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WOZZECK: |
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por Jaime Torres
Gómez |
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Hablar sobre"Wozzeck", obra capital del siglo XX, no es algo que deba improvisarse, pero tampoco reprimirse en una excesiva intelectualidad al respecto. Ciertamente que son "palabras mayores" el hecho de abordar siquiera algún minúsculo aspecto de esta obra colosal, pues el universo de reflexiones que induce este drama tan humano, abre caminos hacia las más diversas perspectivas de análisis..... ALBAN BERG Alban Berg (1885-1935) nació y murió en Viena; discípulo de Arnold Schöemberg, formó con éste y Anton Webern el núcleo de la llamada Escuela Vienesa Moderna; además, estuvo espiritualmente marcado por Gustav Mähler y el escritor y ensayista Karl Kraus. El grupo de la escuela de Viena no fue ni revolucionario ni iconoclasta; de hecho, veneraban a grandes figuras de la música germana como Anton Bruckner, Richard Strauss, Max Reger y al propio Mähler. De los discípulos de Schöemberg, es Alban Berg quien mantiene más vínculos con la tradición. Su temperamento, de gran sensibilidad, indujo a Alban hacia la creación lírica dando como resultado "Wozzeck" y "Lulu". WOZZECK Esta opera se estrenó el 14 de diciembre de 1925 en el Teatro de la Opera de Berlin, bajo la dirección del gran Erich Kleiber, figura relevante de la dirección de orquesta y activo colaborador de la vida musical en Chile y Argentina debido a su exilio en Sudamérica durante la II Guerra Mundial. Esta obra produjo un tremendo impacto en su estreno, pues debido a la radicalización política entre derechas e izquierdas, fue una complicación para ambos lados.... La estética de Wozzeck se inserta sin lugar a dudas en el "Expresionismo", término que involucra las más diversas tendencias en las artes, buscando la expresión de movimientos anímicos y del subconsciente con total libertad. Así, se utiliza una atonalidad libre y ciertos procedimientos seriales dentro de formas o estructuras tradicionales (forma-sonata, passacaglia, variación, etc.) que articulan el discurso musical. Basada en la obra de teatro "Woyseck" de Georg Büchner, joven autor que la escribió entre 1836 y 1837, produjo profundo impacto en Berg quien se resolvió a musicalizarla y vaciar todas sus experiencias aterradoras de su paso como soldado en la I Guerra Mundial, siendo en consecuencia, un verdadero "auto de fe". ANHELADO PROYECTO Las expectativas eran muy grandes de su montaje en Chile, por las inmensas exigencias globales demandadas; aparte de la producción misma, había que conciliar las "preferencias del mercado", es decir, ¿sería viable una empresa de este tipo en un país como Chile?. Los resultados confirmaron que el arte cuando es de "calidad" - cualquiera sea la estética suscrita - se sustenta por sí mismo. En lo personal, no me considero precisamente un especialista en Wozzeck, pero sí intento aproximarme a la belleza que nos propone Alban Berg en esta propuesta tan convulsa. Para ello, he querido darme la libertad de enunciar tres premisas generales para concluir que una obra de arte tenga verdadera "belleza"; así, ésta debe ser armónica, eficazmente expresiva, es decir, que obtenga respuesta de identificación del receptor respecto a lo que se quiere comunicar, produciendo en lo posible algún grado de emoción, y por último, que sirva de transporte hacia elevados valores del espíritu, pero sin manipulación y/o enajenación.... Ahora bien, para entender el Wozzeck lo único que hay que tener es apertura hacia lo desconocido, y por ningún motivo renegar de lo conocido, pues éste siempre está presente; la sensibilidad requerida está más asociada a lo armónico que lo melódico, aunque esto último existe en varios momentos de la obra. La conjugación de esta rara sonoridad con la fuerza interpelante del texto produce inmenso efecto en el oyente. TEATRO MUNICIPAL Los resultados de la producción del Teatro Municipal de Santiago fueron de una gran consistencia artística y técnica, lo cual se notó en algo inédito que fue el reconocimiento explícito a todo el personal técnico que trabaja anónimamente y que el público tuvo la oportunidad de aplaudir. Los elencos estables de Teatro, en especial la Filarmónica de Santiago, hicieron una entrega deslumbrante, labor sabiamente liderada por Gabor Ötvös, su espléndido titular. La producción de la dupla Oswald-Lápiz fue de gran interés aunque controvertida, pero al fin y al cabo de grandes aciertos: buen aprovechamiento del espacio escenográfico, efectiva iluminación general, buen desplazamiento escénico y varios elementos simbólicos, en lo muy personal, acertados, como la incorporación de la ambulancia en el interludio final (muerte de Marie), que a más de algún "tradicionalista" le produjo ciertos malestares.... La concepción de Roberto Oswald definitivamente fue pensada más para el cine que para el teatro, pues se pudo apreciarlas de ambas formas: en un monitor de T.V. y luego desde una privilegiada ubicación de la sala; muy plausible sería que las autoridades del Teatro Municipal pudieran editar en video esta puesta de escena. Los roles principales encabezados por David Pittman-Jennings y Cynthia Makris dieron gran relieve a la puesta por tratarse de eximios especialistas vocal y actoralmente. Y los roles secundarios muy bien abordados por artistas internacionales y chilenos; gran desempeño de Thomas Harper como el capitán y Michael Devlin como el doctor. Después del éxito de Wozzeck, ciertamente que el público chileno debiera estar en condiciones de abrirse a nuevas propuestas de verdadera calidad. |