue plenamente aceptada.
En 1990 se produjo la despedida de la escena de esta soprano australiana con el papel de Marguerite de Valois en Les Huguenots de Meyerbeer. El personaje tiene poca miga pero se adecuaba de maravillas al lucimiento de Dame Joan, una gran especialista del canto ornamentado. Cuando Maria Callas daba sus últimos testimonios de Lucia di Lammermoor en 1959, esa ópera iba a catapultar a la fama a Sutherland en el Covent Garden, su teatro de adopción desde octubre de 1952. Ese espectáculo vio el nacimiento de una gran diva de la ópera que dejó atrás la carrera de comprimaria y el repertorio errático. Para los amantes de la pirotecnia vocal fue el éxtasis. Ya no soportaban el vibrato lento y las crecientes dificultades vocales de Callas y Sutherland vino a colmarlos de dicha. Para los que se habían criado al amparo de los discos de Maria esa llegada fue menos apreciada ya que junto a las virtudes antes expuestas aparecía un canto aburrido, pésima dicción y, sobre todo, un regreso a las Lucias "estilo Lily Pons". En suma, un gran paso atrás.
Pero las aprensiones de algunos no iban a impedir a Joan encaminar un irreversible triunfo en casi todos los horizontes. No era buena actriz y su figura dejaba que desear, pero los sobreagudos espectaculares, la técnica impresionante, el timbre plateado e inconfundible y la firme musicalidad concretaron el milagro de esa brillante trayectoria. En 1954 se casó con el pianista Richard Bonynge, que tuvo fundamental importancia en su carrera. No sólo fue su casi exclusivo director en los últimos treinta años sino también su preparador musical durante el período de formación y la persona que con visión y constancia la empujó hacia el repertorio de coloratura. Este terreno tenía uno de sus puntos máximos en la óperas de Haendel donde Joan fue una intérprete insuperable. El convertirse casi compulsivamente en director-marido de una diva fulgurante lo expuso a críticas implacables, debido a la imposición de la soprano-esposa en sus contratos. Sin embargo, su desempeño estuvo a buen nivel. Bonynge es un profesional con antecedentes musicológicos de envergadura los que se notan en el resultado de sus grabaciones y actuaciones.

A partir de 1970 la voz de Sutherland se engrosó sin perder virtuosismo y el nivel de sus grabaciones se elevó. Una década después comenzó a advertirse cierta pesadez en las agilidades, cortedad de la zona superior y regresó al canto gutural y borroso. A cambio, hizo felices incursiones en el terreno de la opereta con Die Fledermaus y Die Lustige Witwe (La viuda alegre). Su intento de convertirse en soprano absoluta, que había evitado durante años, tuvo más puntos bajos que logros legítimos. El principal mérito de Sutherland y Bonynge fue continuar la senda de Callas en la restitución del Bel canto al estilo de los orígenes, con dominio de la coloratura, el trino y el fraseo spianato. De tan ilustre contemporánea y antecesora no poseyó en cambio el carisma, el sentido teatral y el don de dar a ciertas heroínas (Norma, Anna Bolena, Amina, Lucia) el acertado color vocal.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

7 de noviembre de 1936 - Nació en Pontnewyndd (Gales, Inglaterra) la soprano GWYNETH JONES. Estudió (como mezzo) en Londres, Siena, Zurich y Ginebra; debutó como Annina (Der Rosenkavalier), Zurich, 1962. Seguidamente, actuó en el Covent Garden, 1963, pasando a roles de soprano, incluyendo Leonora (Il Trovatore), Santuzza (Cavalleria rusticana), Fidelio. Debuts en Viena (Fidelio, 1966) y Bayreuth (Eva, 1968), donde cantó más tarde Senta (Fliegende Höllander), Kundry (Parsifal), Sieglinde (Walküre), Elisabeth y Venus (Tannhäuser), y Brünnhilde en el ciclo wagneriano de 1976. Debutó en el Metropolitan como Sieglinde (noviembre, 1972); ha cantado en la sala neoyorquina más de cincuenta funciones que incluyen Fidelio, Marschallin (Rosenkavalier), Brünnhilde (Walküre), Isolde y Salome. Otros roles de su repertorio son: la Emperatriz (Frau ohne Schatten) y Turandot. Jones debutó en el Teatro Colón de Buenos Aires en 1967 (Elisabetta di Valois y Sieglinde) y retornó en la temporada 1969 (Medea de Cherubini).
Una flexible voz lírica, pastosa, redonda, trabajada de una sola pieza, que en su plenitud gozó de extensión y potencia. Se distinguía por un canto inteligente y sensitivo, un fraseo en que la música, texto e intención componían un conjunto armónico. Una presencia escénica plástica y vital, se sumaba a la personalidad artística de Gwyneth Jones.

FUENTE: "METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster
"LAS VOCES - TEATRO COLON: 1908-82" - Enzo Valenti Ferro

8 de Noviembre

8 de noviembre de 1921 - Nació en Hollywood, California (Estados Unidos) el bajo JEROME HINES. Estudió piano desde niño y le dijeron que no tenía voz para cantar. Eso provocó que se dedicara al estudio de las matemáticas y la química. Un ejecutivo de Los Angeles Civic Light Opera le aconsejó que insistiera en el canto y estudió durante un tiempo con Gennaro Curci, su unico profesor. En 1940 integró un elenco de Pinafore y al año siguiente ya etaba en la Opera de San Francisco en partes secundarias de Tannhäuser y Rigoletto. Por ser demasiado alto no fue aceptado para ir al frente, pero trabajó como químico durante la guerra. Mientras tanto volvía esporádicamente a los escenarios: Faust en Nueva Orleans (1944) y Osmin en Die Entführrung aus dem Serail, Colorado (1945). Luego de ganar el Premio Caruso debutó en el Metropolitan el 21 de noviembre de 1946 como el Sargento en Boris Godunov. Días después asumió el Méphitophélès de Gounod. En los años siguientes aparecieron cuarenta y tres papeles más de óperas como Aida, Peter Grimes, Il Barbiere di Siviglia, Il Trovatore, Mignon y Lucia di Lammermoor (1948); Salome y Rigoletto (1949); Jovanchina, Parsifal, Don Carlo (Inquisidore y Filipo II) y Die Zauberflöte (1950); Fidelio (Don Fernando; 1951); La Bohème y La forza del destino (1952); Boris Godunov (Pimen); Pélleas et Mélisande y Tannhäuser (1953); el protagonista de Boris Godunov (1954); Tristan und Isolde y Don Giovanni (protagonista;1955), Eugenio Onieguin (1958), Macbeth (1959), Die Walküre (Wotan), Simon Boccanegra y Nabucco (1960); Lohengrin (1961), Das Rheingold (Wotan) y La Gioconda (1962), La Sonnambula (1963), Luisa Miller (1968), Esclarmonde (1977) y Dialogues des Carmélites (1978). Cantó más de ochocientas veces para la compañía.
Otros lugares importantes de gran lucimiento fueron el Festival de Edimburgo (Nick Shadow en The Rake's Progress de Stravinsky, 1953), la Opera de Munich (protagonista de Don Giovanni, 1954), el Festival de Bayreuth (varias óperas entre 1958 y 1961) y el Teatro Bolshoi de Moscú (Boris Godunov, 1962). También cantó en las Operas de París, Viena y Roma, además del Maggio Musicale Fiorentino. En 1958/59 en La Scala protagonizó el Eracle de Haendel. El Teatro Colón de Buenos Aires lo contrató en 1953 para Filipo II (Don Carlo), papel que repitió en 1962 y 1967.
Este bajo cantante poseyó un timbre redondo y sonoro y no presentó dificultades en ambos extremos de la gama. De un volumen considerable, la voz se hizo adecuada para un amplísimo repertorio donde no faltaron Boris, Filipo II, Wotan, Fiesco, Gurnemanz, Sarastro y Don Giovanni. Cantó con musicalidad y línea y sus dotes actorales fueron sobresalientes. Constituyó un elemento fundamental para el Metropolitan, compañía a la que estuvo ligado durante cuarenta años. Compuso I am the Way, ópera sobre al vida de Jesús. Su biografía fue publicada en 1968.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

8 de noviembre de 1927 - Nació en Kraakstad (Noruega) la soprano INGRID BJONER. Estudió en el Conservatorio de Oslo y con Paul Lohmann en Francfurt. Debut como Gutrune y Tercera Norna, Radio de Oslo, 1956; debut escénico como Donna Anna, Oslo, 1957. Cantó en Wuppertal (1957-59), Düsseldorf (1959-61), Munich (desde 1960), Bayreuth (desde 1960), Covent Garden (desde 1967). Debutó en el Metropolitan como Elsa, octubre de 1961; regresó a la sala neoyorquina en 1967. En el Teatro Colón de Buenos Aires debutó como la Emperatriz (Frau ohne Schatte) en la temporada 1965.
Ricamente dotada en cuanto a material vocal, dueña de una notable sensibilidad artística, refinamiento vocal y hondura dramática, intensidad y brillo, elementos que se conjugaban armoniosamente en esta destacada intérprete y responsable profesional que supo del éxito en Europa y América.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster
"LAS VOCES - TEATRO COLON: 1908-82" - Enzo Valenti Ferro

9 de Noviembre

9 de noviembre de 1885 - Nació en Montagnana, cerca de Padua (Italia) el tenor AURELIANO PERTILE. De niño cantaba en la iglesia con voz de contralto. En 1906 comenzó serios estudios de canto en Padua, bajo la guía de V. Orefice. Debutó en el Teatro Eretenio de Vicenza como Lionelo en Martha, en febrero de 1911; posteriormente se perfeccionó en Milán con Bavagnoli, y ya durante su carrera, con Fugazzola hasta 1913. Su formación fue escrupulosa y le permitió hacer una gran carrera con medios vocales muy pobres, pero manejados sabiamente con la ayuda de una buena técnica. Otro factor que ayudó a su triunfo fue su innegable instinto interpretativo.
El 3 de mayo de 1911 se realizó el estreno italiano de Quo Vadis, de Nogues; Pertile interpretó la parte de Vinicio, y los críticos quedaron favorablemente impresionados por el excelente fraseo y la elegante personificación escénica. En su siguiente presentaicón -Dal Verme, en 1912- tuvo ocasión de cantar Pagliacci y Andrea Chénier; en 1913 hizo su primera gira a Sudamérica. Actuó en Chile, Argentina y Uruguay. Luego siguieron contratos con el Massimo de Palermo y en el San Carlo de Nápoles. En 1915 cantó en el Costanzi de Roma y en el Regio de Turín. En 1916 cantó Tosca en el Comunale de Bolonia; y, finalmente, el 22 de febrero del mismo año debutó en La Scala con Francesca da Rimini. Este teatro habría de convertirse en el centro de actividad sólo más tarde, y llegó a la cima durante el célebre período toscaniano.
En 1917, en Génova, fue designado por Puccini para funciones de La Rondine; en 1918 cantó Un ballo in maschera, en el Colón con gran éxito; y en 1920 sobresalió en la Arena de Verona con Mefistofele y Aida. Su actuación en el Metropolitan pasó casi inadvertida: doce funciones en diciembre de 1921 de los siguientes títulos: Tosca, Manon Lescaut, Louise, Cavalleria rusticana, Boris Godunov, Aida y Pagliacci. La presencia de otros colegas de gran fuste impidió todo posible asentamiento de Pertile en Nueva York.
Cuando Toscanini lo llamó a La Scala, ya era un artista formado y experimentado. Se presentó el 22 de mayo de 1922 como Fausto, en Mefistofele, y cosechó grandes elogios. En la temporada siguiente fue un convincente Lohengrin y un apasionado Des Grieux pucciniano. Luego cantó Die Meistersinger, Louise y Lucia di Lammermoor; en esta última, su Edgardo tuvo magnífico relieve. Siempre en La Scala brilló en La Traviata, Aida e Iris en 1923. En 1925 se presentó en La Bohème e Il Trovatore, y en 1927 en Tosca y Pagliacci. Allí interpretó treinta y cinco óperas durante catorce temporadas consecutivas. En 1924 participó en el estreno del Nerone de Boito, y en 1935 del de Mascagni. También cantó en la primera representación absoluta de Sly de Wolf-Ferrari.
Fue primer tenor de La Scala hasta 1940. En otros teatros tuvo ocasión de lucir sus cualidades y probarse en el Otello de Verdi, aunque nunca se pudo decir que fuera un verdadero tenor dramático.
Se retiró de la escena con el Nerone de Boito, en Roma, en 1946, y se dedicó a la enseñanza en el Conservatorio de Milán y en la Escuela de Perfeccionamiento de La Scala. Pertile falleció en Milán, el 11 de enero de 1952.
La voz de Pertile no era agradable: opaca en algunos sectores, metálica en otros, áspera en todos los pasajes, gutural en casi toda la gama. Como contrapartida de esos defectos, el cantante era músico, expresivo, mesurado, dotado de una magnífica condición escénica y, además, un verdadero profesional.
No llama la atención que haya sido un protegido de Toscanini, quien según se ha dicho, prefería las voces "feas" como las de Pertile y Peerce para seguir siendo él el centro de los espectáculos. Nosotros nos inclinamos a pensar que la versatilidad y la musicalidad eran las condiciones que importaban al célebre director.
Los discos de este tenor son buenos, y lo muestran siempre como un excelente artista; la voz, en cambio, es a veces demasiado desagradable.

FUENTE: "100 GRANDES CANTANTES DEL PASADO" - Miguel Patrón Marchand

9 de noviembre de 1926 - Estreno en Dresde de la ópera en tres actos "CARDILLAC" de Paul Hindemith; con libretto de Ferdinand Lion, basada en la historia Das Fräulein von Scuderi de E.T.A. Hoffmann.
Intérpretes de la premiére: Born, Merrem-Nikisch, Hirzel, Burg, dirigidos por Fritz Busch.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

9 de noviembre de 1929 - Nació en Trieste (Italia) el barítono PIERO CAPPUCCILLI. Hizo sus estudios en su ciudad natal con Luciano Donaggio. Debutó allí en 1951 y seguidamente cantó un Scarpia en el Teatro alla Pergola de Florencia. Luego se presentó como Tonio (Pagliacci) en el Nuovo de Milán (1957) y poco después fue huésped del Comunale de Florencia. La Scala de Milán lo apreció mucho desde su primera presentación como Enrico (Lucia di Lammermoor, 1964).
En años sucesivos su actuación allí ha sido casi permanente, pudiéndose destacar las siguientes presentaciones preservadas a través de la grabación del vivo. En 1968 cantó Hermann (Lorelei) junto a Suliotis y Cecchele. En 1973 en Un Ballo in Maschera con Gencer, Guglielmi, Lazzarini y Merighi, mientras que en 1974 encontramos una Favorita, coprotagonizada por Fiorenza Cossotto y Luciano Pavarotti. En 1975 se lució como Ezio (Attila) junto a Ghiaurov, Orlandi-Malaspina y Lucchetti. Al año siguiente su actividad en la principal sala milanesa fue exhaustiva, destacándose sus intervenciones en Aida, con Caballe, Bumbry y Bergonzi, dirigidos por Schippers, Luisa Miller junto a la misma soprano y Pavarotti, y Otello, con un elenco integrado por Domingo y Freni, bajo la conducción de Carlos Kleiber. A partir de 1977 se afianzó con otro Ballo (Verrett, Obratzsova, Pavarotti guiados por Claudio Abbado) y con su Rodrigo de Don Carlo (Freni, Obratzsova, Ghiaurov y Carreras, también con Abbado al podio). En 1978 cantó La forza del destino junto a Caballé, Nave, Carreras, Ghiaurov y Bruscantini. En 1978 fue Gérard en Andrea Chénier con Carreras y Tomowa-Sintow, repitiendo el personaje junto a Martinucci y Evstatieva a lo largo de la misma temporada. Terminaremos esta reseña milanesa con su apertura de la temporada 1970/71 con el Monforte de I vespri siciliani, coprotagonizadas por Renata Scotto, Gianni y Ruggero Raimondi y la batuta de Gavazzeni.
Otros importantes teatros italianos se beneficiaron con la artisticidad de Cappuccilli. En el San Carlo de Nápoles fue el Duque de Nottingham (Roberto Devereux, 1964; Gencer, Bondino y Rota), Figaro en (Barbiere di Siviglia, 1968; Casoni, Kraus y Paolo Washington), Simon Boccanegra (1970; Maragliano, Prevedi y Ghiaurov) y Renato (Un ballo in maschera, 1972; Maragliano, Lazzarini y Spiess). En el teatro La Fenice de Venecia cantó Don Carlo (1973; Ricciarelli, Cossotto, Lucchetti y Ghiaurov), mientras que de la Arena de Verona se conservan documentos sonoros de La forza del destino (1967; Gencer y Cecchele) y Ernani (1972; Corelli, Raimondi y Gordoni). En el Massimo de Palermo interpretó La Gioconda (1970; Gencer y Raimondi) y en Catania, Ernani (Gencer, Bergonzi y Raimondi) e I Puritani (Kraus, Maliponte y Raimondi), ambas en 1972. De sus exitosas actuaciones italianas también podemos destacar una Traviata de Macerata (1987; Soviero e Ichihara).
En Francia actuó por primera vez en 1960 en Enghien, siguiendo Vichy (1961), Burdeos (1962), la Opera de París (1974, Il Trovatore; 1978, Simon Boccanegra y 1983), Niza y Orange (ambas en 1985). Cappuccilli debutó en el Covent Garden en 1967 como Germont (La Traviata) junto a Mirella Freni y Renato Cioni. Posteriormente se lo aplaudió como Carlo en Ernani (1972; Papantoniou, Merolla y Ghiaurov) y como Barnaba (La Gioconda, 1983; Dimitrova y Domingo). Otro lugar de permanente y exitosa presentación fue el Festival de Salzburgo, al que llegó en 1975 invitado por Herbert von Karajan para Rodrigo de Don Carlo (Ghiaurov, Freni, Ludwig y Domingo). En 1977 cantó Il Trovatore (Leontyne Price, Ludwig y Bonisolli) y en 1979, Amonasro (Aida; Freni, Horne y Carreras); volvió en 1980 para el mismo título, siempre bajo la conducción de Karajan. En Viena cantó Rigoletto en 1970 (Scotto y Pavarotti), volviendo para Il Trovatore en 1977 y 1978, con elenco similar al de Salzburgo. En 1976 cantó La Traviata en Zurich, junto a Chiara y Gianni Raimondi, y al final del segundo acto emitía un Si bemol agudo. Finalizando con las actuaciones europeas podemos mencionar un Andrea Chénier de Berlín (1970; Corelli y Casapietra), un Trovatore de 1974 y presentaciones en Hamburgo y Montecarlo.
Luego de la aislada función en el Metropolitan, Cappuccilli volvió a Norteamérica en 1969 a efectos de cantar en la Opera de Chicago. Entre sus éxitos más señalados en esa compañía hay que citar La Traviata (1970; Caballé y Gedda), I due Foscari (1972; Ricciarelli y Franco Tagliavini), otra Traviata (1975; Cotrubas y Kraus) y Un ballo in maschera (1986; Chiara, Pavarotti y Cossotto). Washington lo conoció en 1976 con Macbeth (Verrett, Garaventa y Ghiaurov) y Simon Boccanegra (Kabaivanska, Lucchetti y Ghiaurov), mientras que en Filadelfia fue aplaudido a través de otro Macbeth (1984; Stapp). En la Opera de San Francisco cantó Pagliacci en 1986, junto a Soviero y Mauro.
Antes de su debut en Buenos Aires, Cappuccilli había sido aplaudido en Río de Janeiro en 1964 donde cantó una Traviata en compañía de Leyla Gencer y Flaviano Labò. De su primera y exitosa presentación en el Colón quedó un valioso testimonio de un Trovatore estelar (Bergonzi, Leontyne Price y Cossotto). El principal escenario argentino lo recibió hasta 1992 en otros títulos de su repertorio. Cappuccilli cantó Simon Boccanegra en Tokyo (1976; Ghiaurov y Merighi). Dentro de su exhaustiva actividad lírica se debe mencionar también el filme de Il Trovatore que hiciese la RAI en 1962 con los ya consagrados Antonietta Stella y Carlo Bergonzi, y la Azucena de Adriana Lazzarini.
En 1959 Walter Legge eligió a este joven barítono para acompañar a Maria Callas en sus segundas ediciones de Lucia di Lammermoor y La Gioconda, que a la postre fueron las últimas realizadas en momentos de gloria. Los aficionados se sintieron defraudados con su decisión ya que a pesar de tener un timbre agradable y una notoria musicalidad, el cantante no estaba del todo listo para las grandes líneas belcantistas ni para los arrebatos del preverismo. Su participación mejoró en partes menos comprometidas como las de Masetto (Don Giovanni) y Antonio (Le Nozze di Figaro), encomendadas por Legge a Carlo Maria Giulini y adornadas con las estrellas mozartianas más célebres del momento. Sin embargo, la década siguiente iba a presenciar un continuo desarrollo de las dotes artísticas de Cappuccilli, que pudimos apreciar a cabalidad al presenciar su debut en el Teatro Colón en mayo de 1969. Allí brilló como un aislado astro en el pobre espectáculo con que los Sutherland-Bonynge hacían su primera presentación argentina. Poco después de esa Traviata conformó por segunda vez al público con el Conde di Luna (Il Trovatore) junto a luminarias como Bergonzi, L. Price y Cossotto.

En los años setenta nuestro artista se convirtió en el barítono más solicitado para el repertorio verdiano y su voz llegó a una espléndida madurez. Los sonidos se presentaron parejos, redondos, extendidos hacia los extremos del registro y triunfantes en la zona del pasaje. La línea de canto se mostró soberana y el natural buen gusto sirvió para limpiar muchas partes de énfasis innecesarios y amaneramientos. Cappuccilli fue siempre convincente como actor y aseguró en todos los casos una perfecta captación de sus personajes. Con su advenimiento quedó establecida nuevamente la línea de nobleza baritonal de Mario Ancona, Pasquale Amato, Carlo Galeffi y Giuseppe Taddei, que sería continuada después por Leo Nucci. Los norteamericanos siguieron apegados al estilo impreso por Leonard Warren y su continuador (e imitador) Sherril Milnes, lo que hizo que Cappuccilli viera reducida su actuación en el Met a una aislada función de La Traviata de marzo de 1960, precisamente un par de semanas después de la muerte de Warren sobre el escenario de ese teatro.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

10 de Noviembre

10 de noviembre de 1862 - Estreno en el Teatro Bolshoi de San Petersburgo de la ópera en cuatro actos "LA FORZA DEL DESTINO" de Giuseppe Verdi; con libretto de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Don Alvaro, o La Fuerza del Sino de Angel de Saavedra, Duque de Rivas.
Intérpretes de la premiére: Barbot, Nantier-Didier, Tamberlik, Graziani, Angelini.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

10 de noviembre de 1873 - Nació en París (Francia) el compositor HENRI RABAUD. Estudió con Gédalge y Massenet en el Conservatorio de París; más tarde fue director de la Opera de París (1914-18) y del Conservatorio (1922-41). Su ópera Mârouf, Savetier du Caire (1914) recibio la influencia de la técnica de Wagner y el orientalismo entonces en boga. Otras óperas: L'Appel de la Mer (1924) y Roland et le Mauvais Garçon (1934). Rabaud falleció en París, el 11 de septiembre de 1949.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

10 de noviembre de 1900 - Estreno en el Teatro Lírico de Milán de la ópera en cuatro actos "ZAZÁ" de Ruggero Leoncavallo; con libretto del compositor, basado en la obra de C. Simon y P. Berton.
Intérpretes de la premiére: Storchio, Garbin, Sammarco, dirigidos por Arturo Toscanini.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

11 de Noviembre
11 de noviembre de 1817 - Estreno en el Teatro San Carlo de Nápoles de la ópera en tres actos "ARMIDA" de Gioacchino Rossini; con libretto de Giovanni Federico Schmidt, basada en el poema épico Gerusalemme Liberata de Torcuato Tasso.
Intérpretes de la premiére: Colbran, Nozzari, Ciccimarra, Benedetti, Bonoldi, Chizzola.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

11 de noviembre de 1906 - Estreno en el Royal Theater de Copenhague de la ópera en tres actos "MASKARADE" de Carl Nielsen; con libretto de Vilhelm Andersen, basado en la obra de Ludvig Holberg. La premiére fue dirigida por el autor.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

11 de noviembre de 1923 - Nació en Sanary-sur-mer (Riviera francesa) el barítono ERNEST BLANC. Durante la guerra fue marino y trabajó en el Arsenal de Toulon como tornero. Fue allí que un comandante lo contactó con el Conservatorio de la ciudad donde estudió durante cuatro años con Suzanne Sabran. A la vez recibió consejos de Marcel Roque. En 1950 debutó en la Opera de Marsella como Tonio (Pagliacci) y en 1954 ya estaba en la de París con Rigoletto. Poco después vinieron Scarpia (Tosca) y algunos personajes wagnerianos, además de Amonasro (Aida), Germont (La Traviata) y Don Giovanni. A través de una recomendación de Hans Knappertsbusch, Wieland Wagner lo invitó al Festival de Bayreuth de 1958 donde debutó como Telramund (Lohengrin). Ese mismo año también llegaron a la colina Régine Crespin y Rita Gorr. Wagner le propuso inmediatamente otras obras que Blanc prefirió rechazar para salvaguardar un repertorio coherente. Simultáneamente, aceptó intervenir en óperas modernas, estrenando en 1955 la Numancia de Barraud. También cantó El triunfo de Juana de Tomasi y San Francisco de Asís de Messiaen.
Blanc debutó en La Scala en febrero de 1959 como Escamillo (Carmen; junto a Simionato y Di Stefano) y en 1960 ya estaba en Glyndebourne como Riccardo (I Puritani) y Don Giovanni. Ese año, una sinusitis contraída en Berlín lo obligó a un paréntesis en su carrera. Los Estados Unidos lo conocieron a través de los teatros de Chicago y Filadelfia. En Río de Janeiro cantó La Damnation de Faust y Santiago de Chile lo recibió tardíamente en 1984 como el Gran Sacerdote de Samson et Dalila. En Inglaterra cantó en el Covent Garden además de Glyndebourne. Luego de un accidente de auto (1975) dejó de cantar durante medio año. Posteriormente emprendió una nueva etapa en la que incorporó papeles como el padre de Louise y Golaud en Pélleas et Mélisande. También fue Germont bajo la dirección de su hijo Jacques Blanc.
La actividad de nuestro barítono en la Opera de París no estuvo privada de amarguras. Aun así se pueden recordar Un ballo in maschera (1961), Aida (1962 y 1965), Rigoletto (1963), Tannhäuser (1965 y 1966), Lucia di Lammermoor (1970) e Il Tabarro (1971). En provincia cantó también Il Trovatore, Andrea Chénier, Der Fliegende Höllander, Don Carlo, Parsifal y La Fanciulla del West. Blanc se retiró en 1987.
Dotado de una bella voz de barítono sin dificultades en ninguna parte del registro, Blanc ha sido capaz de obtener grandes triunfos en un repertorio amplio (de Verdi a Wagner, de Berlioz a Puccini, de Bellini a Mozart) en el que ha sabido manifestarse como un artista de innegable versatilidad. Su depurada técnica le ha permitido presentarse en buenas condiciones hasta una edad avanzada y su musicalidad lo hizo gozar del favor de los mejores directores.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

12 de Noviembre

12 de noviembre de 1833 - Nació en San Petersburgo (Rusia) el compositor ALEXANDER BORODIN. Junto con Mussorgsky, Balakireff, Rimsky-Korsakov y Cui, Borodin, que no sólo fue músico sino que también consejero de Estado, renombrado hombre de ciencia y profesor de la Academia de Ciencias Militares de Petersburgo, compone el grupo de los "Cinco", los grandes renovadores de la música rusa. El mérito de haber ayudado a la verdadera música rusa a imponerse frente a un romanticismo de salón con características de la Europa occidental, puede considerarse en gran parte como propio de Borodin, quien se llamaba modestamente aficionado a la música. Bajo la influencia de Balakireff y de Liszt, al que conoció en un viaje por Alemania, se reveló como uno de los músicos más característicos de la llamada "Joven Rusia"; ejemplo vivo de ello son sus dos sinfonías, sus cuartetos de cuerda, sus piezas para piano y canto, y ante todo su poema sinfónico "En las Estepas del Asia Central" (1880). Su ópera "Príncipe Igor", dejada inconclusa, fue terminada por Rimsky-Korsakov; la obertura fue completada por Glasunov. El segundo y tercer actos continen las conocidas piezas que bajo el nombre de "Danzas Polovsianas", tan frecuentemente se ejecutan en todos los escenarios de danzas y salas de concierto. Borodin falleció en San Petersburgo, el 27 de febrero de 1887.

FUENTE: "EL ARTE LIRICO" - Walter Jacob

14 de noviembre de 1926 - Nació en Viena (Austria) la soprano LEONIE RYSANEK. Estudió en el Conservatorio de su ciudad natal con Alfredo Jerger y Rudolf Grossman, quien fue su primer marido. Debutó como Agathe (Der Freischütz) en Inssbruck (1949) y obtuvo un éxito que la llevó en breve tiempo a imponerse en el campo lírico internacional. Mientras tenía como sede la Opera del Sarre (entre 1950 y 1952) fue llamada para participar en el Festival de Bayreuth (1951) que reabría sus puertas en tiempos de posguerra. Su Sieglinde ya presentaba una gran firmeza vocal lo que le permitió afianzarse definitivamente en ese recinto lírico. Nunca se tentó con Brünnhilde, que dejó en manos de Mödl, Varnay o Nilsson. En 1952 Rysanek se unió a la Opera del Estado de Baviera, con la que al año siguiente hizo su primera presentación londinense como la Danae straussiana. También cantó en Roma (1953) y Viena (1954). En esta última compañía se convirtió en una bienvenida huésped al contar con el favor de Herbert von Karajan, el público y la crítica. Su ciudad natal la aplaudió muy calurosamente como Sieglinde y Senta. Su actividad en Francia partió en 1952 con Donna Elvira (Don Giovanni) y la Marschallin (Der Rosenkavalier) en Aix-en-Provence (1952). La Opera de París la recibió en 1955 como Sieglinde (Walküre). Regresó en 1972 como la Emperatriz (Frau ohne Schatten) y 1974 como Chrysothemis (Elektra). En 1974 cantó Salome en Orange. Otros centros galos que la acogieron fueron Aix-les-Bains, Marsella, Burdeos y Toulouse.
La Scala de Milán fue otro centro de gran actividad para Rysanek. Debutó allí en mayo de 1954 como Chrysotemis en una Elektra dirigida por Mitropoulos y en la que participaban también Christel Goltz, Rossi-Lemeni, Ramón Vinay y Elena Nicolai. En febrero del año siguiente fue Sieglinde bajo la batuta de Ackermann. A su lado estaban Mödl, Hotter, Windgassen y Weber. Volvió a la principal sala milanesa como integrante de la Opera de Viena en otra Walküre, esta vez conducida por Karajan y con Nilsson, Suthaus, Hotter y Frick. El 7 de diciembre de 1959 fue muy aplaudida como Desdemona en un Otello protagonizado por Del Monaco y Gobbi.
Los públicos norteamericanos la conocieron a través de una brillante temporada de la Opera de San Francisco en el otoño de 1956. El primer espectáculo fue Der Fliegende Höllander, protagonizado por Hans Hotter y con el Erik de Ludwig Suthaus. Luego vino una Walküre en la que participaban también Nilsson, Suthaus y Hotter. Su última función de ese año fue Aida junto a Martell, Rankin y Colzani. El éxito obtenido le valió un regreso en 1957 para inaugurar una nueva temporada con la protagonista de Turandot al lado de la Liù de la veterana Licia Albanese y la dirección de Molinari-Pradelli. Poco después siguió Un ballo in maschera (que cantó en alemán; Peerce, Merrill, Turner) y una muy aplaudida Lady Macbeth (que tendría que haber sido cantada por Callas) al lado del magnífico Giuseppe Taddei. En 1958 fue Elisabeth (Tannhäuser). Regresó en 1960 para mostrar su Emperatriz (Frau ohne Schatten; junto a Schöffler, Parly y Schech) y la protagonista de Aida, junto al Radamés de Jon Vickers. Un largo paréntesis se abrió hasta 1973 cuando regresó en espectacular forma vocal para la Elisabeth wagneriana (Thomas, Napier, Stewart) y la Chrysotemis straussiana (Steger, Dalis, Ulfung, Stewart). Al año siguiente protagonizó Salome junto a Hopf,, Nimsgern y Varnay. Culminó su ciclo artístico en esa compañía que tanto la había apreciado con aplaudidas versiones de Sieglinde (Knie, Vickers y Sotin), la Emperatriz (Frau ohne Schatten, dirigida por Karl Böhm) y una aislada función de Tosca que le permitió lucir su carisma y los milagrosamente conservados brillos vocales.
Rudolf Bing también pensó en Callas para su Macbeth de 1959 pero los problemas que surgieron entre ambos no encontraron solución viable y el empresario optó por contratar a Rysanek, quien obtuvo un gran éxito junto a Leonard Warren. Casi de inmediato insistió en la senda verdiana con Aida y Don Carlo. A principios de 1960 la lista de roles del Metropolitan se amplió con Senta (Fliegende Höllander), Leonora (Forza del destino) y la Marschallin (Der Rosenkavalier). En la temporada 1960/61 se midió con la Abigaille de Nabucco (con resultados controvertidos), Elisabeth (Tannhäuser) y su favorita Chrysotemis (Elektra). En enero de 1962 cantó Amelia (Un ballo in maschera) y en la temporada 1962/63 la protagonista de Ariadne auf Naxos y la Leonora de Fidelio. En 1964 aparecieron Desdemona (Otello), Elsa (Lohengrin) y su exitosa Floria Tosca. En 1966 fue la Emperatriz (Frau ohne Schatten) y en 1972, la protagonista de Salome. Su último papel nuevo para la compañía fue Ortrud (Lohegrin). El 26 de febrero de 1984 Rysanek festejó sus Bodas de Plata en el Metropolitan con una gala. Se despidió de este público en enero de 1996.
Cantó con cierta frecuencia en Bayreuth y se lució en Elsa (1958), Senta (1959, 1969 y 1970), Elisabeth (1965), Sieglinde (1965/69) y Kundry (1982 y 83).
Su única presentación en el Teatro Colón de Buenos Aires se produjo en la temporada 1995 donde encarnó a Klytämnestra (Elektra) junto a la protagonista de Hildegard Behrens y Deborah Voigt.
Entre los últimos personajes agregados a su repertorio podemos contar a la protagonista de Medea, la Kostelnicka de Jenufa (debutada en Sydney en 1985) y Ortrud (Lohengrin, Viena, 1985). La última ópera que cantó fue Elektra.
Leonie Rysanek falleció el 7 de marzo de 1998.

El surgimiento de Rysanek y su afirmación a lo largo de los años cincuenta se debió a méritos propios y a la falta de sopranos de sus características. La artista se abrió un legítimo camino y se colocó desde un principio en el privilegiado grupo de las cantantes versátiles. Las óperas de Richard Strauss ocuparon un destacado lugar en su repertorio, especialmente Die Frau ohne Schatten, Ariadne auf Naxos, Die Ägyptische Helena, Die liebe der Danae y Elektra (Chrysothemis) a las que daba un toque personal enmarcado en el más estricto sentido del estilo. También hizo historia como la Marschallin de Der Rosenkavalier.
En Wagner, y a pesar de gozar con un patrimonio canoro de real enjundia, Rysanek se abstuvo de abordar las heroínas que hubiesen podido perjudicar su voz. Tanto su Sieglinde como su Senta se contaron entre las mejores de su generación. Elisabeth y Elsa también encontraron en ella una intérprete ideal, mientras que las incursiones en Kundry y Ortrud constituyeron experimentos anecdóticos que surgieron en años avanzados de su carrera. Los éxitos straussianos y wagnerianos se debieron a su talento para lograr una acertada captación de las heroínas más vulnerables de ambos compositores. A la Salomé de los últimos tiempos le faltaba una verdadera adecuación vocal para mostrar algunas facetas del personaje.
Rysanek cumplió con muchas actuaciones exitosas en el repertorio italiano. En campo se exhibió como Aida, Desdemona, Amelia, Elisabetta di Valois, Leonora (Forza del destino), Lady Macbeth y Abigaille y dejó a algunos entendidos con saber a insatisfacción. En el último personaje tuvo serios tropiezos, que no impidieron su insistencia en un estilo que no le era propicio. Otras instancias italianas fueron Tosca, con singular éxito y gran proyección vocal y dramática; Medea, en un enfoque poderoso pero fuera de foco (como los de Eileen Farrell y Magda Olivero) y Turandot, donde tenía el capital necesario para defender las exigencias de la protagonista. Sin embargo, a partir de 1957 se abstuvo de cantar este personaje por considerar innecesario el desgaste que le producía. En la lucha por cultivar el eclecticismo se volcó también hacia el repertorio mozartiano de Donna Anna y Donna Elvira. Incluso la Contessa de Le Nozze di Figaro (Aix-en-Provence) donde sufrió un duro revés. El campo francés (casi como una excentricidad) se atrevió con la protagonista de Louise y Antonia (Les Contes d'Hoffmann).
Rysanek contó con un timbre deslumbrante de sonoridades plenas y vibrantes que no se evidenciaban en la totalidad de la gama. La zona aguda fue poderosa y sólida, y por lo general emitía sonidos extremos valiéndose de un "portamento" que molestaba en el repertorio italiano. La musicalidad de Rysanek nunca fue puesta en tela de juicio y siempre se le elogiaron las proezas del fraseo y las condiciones actorales. Su físico privilegiado fue un vehículo ideal para lograr la precisa dimensión escénica de los personajes. En los últimos años de carrera se le notaron señales de vibrato amplio y una tendencia a "gritar" los agudos. Siempre se le acusó de abusar de los pianísimos.

FUENTE: "CALLAS Y 99 CONTEMPORANEOS" - Miguel Patrón Marchand

12 de noviembre de 1939 - Nació en Uhorská Ves (Checoeslovaquia) la soprano LUCIA POPP. Estudió con Anna Prosence-Hrusovska en la Academia de Bratislava; debut como Königin der Nacht, Bratislava, 1963. En aquel año, debutó en la Opera del Estado de Viena como Barbarina (Nozze di Figaro), más tarde cantó allí Königin der Nacht (Die Zauberflöte), y debutó en el Festival de Salzburgo como el Primer Niño (Die Zauberflöte). Miembro de las compañías de la Opera de Viena, Munich y Colonia (donde trabajaba su esposo, el director György Fischer). Debut en el Covent Garden como Oscar (Ballo in maschera), 1966. Debut en el Metropolitan como Königin der Nacht, febrero 1967; más tarde abordó en el Met los siguientes roles: Sophie (Rosenkavalier, fue su rol de debut en la Opera de París, 1976) y Pamina (Zauberflöte). Su repertorio incluye: Gilda, Zerbinetta, Eva y algunos roles mozartianos (Susanna, Nozze di Figaro, con la Opera de París en Nueva York, 1976). Lucia Popp, falleció en Munich en 1993.
Una superlativa cantante desde el punto de vista musical que se ha trasladado cuidadosamente desde sus comienzos de coloratura a roles líricos.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

14 de Noviembre

14 de noviembre de 1774 - Nació en Maiolati (cerca de Iesi, Italia) el compositor GASPARE SPONTINI. Alumno del Conservatorio de Nápoles, cursó nuevos estudios con Piccini después de su primer debut de ópera. Actuó en diversas Cortes de príncipes italianos; luego, desde 1803, en París, donde ya tarde obtuvo un soprendente y sensacional éxito con La Vestale en 1807.
Bajo la impresión de la ópera clásica de Gluck, el compositor, primeramente fiel a la manera de la ópera bufa italiana, logró una ópera que se puede designar como la expresión más pura del estilo imperio decorativo, algo exagerado y ampuloso. La historia de la joven Vestal que en conflicto con su amor terrenal deshonra el acto sagrado de la unción del vencedor y que debe ser enterrada viva como expiación, siendo salvada por inspiración divina, es con su pathos, con su gran aparato y con su forma perfecta el tipo de la "Opera Heroica y de Pompa" clasicista que precedió a la "Grand Opera" originariamente revolucionaria de Auber (Muda de Portici), de Rossini (Guillaume Tell) y de Meyerbeer.
A esta Vestale, que fue premiada por Napoleón I, le siguió en 1809 la ópera inspirada en el mismo estilo, Fernand Cortez, que fue presentada a escena también con mucho éxito. El rey de Prusia Federico Guillermo III, que vio las obras en París y que se entusiasmó con su lujo cortesano, contrató a Spontini como director general de orquesta a Berlín, donde actuó de 1820 a 1841. Fue en esta ciudad que estrenó su ópera de gran espectáculo Olimpia, recibida con benevolencia por la sociedad de la corte, en tanto que el público burgués se inclinó ostensiblemente a favor de Der Freischütz (El cazador furtivo) de Weber, que fue estrenado cuatro semanas más tarde. Spontini demostró grandes méritos como organizador y director de la orquesta de Berlín, aunque su tiranía artística dio lugar en 1841 a un escándal teatral, a consecuencia del cual tuvo que retirarse de su puesto berlinés (del que se hizo cargo luego Meyerbeer).
Miembro de las Academias de Berlín y París, Spontini, elevado por el Papa a la condición de conde, vivió nuevamente en su tierra natal dedicado a su arte y apareciendo de vez en cuando como director en los grandes teatros líricos al estrenarse sus obras.
Aunque su obra casi ha desaparecido en el día de hoy (a excepción del rescate realizado por Maria Callas de La Vestale) no se debe olvidar por ello su significado histórico para la ópera: Los grandes efectos de sus conjuntos, coros y masas y la pompa de su "ópera heroica" halló eco no sólo en la "grand ópera" de Meyerbeer sino también en las obras juveniles de Richard Wagner. Otras óperas: Lalla Rookh (1821), Alcidor (1825) y Agnes von Hohenstaufen (1829).
Spontini falleció en Maiolati, el 14 de enero de 1851.

FUENTE: "EL ARTE LIRICO" - Walter Jacob

15 de Noviembre

15 de noviembre de 1845 - Estreno en el Teatro Drury Lane de Londres de la ópera en tres actos "MARITANA" de Vincent Wallace; con libretto de Edward Fitzball, basado en la obra Don César de Bazan de d'Ennery.

FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster

15 de noviembre de 1903 - Estreno en el Neues Deutsches Theater de Praga de la ópera en dos actos (originalmente tres) "TIEFLAND" de Eugen d'Albert; con libretto de Rudolf Lothar, basado en la obra Terra Baixa de Angel Guimera.


FUENTE: "THE METROPOLITAN OPERA ENCYCLOPEDIA" - David Hamilton - Simon and Schuster