"BILLY BUDD" EN EL TEATRO DE LA BASTILLA

por Gustavo Gabriel Otero

 

Ópera de la Bastilla, París, Francia: 10 de octubre de 2001. Bily Budd, ópera en dos actos, libro de E. M. Foster y Eric Crozier sobre el relato homónimo de Herman Melville, música de Benjamín Britten. Iluminación: Alan Burrett. Vestuario y Decorados: Alison Chitty. Dirección Escénica: Francesca Zambello. Orquesta, Coro y Coro de Niños de la Ópera Nacional de París. Director del Coro: David Levi. Elenco: Philip Langridge (Capitán Vere), Bo Skovhus (Billy Budd), Gidon Saks (John Claggart), David Wilson-Johnson (Señor Redburn), Paul Whelan (Señor Flint), Stephen Richardson (Sargento Ratcliffe), Francis Egerton (Red Whiskers), Malcom Mackenzie (Donald), Gabor Andrasy (Dansker), Toby Spence (Novicio), Steven Cole (Squeak), Denis Aubry (Bosun), Mark Tevis (Vijía), Stéphane Degout (Amigo del novicio), Sergei Stilmachenco (Primer oficial), Philippe Madrange (Segundo oficial), Slawomir Szychowiak (Arthur Jones), Nicolas Riva (Grumete). Director Musical: Gary Bertini. Se repite los días 13, 16, 19, 23 y 25 de octubre.


¿Puede una obra estrenada en el año en 1951 atrapar y conmover como una de las grandes óperas del repertorio del siglo XIX?
Evidentemente la respuesta es afirmativa.
Quizás no integren esta lista tantas obras, pero seguramente Billy Budd de Benjamín Britten ocupa un ligar innegable entre las grandes óperas del siglo XX y por ende del repertorio mundial.

Con sólo voces masculinas el compositor inglés -según muchos especialistas el último gran compositor de óperas- construye un universo opresivo y doloroso y a la vez exalta, a través de la figura del protagonista, al amor y la libertad.

La producción de la Ópera de la Bastilla plantea el escenario como una plataforma romboidal inclinada, que llega a ocupar parte del foso orquestal, que sugiere a un barco y cuyo mástil es una obvia referencia a una Cruz. En ese espacio se desarrolla toda la acción que se divide entre la cubierta del buque y el interior. Ambos lugares aparecen o desaparecen según sube o baja la plataforma principal. La luz es manejada en forma magnífica. En la escena de la batalla la utilización de los recursos escénicos y de iluminación deslumbra al espectador.
El trabajo en equipo tanto en lo vocal como en lo actoral es perfecto. El elenco luce sin fisuras.
De los casi vente roles (entre protagónicos y coprotagónicos) destacamos al barítono danés Bo Skovhus en el rol del título. Con una actuación prodigiosa y poderosos medios vocales tiene el tipo perfecto para encarnar el personaje de Billy Budd.
El bajo-barítono israelí Gidon Saks fue un excelente John Claggart, compenetrado totalmente con el desgraciado personaje que encarna. Cantó al final del primer acto su monólogo ("O beauty, o handsomeness, goodness"), que tiene reminiscencias del "credo" de Yago, en forma admirable.
Muy bien el Capitan Vere de Philiph Langridge por su capacidad para diferenciar a su personaje cuando cuenta la historia de su vida arrepentido de los hechos -en el prólogo y en el epílogo- y cuando es sujeto activo -en los actos uno y dos-.
Como ya expresamos los demás intérpretes conformaron un elenco paraejo y casi ideal.
El Coro masculino interpretó y actuó en forma brillante y la orquesta bajo la dirección de Gary Bertini efectuó un excelente trabajo.

En suma: una excelente versión de una obra lamentablemente postergada en nuestro país (aún no ha sido estrenada en el Teatro Colón ni en ningún otro de la Argentina) y en los países hispanohablantes.

Agradecemos a la Oficina de Prensa de la Ópera de la Bastilla, en especial a la señora Pierrete Chastel y a Helene Coudray, la oportunidad de presenciar esta obra de Benjamín Britten.


Página web de la ópera de Paris: www.opera-de-paris.fr