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Memorable Lucia di Lammermoor en el Degollado |
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por Erick B. Zermeño Morales* |
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Con gran éxito se presentó la versión sin cortes de Lucia di Lammermoor de Gaetano Donizetti en el Teatro Degollado de Guadalajara los pasados días 22 y 24 de septiembre. Lucia ha sido muy importante para este teatro desde que se inauguró el 13 de septiembre de 1866 con la legendaria soprano assoluta Ángela Peralta de Castera. También para la primera reinauguración se presentó en 1941 con Evangelina Magaña y con la misma obra se celebró el primer centenario del teatro con Ernestina Garfias, Plácido Domingo, Sherill Milnes y Spiro Malas. Para esta producción se contó con un elenco encabezado por la soprano californiana Noëlle Richardson quien resultó una grata sorpresa no sólo en el plano vocal, sino también histriónica y visualmente, ya que esta joven tiene una figura delgada, rubia y de ojos azules, tal como muchos se hubieran imaginado a la malograda novia de Lammermoor. Con la experiencia que le ha dado haber sido dirigida por Richard Bonynge, sus actuaciones en la Ópera de San Francisco cuando reemplazó a Ruth Ann Swenson y que haya cantado en una gala con Ramón Vargas en Montecarlo, Richardson mostró una voz más bien lírica con una emisión adecuada y fresca, aunque por su edad podemos decir que en un futuro puede madurar y engrosarse, ya que sus agudos eran seguros pero delgados. Noëlle ofreció dos funciones excelentes por su gran capacidad escénica que llevó a su máximo paroxismo en la scena di pazzia, a la que dotó de recursos coreográficos sumamente interesantes, lo que sugirió una triple suspensión: la del juicio de Lucia, la de la música a través de los acordes velados de la orquesta y la de su grácil cuerpo. El Edgardo di Ravenswood fue nuestro tenor Rolando Villazón con una alta calidad vocal a través de su voz que es óptima para este repertorio y que tuvo agudos seguros y amplios. La intensidad actoral que imprimió a su rol fue altamente reconocida por el público que ovacionó de pie su intervención. Un éxito bien merecido para Rolando que ya es toda una figura internacional. Jesús Suaste encarnó a Lord Enrico Ashton con consistencia y solidez, a excepción de los pasajes donde hay notas de pase como el Sol, que fueron opacas aunque se disfrutó mucho de su timbre y presencia. Los valores de Guadalajara estuvieron encabezados por el bajo José Antonio Hernández quien abordó completo el rol de Raimondo con solvencia y con una voz que puede desarrollarse más en el registro grave; sin embargo, aún presenta carencias en su desenvolvimiento escénico. La Alisa de Mireya Ruvalcaba fue bastante digna con una voz que corría muy bien por el teatro y el primer Arturo de Vladimir Gómez fue inseguro, aunque en la función del domingo mejoró en volumen y entonación al igual que el Normanno de Mario Tiscareño que apoyó mejor. La deficiente dirección escénica de Luis Miguel Lombana se salvó por el desempeño individual de los protagonistas que evidentemente ya tenían en su repertorio los papeles: Rolando que trabajó su parte con el reconocido regista argentino Tito Capobianco y Nöelle con Olivia Stapp. Lombana insiste en no leer ni estudiar previamente los libretos de las óperas que dirige, por lo que en la scena di pazzia dio a Lucia una espada en lugar de una daga como se presenta en el texto. Su rutinario trazo escénico convirtió la representación en repetidas ocasiones en escenas estáticas de una ópera-concierto, aunque en Bellas Artes hemos visto cosas peores, esta Lucia se salvó de sus arbitrariedades "propositivas". A pesar de esto, fue loable su labor de rescatar la antigua escenografía de Bellas Artes y reconstruirla para esta puesta. En el foso estuvo Enrique Barrios con una notoria apatía para los matices y con una lectura de Donizetti verdaderamente joyciana al no contemplar los puntos y las comas de la partitura en los silencios. Empero, hizo que la Orquesta Filarmónica de Jalisco sonara con fuerza y homogeneidad. El Coro del Estado comandado por Pascual González llegó a sorprender a quien esto escribe por su calidad y resonancia. Esta Lucia fue verdaderamente memorable para todos aquellos que viajamos desde la ciudad de México para disfrutar de una ejecución que nos dejó con muchas ganas de volver. *colaborador de la revista mexicana especializada Pro-Ópera |