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J. J. Frontal; S. Vassileva; P. Petrova; G. Filianotti; A. Antoniozzi;
R. De Candia etc.
Coro de la Comunidad de Madrid
Orquesta Sinfónica de Galicia
Dirección Musical: Ricardo Frizza
Director de escena, escenógrafo, Realizador de Vestuario: Pier
Luigi Pizzi
Palacio de la Ópera de A Coruña
19 de Octubre de 2001
El 49º Festival de Ópera de A Coruña, que este
año sólo contiene en su programación una ópera
escenificada, (además de un recital de Mariella Devia, la versión
en concierto del Acto III de "La Walkyria" y el Réquiem
de Verdi), presentó el estreno en España de la ópera
de Giuseppe Verdi "Un giono di Regno", la segunda de este
compositor, y que en su día fue un fracaso sonado en la Scala
de Milán. No fue así en esta ocasión, más
bien todo lo contrario
La obra, un Melodramma Giocoso en dos actos con libreto de Felice
Romani (autor de los libretos de óperas como "Norma"
o "El Turco en Italia") no tiene prácticamente puntos
cómicos, y de no ser por su feliz desenlace podríamos
decir que nos encontramos ante una ópera seria y no ante una
cómica
La gran baza de la representación fue sin duda el genial trabajo
de Pier Luigi Pizzi como Director de escena, (con gags como el "striptease"
de la Marquesa en una bañera semi tapada por una columna o
el septeto del Acto II), escenógrafo (con unos bellísimos
decorados móviles que cambiaban casi continuamente sobre una
base de columnas laterales) y realización de vestuario (que
resultó lujosísimo).En definitiva, un 10 para Pizzi
Merece mención la bellísima iluminación, obra
de Valerio Alfieri, que resultó variada e interesante, jugando
constantemente con mañana - tarde - noche. Un párrafo
merecido para él.
Musicalmente se dispuso de unos cantantes que, en general, tenían
alto nivel y no defraudaron a casi nadie.
José Julián Frontal hizo un Caballero de Belfiore seguro
de principio a fin y bordó su aria del Acto I. Gran ovación
al final para un protagonista redondo.
Svetla Vassileva, en el rol de la Marquesa del Poggio, fue la mejor
de la representación. Es una soprano de bello timbre y agudos
seguros, que fue ovacionada al concluir la representación.
Desigual fue Petia Petrova como Giulietta de Kelbar, con un primer
acto muy frío y flojo en agudos y emisión, pero con
un segundo acto donde lució una bellísima voz. Una pena
De fiasco puede calificarse la intervención de Giuseppe Filianotti,
como Edoardo de Sanval, de emisión descontrolada, voz completamente
opaca y con muchísima dificultad en agudos. Durante su aria
del Acto II no le salió un gallo por que Dios no lo quiso.
Eso resume todo
Genial Alfonso Antoniozzi como Barón de Kelbar. Es un gran
bajo, pero además un gran actor cómico que fue merecidamente
ovacionado al final de la función.
Formó un gran tándem con el anterior el barítono
Roberto De Candia, como Señor La Rocca, de bella y potente
voz, y con una gran actuación escénica. También
merecidamente ovacionado.
Julio Morales estuvo correcto como el Conde Ivrea, con una voz poco
potente pero bella. Esta actuación compensó el desigual
Albazar ("El turco en Italia") que cantó aquí
en Julio.
Correctos en sus cortos cometidos estuvieron Gerardo López
(Delmonte) y Fernando Rubio (Un criado).
El Coro de la Comunidad de Madrid, ya un asiduo colaborador de los
eventos operísticos de esta ciudad, estuvo bastante bien, pese
a que su intervención fue corta.
La Orquesta Sinfónica de Galicia, notablemente reducida para
la ocasión, volvió a demostrar que es una de las mejores
orquestas del país por su gran consistencia y sonoridad.
El director musical Ricardo Frizza no estuvo muy correcto en tempos
y nada correcto en entradas. Resultó flojo en esta ocasión,
aunque hay quien dice que es muy bueno. Yo, desde luego, no sé
que creer.
Algo más de ¾ de entrada en la primera de las dos funciones
programadas y gran éxito por parte de público y crítica
para un acontecimiento operístico tan importante como éste.
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