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Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla
Dido y Enéas de Henry Purcell libreto de Nanun Tate.
Dido: Marina Aranda Pedemonte
Enéas: José Luis Sarré
Belinda: Rosana Risé
Hechicera: Gladys Albicoro
Segunda Dama: Eugenia Varas
Primera Bruja: María Ebley Gonzalez
Segunda Bruja: Alejandra Argañarás
Espíritu: Adriana D'Onofrio
Marinero: Francisco Poppe
Regisseur: Rubén Ramos
Orquesta del Conservatorio Superior Manuel de Falla y Coral 3 dirigidos
por Mario Konikoff.
Dentro de la obra de Purcel, Rey Arturo y Dido y Eneas son tal vez
las obras líricas mas destacadas, quedando Dido como una joya
de la obra operística inglesa. Recordemos que los ingleses,
tanto cuantitativa como cualitativamente estuvieron muy por debajo
del resto de los países que se dedicaron a la producción
de ópera.
Sintesis Argumental (según Jorge Stornelli)
Acto I
Dido, reina de Cartago, padece por el amor despertado en ella por
Eneas, principe de Troya, quién se ha detenido en este país
para aprovisionarse en su largo viaje a tierra italiana, donde se
dirige a fundar la nueva Troya por mandato de los dioses. Este también
se ha enamorado de la reina y demora su partida de Cartago.
Al comenzar el primer acto, Belinda y los cortesanos intentan distraer
a Dido de su dolor, pero, ésta los interrumpe hablándoles
de su inconfesable pena. Belinda le dice que su amor es correspondido
por el héroe y habla de los beneficios que para ambos imperios
traería su unión. Llega Eneas y en tono heroico solicita
a la reina que ceda a sus requerimientos amorosos por el bien de ambos.
La escena culmina con canticos al amor y sus dones.
Acto II
Escena 1
Aparece la Hechicera, poderoso ser del mal pero digna rival de la
noble Dido, invocando a sus brujas secuaces y a sus espíritus.
Esta les dice que deben destruir a Dido y a su imperio antes de que
se ponga el sol, para esto enviará a su elfo quién tomando
la forma de Mercurio le dirá a Eneas que Júpiter le
ordena seguir su viaje esa misma noche. Las brujas y los espíritus
se retiran para iniciar sus hechizos.
Escena 2
La corte ha salido de caza. Belinda agradece a los dioses por esos
prados tan bellos y tan propicios para el amor. Eneas ofrece a Dido
un troféo de caza cuando una tormenta interrumpe la escena
y obliga a todos a refugiarse en la ciudad, peroel principe es detenido
por el espíritu enviado por la Hechicera, que le ordena partir
esa misma noche para no provocar la cólera de Júpiter.
Eneas apesadumbrado acepta la partida pero se lamenta por su amor
por Dido a quién no sabe como decirle que debe abandonarla.
Acto III
Un marinero llama a la partida a los hombres de Eneas, todos comienzan
los preparativos para la misma. Entra la Hechicera con sus dos brujas
y disfrutan el éxito de su plan, la reina será abandonada
y Cartago quedará en ruinas. Llega Dido y sorprendida comprende
lo que ocurre, Belinda viendo que Eneas se acerca, trata de convencerla
de su fidelidad. Este, con gran tristeza, anuncia su partida. Dido
lo llama mentiroso e hipócrita y Eneas desafiando a los dioses
decide quedarse, pero la reina lo echa dicéndole que es demasiado
tarde, pues ya pensó una vez en abandonarla. Eneas parte y
dido pidiéndole la mano a Belinda, muere solicitándole
que la requerde pero que olvide su destino.
Esta obra presenta el amor de la Reina Dido con quién los Dioses
le encomendaron la funcación de Roma, Eneas. Amor truncado
por el deber de Eneas de partir hacia su destino, postura romántica
que permite darle a la obra un trágico final.
La versión:
Si tenemos en cuenta que la representación tuvo lugar en un
espacio poco convencional para una ópera, con una iluminación
muy cruda y que los medios con que se realizó estuvieron acordes
con la grave crisis que el país vive, considero que fue realmente
magnífica.
Podemos marcar detalles que tienen que ver con los problemas tipícos
de este tipo de emprendimientos, donde todo el mundo (incluida la
orquesta) trabajan en forma gratuíta y que, obviamente darían
lugar a una crítica dura. (Es ridículo pretender juzgar
esta puesta con los mismos parámetros de las que se realizan
en los teatros oficiales.)
No creo que este sea el mejor ángulo para apreciar este espectáculo
que mostró valores muy destacables, especialmente en la calidad
de la Hechicera interpretada por Gladys Albicoro. También es
alabable el trabajo de Mariana Aranda Pedemonte que conformó
una excelente Dido.
La dirección de Mario Konikoff quien debutaba como director
de orquesta y en consecuencia como director de ópera completa
fue buena, aunque por momentos parecía no tener claro a quíen
marcar las entradas lo que generó algun retardo entre el coro
y la orquesta.
El coro trabajo con alta calidad tanto sonora como escénica
siendo muy agradable el timbre final logrado.
La puesta en escena de Ruben Ramos (conocedor en profundidad de la
obra) estuvo por demás acorde al espacio en que se realizó.
En definitiva, considero que esfuerzos de este tipo deberían
ser imitados por otras escuelas, llámese Conservatorio Nacional
de Música que permaneció y permanece inexplicablemente
alejado de la ópera.
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