REAPERTURA DEL TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA

por Jorge Luis Podestá (corresponsal desde Argentina)

14 de noviembre de 2000

El pasado martes 31 de octubre, en histórica noche, dos mil doscientos melómanos afortunados asistieron a la reapertura de la sala ALBERTO GINASTERA del "Teatro Argentino -centro de las artes-" de la ciudad de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires. Fue ésta una velada de algarabía. Aunque la sala había sido inaugurada el año anterior, ahora estrenaba su grandioso escenario, y se anuncia para el próximo año, la concreción del montaje de una maquinaria escénica compuesta por un escenario móvil, de igual tamaño, por el que se podrán concretar cambios totales en cuestión de minutos. El teatro es confortable al máximo, cada piso cuenta con un inmenso hall, con su cafetería y sus respectivos baños, cantidad de ascensores, escaleras con plataformas móviles para discapacitados, techos altos y paredes vidriadas.

El público es atendido por gran cantidad de señoritas que combinan belleza con elegancia y presteza con amabilidad. La gran sala no tiene columnas que impidan ver la escena, o sea que es perfecta la visión desde cualquier ubicación. La acústica es buena y, seguramente con el paso del tiempo, al igual que los buenos vinos, se irá mejorando aún más. Los precios son accesibles y para los que concurren desde la Capital Federal hay micros que los trasladan desde y hasta la puerta del Teatro Colón. Para esa noche se eligió la inmortal ópera de Giacomo Puccini: "Tosca"

TOSCA, melodrama en tres actos.

Libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa, basado en Victorien Sardou, música de Giacomo Puccini.

- reparto -
Floria Tosca: Inés Salazar / Rita Contino
Mario Cavaradossi: Alfredo Portilla / Darío Volonté
Barón Scarpia: David Pittman-Jennings / Ricardo Ortale
Cesare Angelotti: Carlos Esquivel / Oreste Chlopecki
Sacristán: Marcelo Lombardero / Alberto Jáuregui Lorda
Spoletta: Ricardo Cassinelli / Carlos Iaquinta
Sciarrone: Mario Basso / Vicente de Paul Romero
Carcelero: Vicente de Paul Romero / Víctor Castells
Pastor: Sonia Stelman / Luz Andrade
Director de Orquesta: Javier Logioia Orbe
Escenografía, régie, vestuario e iluminación: Beni Montresor
Director del Coro: Vittorio Sicuri

Es sumamente ejemplificador y necesario escuchar, en vivo y en directo, a los "egregios personajes" de la lírica actual que son endiosados, por ser conocidos muchas veces por el video o el audio, y estar apoyados por un apabullante marketing y la mestría de los managers para imponerlos. Es sabido que hoy día es muy fácil agregar graves -cuando no se tienen- dar más peso al centro -cuando es harto liviano- y, mejorar y hasta dar brillo al color de la voz, por prodigiosos ingenieros de sonido que con gran cantidad de botones llegan a hacer los más increíbles milagros. Este es el caso evidente de los jóvenes protagonistas de la versión que nos ocupa. La soprano venezolana, Inés Salazar, que se hiciera cargo del rol de la protagonista, viene precedida de actuaciones en óperas que requieren una voz de cierto cuerpo: "dramática" o al menos "lírico spinto": Norma, Aída, Ernani, Ballo in maschera y Forza del destino, por ende, la decepción fue enorme al oír una voz de escaso volumen, sin sonoros graves y de pobre centro; además la sala es grande y no la ayuda en lo más mínimo. Artísticamente es correcta y exhibe buena presencia. Se lució en la gran aria del segundo acto, Vissi d'arte, vissi d'amore, donde prevalecieron exquisitos pianissimos y medias voces. Muy parecido fue el rendimiento del tenor Alfredo Portilla, debutante para el público argentino, al igual que la señora Salazar. Su fraseo es pobre y de poca intensidad, creemos que debe abordar roles mucho más livianos. David Pittman-Jennings, barítono que en dos temporadas anteriores se luciera en el Teatro Colón de Buenos Aires: "Wozzeck" y "La ciudad muerta", fue un dignísimo Barón Scarpia, escénica y vocalmente. Muy bueno el Sacristán de Marcelo Lombardero. Ricardo Cassinelli se lució como Spoletta. Cesare Angelotti fue el bajo Carlos Esquivel, quien demostró que no hay papeles chicos para grandes intérpretes. Su voz es espléndida y caudaloosa. Esquivel, Cassinelli y Lombardero se destacaron con holgura del ligh rendimiento del resto del elenco.

La última, de las cuatro funciones programadas, tuvo el carácter de reprise con un llamado "elenco local". Esto fue el domingo 5 de noviembre por la tarde y por suerte demuestra, lo que siempre sostuvimos: los elencos deben de elegirse por la calidad artística de los protagonistas y no por el lugar de nacimiento o el de residencia de los mismos. Pues, en esta última función, la ópera funcionó a pleno. Todo fue distinto. En el palco escénico había drama y lo proyectaba al nutrido público, que en forma continuada asentía con grandes y prolongadas ovaciones.

Floria Tosca fue la estupenda soprano uruguaya Rita Contino. ¡Magnífica!. Cantó y actuó a lo grande. Ya había demostrado, el año anterior en el Teatro Roma de Avellaneda, que conoce a la perfección este tan complejo personaje. Todo en ella está estudiado al máximo. Todo en ella es perfecto. Se la vio hermosa, elegante y aplomada. No tuvo ningún problema con la acústica, siempre se la escuchó. Un verdadero lujo fue oir nuevamente a Darío Volonté en Mario Cavaradossi, rol que cantara en sus presentaciones en Buenos Aires y en el teatro Alla Scala de Milán. Los argentinos hemos tenido la suerte, en las últimas décadas, de oir grandes tenores en esta partitura: Richard Tucker, Plácido Domingo, Luis Lima y, desde ahora, podemos incluir a esta lista ilustre el nombre de Volonté. Muy grata fue la presencia de Ricardo Ortale que reaparece para el público argentino después de un largo tiempo de inactividad en el país, su Scarpia fue formidable. Se lo notó seguro en una tesitura que le queda justa. ¡Que alegría recuperar a un gran cantante!. Oreste Chlopecki, en Cesare Angelotti, no lució, se lo escuchó engolado y poco entendible. Se lucieron, asimismo, Víctor Castells en el Carcelero, Carlos Iaquinta en magnífico Spoletta y Alberto Jáuregui Lorda en el Sacristán. Sin lugar a dudas éste debía de haber sido el reparto de la noche inaugural.

La Orquesta y Coro Estable, al igual que el Coro de Niños sonaron de lo mejor. El director invitado del Coro fue el gran maestro Vittorio Sicuri y la condución recayó en el Mº Javier Logioia Orbe, éste es un magnífico director sinfónico pero en ópera debe cuidar muchísimo el equilibrio orquesta/voces.

Deslumbrante nos pareció la puesta del italiano Beni Montresor. Si partimos de la base que una ópera, es ante todo, un espectáculo convencional y no debe mostrar unicamente lo que el público quiere ver, sino lo que en ese momento el personaje ve o imagina. Lo visualmente presentado por Montresor es original y fascinante. Ejemplo: En el último acto Mario piensa nada más que en su amada y es a ella que unicamente ve. Al llegar el momento de la ejecución entra en la cruel realidad encontrándose en la terraza del Castillo del Santo Ángel frente a la majestuosa Basilica Vaticana. Un cielo encarnado nos hace partícipes de la tragedia.

RITA CONTINO, DARIO VOLONTÉ Y RICARDO ORTALE .