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De monstruos y prodigios. La historia de los castrati |
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por Erick B. Zermeño Morales* |
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Durante el papado de Paulo IV (1555-1559) se expidió una bula que prohibió a las mujeres cantar en los templos católicos y surgió la necesidad de tener coros estrictamente varoniles. De esta forma, se recurrió a la castración para que los varones adolescentes conservaran la voz tipluda de la niñez y pudieran cantar para prescindir de las mujeres en las tonalidades agudas. Esta práctica fue muy común para la interpretación de papeles masculinos con una voz delgada en el barroco y prevaleció hasta el siglo XX con Alessandro Moreschi (1858-1922). En el siglo del esplendor del barroco, los castrati ganaron los más altos honorarios de su época, se convirtieron en los intérpretes favoritos de los compositores que estrenaban sus óperas sólo si accedían cantarlas y no sólo eso, sino que además, según las crónicas, poseían una técnica que les permitía emocionar al oyente en los pasajes más diversos y sobresalir de la sonoridad orquestal aun en voz baja con trinos y adornos, todo con una misma respiración o fiato. Estos y más aspectos de la vida de estos seres de voces angelicales se dieron cita en el marco de la reapertura de la Unidad Artística y Cultural del Bosque ubicada en la parte posterior del Auditorio Nacional, al estrenarse en el teatro El Galeón, la obra De monstruos y prodigios. La historia de los castrati escrita por Jorge Kuri y dirigida por Claudio Valdés Kuri. Después de haber tenido un gran éxito en las ciudades españolas Granada, Cádiz y Gerona, esta obra maravilló ahora a los espectadores mexicanos que se sorprendieron al escuchar hablar y cantar a los artistas, el desarrollo de la historia de los castrati con recursos escénicos sumamente originales. Las risas naturales siempre presentes, gracias a la jocosidad del excelente texto de Kuri, llevaron al público a entender lúdicamente el tema siempre basado en una seria investigación y datos precisos. Con un espléndido trabajo actoral y vocal, el personaje de los siameses Paré fue interpretado por Mario Iván Martínez y Hernán del Riego, quien recién debutó en Bellas Artes como regista en L´elisir d´amore. En el reparto se encuentra el tenor Antonio Duque, quien al clavecín acompañó buena parte de las escenas así como Kaveh Parmas con una simpática y adecuada presencia. Pero lo más interesante de esta representación, fue la presencia de Javier Medina como Il virtuoso-castrato quien dejó a más de uno boquiabierto por el tono natural de su voz, quien a causa de una enfermedad conservó la tesitura de la niñez, la cual se podría acercar a la de un castrato en formación por su estado de naturalidad. Sin dejar de ser meritoria su interpretación, Medina al ser poseedor de este instrumento tan valioso como escaso, no debe perder la oportunidad de mejorar cuanto antes su emisión, homogeneidad de registros, coloratura y notas agudas, aspectos que podrían ser más sólidos con una técnica adecuada. Por lo que si este artista mexicano recibe el apoyo técnico y musical necesario a tiempo, podrá sin duda llegar a ser toda una figura internacional dentro del repertorio barroco que cada día gana más terreno. Sería una pena que un talento como éste se perdiera como tantos otros por falta de visión, no sólo de las autoridades, sino también de las instituciones privadas que apoyan la cultura. En torno a una sencilla y eficaz escenografía basada en arena y una iluminación dinámica, se sumó la presencia de un blanco corcel entrenado por Luis Fernando Villegas que acrecentó el lucimiento de los números. El vestuario fue diseñado con detalle y conocimiento por Mario Iván Martínez, el cual dio lucimiento a los personajes; asimismo, la coreografía de Alan Stark redondeó la puesta en escena con una gracia muy propia del barroco. Debido a la vastedad del tema y para complementar esta obra teatral, se presenta en este mismo teatro la obra titulada ¡Al agua, sirena! y se ha preparado un ciclo de conferencias a partir del 24 de enero de este año [2001] los miércoles a las 20:30 horas en el mismo foro, así como un programa radiofónico transmitido por Opus, en el 94.5 de FM a partir del 11 de enero del presente los jueves a las 21:00 horas y los domingos a las 12:00 horas. Ampliamente recomendable esta puesta en escena, que un operópata no se puede perder y en la que se divertirá mientras conoce más sobre algunas de las más tragicómicas situaciones que se han dado en la historia de la música. *colaborador de la revista mexicana especializada Pro-Ópera |