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"Lucia di Lammermoor" en Santander |
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por Fernando Segura |
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"Lucia di Lammermoor", uno de los títulos más representativos del repertorio operístico, fue representado ayer, día 15 de noviembre, en el Palacio de Festivales de Cantabria constituyendo un nuevo éxito de la cada vez más importante Temporada Lírica cántabra. Esta ópera, una de las más representadas en el siglo XIX, basada en la novela "La novia de Lammermoor" de Walter Scott y con libreto adaptado de Salvatore Cammarano, está considerada como la obra maestra del bergamasco Gaetano Donizetti. Siguiendo la estela que dejó el anterior título de esta Temporada Lírica, el más que interesante"Il trovatore" de Verdi, el Palacio de Festivales apostó de nuevo por unos decorados abstractos y conceptuales a la par que sugerentes, procedentes de una producción de la Hamburguische Staatsoper. La dirección musical corrió a cargo del italiano Antonio Cavallaro, al frente de la recién creada orquesta Bilbao Philarmonia. Director y orquesta ofrecieron un buen nivel en esta partitura belcantista. La dirección escénica, corrió a cargo de José
Antonio Gutiérrez y Elisa Crehuet, de quienes aún recordamos
su espectacular éxito con la "Aida" del pasado Festival
Internacional de Santander. Una vez más, ofrecieron una bella
lectura personal del tenebrismo de este libreto, ofreciéndonos
sobre todo un último cuadro memorable por su carácter
poético. El Coro de la Temporada Lírica, con un vestuario muy interesante, demostró una vez más su buen hacer. Ópera tras ópera, el grupo va ganando calidad, y comienzan a notarse los posos de un coro con la seguridad que aporta la experiencia.. Y el elenco de cantantes, obligatoriamente de calidad, como merece la partitura de Donizetti, no defraudó lo más mínimo. El poder escuchar a María José Moreno, del cual me confieso ferviente admirador, es de agradecer siempre. La granadina, que acaba de debutar en el Teatro Real madrileño con esta misma ópera, nos ofreció una Lucia sensacional. El color de su voz, la ductilidad de las frases, su interpretación. Para mi constituyó un rotundo éxito, y demostró que las partituras del compositor italiano, se adecuan a sus condiciones (y qué condiciones) vocales. El personaje de Edgardo di Ravenswood fue interpretado por el alicantino José Sempere. Y tengo que decir que me sorprendió gratamente. Si bien en otras oportunidades, Sempere no terminó de convencerme, en esta ocasión tengo que decir que interpretó un rol mucho más adecuado a su vocalidad y nos ofreció un Edgardo de gran altura. El barítono Alberto Mastromarino, un barítono con un
currículum envidiable, nos ofreció un Enrico a la altura
de las circunstancias. Una voz muy interesante, con un bello y potente
registro agudo. La mezo cántabra Marina Pardo cumplió perfectamente en el papel de Alisa, breve a la par que importante personaje, en el que pudo demostrar las excelentes dotes dramáticas de las que ya ha hecho gala en otras ocasiones. El veterano tenor José Ruiz (Normanno) y el joven tenor cántabro
Julio Morales (Lord Arturo), cumplieron también con su cometido,
y contribuyeron, junto al resto de cantantes a completar una velada
operística de calidad, en la que los cántabros pudimos
presenciar una historia de pasión y celos con la esencia pura
del belcantismo. |