"Tannhäuser" en Houston

por Luis Gutiérrez

 

Director musical: John Fiore
Director de escena: Werner Herzog
Escenografía: Mauricio Balò
Vestuario: Franz Blumauer
Iluminación: Paul Pyant

Venus: Michelle DeYoung
Tannhäuser: Stig Andersen
Pastor: Marie Lenormand
Landgraf: Hermann Stephen Milling
Walther von Vogelweide: Patrick Marques
Biterolf: Oren Gradus
Wolfram von Eschenbach: Guido Paevatalu
Heinrich der Schreiber: James C. Holloway
Reinmar von Zweiter: Joshua Winograde
Elisabeth: Tina Kiberg

Un día después de haber asistido a un lamentable "Rigoletto" tuve la suertede regresar al mismo teatro para presenciar una función gloriosa de"Tannhäuser".

La producción del cineasta alemán Werner Herzog no es especialmente feliz, aunque en todo momento respeta el texto y las intenciones del compositor, aún cuando texto e intenciones caen en ocasiones en el campo de la
pseudo-religión o pseudo-filosofía, que se pueden abreviar como pseudo-pensamientos profundos. La escenografía corre con la misma suerte del concepto general, aunque el diseño del vestuario es realmente brillante al presentar en rojo a la pecaminosa Venus y en blanco a todos los demás, incluyendo al no tan puro Tannhäuser. El único "pero" que puedo poner a la producción son las figuras angelicales que se dirigen al cielo al final de la ópera, que burdamente simbolizan la redención a la que Tannhäuser se hace acreedor por la gracia de Elisabeth.

Lo que si estuvo formidable en esta función fue la interpretación musical, iniciando con la dirección musical de John Fiore, quien condujo a una maravillosa Houston Symphony Orchestra a lo largo de la bella partitura de esta ópera, por cierto presentada en la versión de Dresde. Desde la obertura fue claro que se trataría de una noche especial, pues interpretada estupendamente. Los coros fueron también parte sobresaliente de esta función, especialmente el que recibe a los invitados en el acto II, "Freudig begrüssen wir die edle Halle".

El protagonista fue interpretado por el danés Stig Andersen, poseedor de una magnífica voz de heldentenor. El cantante no escatimó esfuerzos ni vocales ni dramáticos, llegando incluso a tener una ruptura de la voz, un crack
dicen los especialistas, durante la narración de Roma en el tercer acto. Este tipo de cracks, muy frecuente en los cantantes wagnerianos, es un defecto técnico ciertamente, pero también es una demostración de la emoción que un cantante siente al interpretar vívidamente un personaje. Tina Kiberg, la señora de Andersen en lo que creemos es la vida real, interpretó a su vez a una fascinante Elisabeth. El barítono Guido Paevatalu tuvo una actuación muy digna como Wolfram, aunque es posible que no tenga la belleza de voz que esperamos para cantar "O du mein holder Abendstern", pero cuya interpretación nos llenó de melancolía, de la forma que Wagner intentó hacer. El bajo Stephen Milling redondeó la noche danesa al prestar su inmensa y bella voz a Hermann, el Landgrave de Turingia. El señor Milling tiene en verdad una voz impresionante.

El reparto fue redondeado por la mezzosoprano americana Michelle DeYoung, quien tuvo una buena actuación, aunque no tan excelsa como la de sus colegas.

En resumen, en un fin de semana en Houston, asistí a dos óperas, una de ellas, "Rigoletto", una de mis favoritas y de la que quedé totalmente decepcionado; la otra, "Tannhäuser", de la que esperaba menos, pero que me permitió experimentar una estupenda función.