La temporada de la Welsh National Opera I

por Luis Gutiérrez

 

La Welsh National Opera tiene como sede el New Theatre Cardiff y realiza tres temporadas anuales, iniciándolas siempre en Cardiff, pero visitando diversas ciudades del Reino Unido, tales como Southampton, Swansea, Oxford, Bristol o Birmingham y, en una ocasión anual, Londres.

El Director General de la compañía, Anthony Freud, por cierto descendiente del Padre del Psicoanálisis y su Director Musical, Carlo Rizzi, diseñaron un interesante programa para la primavera del 2001: la opéra-comique de Hector Berlioz "Béatrice et Bénédict", la incomparable "Le nozze di Figaro" y, celebrando el centenario de Verdi, "La traviata".

Tuve la oportunidad de asistir a las tres óperas en días consecutivos en el Bristol Hippodrome, donde por cierto no hay lugar para desarrollar una carrera de caballos, entre el 29 y el 31 de marzo de 2001. Aunque el teatro no tiene foso orquestal, tiene un tamaño suficiente para quitar varias filas de butacas y así dar lugar a la orquesta, sin embargo, la posición del director de orquesta resulta curiosa, pues se para prácticamente junto a la primera fila útil de asientos. Estas consideraciones las hago para demostrar que cuando se desea presentar ópera, se libran muchos obstáculos aparentemente insalvables.

Pero pasemos a lo interesante.

Miércoles 29 de marzo 2001.

"Béatrice et Bénédict" de Hector Berlioz

Director concertador: Julian Smith
Productor original: Elijah Moshinsky
Director de escena: Robin Tebbutt
Escenografía: Michael Yeargan
Vestuario: Dona Granata
Iluminación: Howard Harrison
Léonato, gobernador de Mesina: Ralph Mason
Héro, su hija Catrin: Wyn-Davies
Béatrice, su nieta: Sara Fulgoni
Un mensajero, de Don Pedro: Michael Clifton-Thompson
Don Pedro, comandante del ejército en Sicilia: Timothy Mirfin
Claudio, su ayuda de campo: Mark Stone
Bénédict, un oficial siciliano: Tom Randle
Somarone, un músico: Donald Maxwell
Ursula, dama de compañía de Héro: Anna Burford

Cuando se asiste a una obra que se presenta en raras ocasiones, se piensa en el por qué determinada obra se presenta en tan pocas ocasiones. Las razones son varias, entre las que destacan: a) La obra no tiene la calidad musical o dramática necesaria para presentarse continuamente, b) La obra presenta muchas dificultades técnicas, bien sea por el reparto exigido, o por el presupuesto requerido para su presentación, c) La obra no se ajusta a los gustos variables del público, d) La obra pude representarse usando muchos valores de producción. La primera categoría es la más común, aunque es muy difícil encasillar a determinada ópera en este cajón.

Dentro de la segunda categoría caben obras de enorme presupuesto como "Les Troyens" del propio Berlioz, las óperas de Meyerbeer, o algunas de las de Rossini, que requieren de una inmensidad de cantantes estrellas, situación que normalmente rebasa el presupuesto de cualquier compañía de ópera. En esta categoría también caen operas favoritas del público, "Norma" por ejemplo, que se interpretan muy poco "porque no hay quien cante el papel de Norma". El gusto del público cambió en forma importante durante el siglo 20. Un caso específico lo representan las obras del llamado Bel Canto, representado principalmente por Rossini, Bellini y Donizetti, muchas de cuyas óperas eran prácticamente desconocidos en la primera mitad del siglo 20, en cambio, si se exceptúa "Cavaleria rusticana", Mascagni es hoy un compositor casi totalmente ignorado.

entro de la última categoría podemos ver singspiels y opéra-comiques, obras en las que el diálogo llano es muy importante. Excepciones importantes son "Die Zauberflöte" y "Carmen", aunque en muchas ocasiones el diálogo llano simplemente se omite o se resume. "Béatrice et Bénédict" cae definitivamente en esta categoría. Es una opéra-comique, la última obra de Berlioz, con libreto del propio compositor basado en la comedia de Shakespeare "Much ado about nothing", en el que Berlioz incluyó unas grandes secciones de diálogo.

La ópera se centra en la relación de Béatrice y Bénédict, los agudos e inteligentes humanos para los que el amor es algo totalmente improbable, aunque al fin acaban siendo engatusados por la estratagema de Léonato y Don Pedro. En esta ópera se omite por completo el conflicto de confusión de identidades que realmente es el motor de la comedia. Berlioz inventa un personaje cómico y ridículo, el músico Somarone que puede traducirse como el gran burro, sin duda un gran paralelo con el Beckmesser de Wagner.

Ojalá que nadie me apode en el futuro como Somarone Beckmesser. Lo que realmente se presentó en el Hippodrome fue "Beatrice and Benedict", pues no solo se presentó en traducción al inglés, sino la mayoría de los diálogos hablados fueron substituidos por fragmentos de la comedia de Shakespeare, en vez de los diálogos de Berlioz y en adición se dio mayor peso al personaje de Somarone cuyo intérprete, el barítono Donald Maxwell, improvisó bromas dependiendo del lugar donde se presentó la ópera. En adición, un experto en Berlioz me confió apesadumbrado que se hicieron demasiados cortes a la partitura, casi sinfónica en estilo, del maestro francés. Sin embargo yo gocé de esta gran partitura pese a que los números son en ocasiones demasiado largos para mi gusto. Esta puesta en escena se estrenó en 1994 y lo mejor, sin duda, es la escenografía, simple y de corte naturalista. El primer acto termina durante un atardecer en el campo cerca de Sicilia, y lo logrado por escenógrafo y diseñador de iluminación es de una belleza sublime, pues el atardecer fue realizado en una forma tan sutil que aún los ruidos de los grillos y de perros lejanos fueron hermosos.

Desde el punto de vista musical la actuación de las tres mujeres fue de alta calidad, destacando el terceto. La mezzosoprano Sara Fulgoni, Beatrice, tuvo una actuación destacada, casi igualada por la otra mezo Anna Burford. Catrin Wyn-Davies como Hero mostró una voz aparentemente muy blanca, pero que sin embargo fue capaz de matizar con un vibrato adecuado cuando fue necesario. El tenor Tom Randle, quien cantó Benedict, aunque muy joven tiene un futuro prometedor.

La orquesta tuvo una actuación destacada en esta ópera quasi sinfonía y fue muy bien dirigida por Julian Smith.