LAS BODAS DE FÍGARO (Welsh National Opera)

por Luis Gutiérrez R.

 

Director concertador: Anthony Negus
Productor: Neil Armfield
Escenografía y vestuario: Dale Ferguson
Iluminación: Rory Dempster
Figaro: James Rutherford
Susanna: Nuccia Focile
Dr Bartolo: Donato di Stefano
Marcellina: Anne Mason
Cherubino: Imelda Drumm
Conte Almaviva: Gidon Saks
Basilio: Robert Tear
Contessa Almaviva: Geraldine McGreevy
Antonio: James Miller-Coburn
Don Curzio: Robert Tear
Barbarina: Natalie Christie

En mi caso, cualquier representación de Le nozze di Figaro es un acontecimiento que merece preparación y análisis. El reparto que la Welsh National Opera logró para esta nueva producción es muy juvenil, aunque de alta calidad y con gran experiencia en esta ópera. Nuccia Focile ya grabó el papel de Susanna con Mackerras, Donato di Stefano el de Bartolo con Morandi, Anne Mason el de Marcellina con Haitink y el ya no tan juvenil Robert Tear el de Basilio con Colin Davis y con Solti. La función tuvo una altísima calidad musical, destacando la buena actuación de la orquesta que dirigió Anthony Negus cuya interpretación de la obertura fue notable. La joven soprano siciliana Nuccia Focile dominó la ópera, pues cantó una Susanna como no había escuchado desde la última vez que oí a Barbara Bonney, su intervención en los números de conjunto fue espléndida, así como su primer aria, "Venite inginocchiatevi"; no obstante, durante la segunda aria, "Deh vieni non tardar", el uso de ornamentación excesiva, enfermedad de moda en las óperas de Mozart, hizo que se oyese un poco forzada. En todo caso, no perfecta, pero su interpretación, tanto musical como dramática, fue notable. Creo que esta cantante seguirá creciendo y que su debut la próxima temporada en el Metropolitan acelerará su carrera. También fue notable la actuación musical y dramática del joven bajo James Rutherford como Figaro; cantó sus dos arias con el sentido buffo que esperamos, y con la precisión musical que exigió Mozart en este papel. Los sirvientes superaron en todo a los patrones. De hecho, eso es lo que sabemos que pasará en esta ópera. Lo que no sabía es que en esta función Nuccia Focile y James Rutherford cantaron mucho mejor que Gidon Saks y Geraldine McGreevy, quienes personificaron al Conde y la Condesa Almaviva. A decir verdad, Gidon Saks no lo hizo mal en su aria, pero los desfiguros que le impuso el productor, hicieron que perdiera muchas notas al estar payaseando en los números de conjunto.

La joven Geraldine McGreevy tiene la figura típica de una soprano lírica, algo robusta, pero no tiene el talento requerido para aparecer en una casa importante de ópera. Sus dos arias fueron desastrosas. Se demostró claramente que "Porgi amor" es un aria muy difícil, ya que presenta el personaje de la Condesa al iniciar el segundo acto y si se reúnen una patente falta de talento vocal, con una figura escénica poco elegante y el odio del productor hacia la cantante que la hace posar en forma ridícula, el resultado es espantoso. Es histórico que la cantante que interpretó a Zerlina en el estreno vienés de Don Giovanni, Luisa Mombelli (née Laschi), tenía siete meses de embarazo, por lo que tuvo que ser sustituida después de siete funciones. Sí es chistoso ver a una Zerlina notablemente embarazada el día de su boda. Lo que no es chistoso es ver a un Cherubino embarazado, especialmente si Cherubino es un pésimo actor y no es capaz de cantar adecuadamente sus dos maravillosas arias. Pues esto es lo que pasó con Imelda Drumm, algo nada chistoso en verdad. Los padres de Figaro, Anne Mason como Marcellina y Donato di Stefano como Bartolo, al igual que Natalie Christie como Barbarina tuvieron una actuación adecuada. Anne Mason cantó la rara vez interpretada "Il capro e la capretta" , lo cual agradecí profundamente, pese al uso de ornamentación que, de hecho no fue lo ornamental que debe ser este recurso. Esto lo pude platicar con Anthony Negus, el director, quien estuvo de acuerdo conmigo. La lástima no fue oír el aria de Basilio, especialmente teniendo a un cantante de la talla de Robert Tear. Mi impresión de la interpretación musical fue que asistí a una muy buena función de esta ópera tan querida para mí, no a la mejor función, pero si a una de las mejores a las que he asistido. No puedo decir lo mismo, desagraciadamente, de la producción. El señor Armfield tuvo una lectura de farsa mas que de comedia. La escenografía estuvo del lado barato, con un vestuario del siglo 18, pero con elementos de los 1950's, como planchas eléctricas, secadoras de pelo y demás idioteces. Almaviva hace su aparición en el primer acto prácticamente desnudo, lo que hizo latir muchos corazones femeninos, y algunos masculinos creo, y se dedicó a tratar de "fajarse" a cuanta mujer se atraviesa por su camino. Este detalle que aun para Don Giovanni lo considero inadecuado, por aquello de la clase, es especialmente inadecuado en el caso de Almaviva, porque el Conde a la única que intenta ligarse es a Susanna. Durante el segundo acto, Almaviva hace el amor a Rosina con Susanna presente, cuando la realidad es que el día de marras a la única a la que quiere hacer el amor es a la sirvienta al mismo tiempo que, en el mejor de los casos, su esposa lo aburre. De veras, señor Armfield, eso no es Le nozze di Figaro. El hacer aparecer a Basilio como afeminado es otra idiotez mayúscula. Este señor es antes que nada un lambiscón y un intrigante, como millones existen en el mundo, esta característica es la que debe enfatizarse. Afortunadamente Robert Tear es un muy buen actor que hizo que tanto Basilio como Don Curzio fueran chistosos sin caer en lo grotesco. Pese a este productor, resumo, asistí a una muy buena función de Le nozze di Figaro, lo que me hace volver a confirmar que esta ópera es mucho más grande que los que la quieren destruir, pobrecitos de ellos.