| Cavalleria Rusticana (Mascagni) / Pagliacci (Leoncavallo). Palm Beach Opera December 8, 11, 2006 |
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por Luis Angel Catoni |
| Palm Beach Opera inaguro su nueva temporada, la segunda bajo la direccion artistica del Mtro. Bruno Aprea y con un nuevo director general, William Ryberg. La compañía continua sorprendiendo a su publico con un sabio equilibrio entre los clasicos populares, como este programa doble y la Madama Butterfly que clausurara la temporada y obras menos frecuentes en estas latitudes como Thais de Massenet o la rossiniana Italiana in Algeri. Desde su organizacion a mediados de los 90 una de las bazas fuertes de la compañia es su orquesta. El muy notable conjunto estuvo a la altura en estas representaciones bajo la batuta de su director principal. El Mtro. Aprea conoce el estilo italiano y las pasiones turbulentas que encierra cada una de las partituras y mantuvo un firme control, alternando el lirismo de momentos como el Intermezzo de Cavalleria o el gran duo de Neyda y Silvio con las explosiones del drama en el mas autentico estilo verista que abundan en ambas operas. Mi unico reparo es que no se impuso a la direccion escenica en su proceder cuando lo que sucedia en escena iba en detrimento del resultado musical, como en el Himno de Pascua de Cavalleria, donde la colocacion de los coristas, el movimiento de los elementos escenicos y la falta de visualizacion del director causaron varios desajustes. Es hora que el director vuelva a tener la ultima palabra en este sentido. Sobre el debe caer la total autoridad y la responsabilidad ultima del resultado artistico del espectáculo. El coro habia progresado a pasos adelantados en los ultimos años, pero parece haber dado un paso atras. Aparte de los desajustes no imputables a los coristas, habia una sensación de un trabajo no completado, no llevado a sus ultimos extremos. Cantaron juntos, si, y afinados casi siempre, pero los matices, el fraseo y el sentido de gran trabajo coral estuvo ausente. Quizas los absorbio mucho el trabajo escenico, pero no parecia el mismo coro que en las ultimas temporadas nos canto en Die Zauberflote, Don Pasquale, I Puritani, La Travista o Manon Lescaut con altisimo rendimiento artistico. La produccion. Por donde empezar? Stephen Lawless ciertamente se esmero pensando en detalles para esta produccion, donde hay tantas cosas sucediendo, tantas acciones secundarias, incluso subliminales que uno tiene que ver el espectáculo mas de una vez para captar todos los detalles. Pero hubo un GRAN problema. No tenian nada que ver con las obras propuestas. Cavalleria Rusticana y Pagliacci son los prototipos de obras pertenecientes a la escuela “verista”, si es que alguna vez realmente existio (pero eso es otro debate). El “verismo” surge directamente del realismo y naturalismo y surge como contraposición al Romanticismo que le precede, lleno de nobles y muchas veces inalcanzables ideales. Describe la vida y la realidad en su forma mas cruda y muy en especial las pasiones y las relaciones entre los miembros de las mas bajas capas de la sociedad. Aparte de ello ambas piezas estan plagadas de descripciones musicales de sutiaciones y acontecimientos que fueron completamente alterados en este montaje. La accion de Cavalleria Rusticana ocurre en un muy concreto periodo
de tiempo en una aldea en Sicilia. Solo en ese contexto se pueden
comprender las situaciones y motivaciones de los protagonistas. No
se comprenden en Nueva York (donde se ha trasladado algun montaje
de la obra), donde la interaccion con la ciudad da a los personajes
cierta sofisticacion que va en contra de los acontecimientos. Y desde
luego no funciona en un escenario donde no hay iglesia para los servicios
pascuales (que impregnan la accion de principio a final), donde la
misma habitación y edificio sirven para la casa de Alfio en
la intrusiva escenificación del preludio y para Turiddu y
Mamma Lucia en el resto de la opera, y donde a la derecha hay tres
bombas de gasolina como los otros unicos elementos en escena. El
edificio de la izquierda rueda hacia el centro del escenario, al
final ya rozando la exageraccion, para mostrarnos el bar y encima
el dormitorio de Mamma Lucia. Hay una persiana que cierra el bar
a la calle y que la abren y cierran demasiadas veces…. Mientras
la puerta de al lado que tambien comunica el salon del bar con la
calle permanece abierta constantemente. La Opera de Palm Beach reunio dos repartos interesante para estas funciones. Hay un poco de estigma siempre por parte del publico contra el segunda reparto de Palm Beach pues se tiene la idea de que es de menor categoría., cuando casi siempre esta a la par en calidad con el primero y en algunos casos, como ocurrio esta vez, el balance es superior en el segundo. Es verdad que muchas veces hay jóvenes valores a los cuales se esta dando una oportunidad, y nunca en mejor ocasión y lugar, y la mayoria de las veces el artista suele justificar esta oportunidad. Algunos roles tuvieron el mismo artista para ambos repartos. Mencion especial merece esa institución de la Opera en America que es Rosalind Elias. La veterana artista hizo una Mamma Lucia ejemplar, superlativa, cuidadisima en lo escenico y plena de carácter a pesar del montaje. Fue un placer ver una gran artista hacer una creación de un rol episodico como este. El amigo de Turiddu, Silvio, estuvo a cargo de Michael Todd Simpson. Es un perfecto ejemplo de lo que ese excelente sitio en la red “parterre box” describe como “baricachas” (barihunk). Son individuos de recursos vocales limitados pero de gran presencia fisica los cuales hacen las delicias de esos seudodirectores modernos que se recrean en sacandolos enseñando el torso y a veces mas.. En este caso Silvio no se quito su ropa interior pero dio amplias muestras de sus caracteristicas fisicas enseñando su musculatura y levantando a Nedda del suelo por largos periodos mientras esta cantaba. Canto con cierta linea y sensualidad pero se echo a faltar la calida y sensual voz de barítono necesaria para esta musica. Albert Rudolph Lee fue un Beppe adecuado aunque uno prefiera mas la voz del “tenore di grazia” para la serenata que la del tenor de character. Con todo hizo un buen trabajo y actuo bien su papel aunque su vestimenta para la comedia, medias y camiseta blanca con taparrabos y cuello color violeta eran auténticamente horrorosa. Tanto Sarah Lambert como Monika Krajewska fueron Lolas satisfactorias
aunque la produccion hizo que sus personajes fueran demasiado explicitos
con su relacion extramarital. Como Nedda Angela Maria Blasi canto el duo con Silvio con carisma y sonido seductor, pero en muchos otros momentos la voz perdia enfoque y calidad. Mas me gusto la soprano española Maria Rodríguez, poseedora de una voz de spinto de color oscuro pero con mucha resonancia. Fue una interprete poderosa que se entrego a su papel. Mas que analizar sus individualidades me gusto como todo le funciono para la creación de su personaje. Ambas Santuzzas se anunciaban como mezzos y sin embargo ambas tenian un caracter sopranil. El instrumento de Anna Maria Chiuri no es el prototipo de uniformidad y belleza. Hay fisuras en sus registros que probablemente le afearian otras interpretaciones. Su Santuzza, sin embargo, estuvo muy bien cantada e interpretada, haciendo de esas características herramientas expresivas para acentuar ciertos momentos de acuerdo con el texto. Mas ortodoxa era la voz de Edna Prochnik, cuya poderosa interpretación del rol es de las mejores que he visto. La voz se proyecta con facilidad y su total entrega al texto y al personaje desde el primer momento tambien me cautivaron desde el primer momento. Un descubrimiento. El primer Tiruddu fue Brandon Jovanovich, tenor de importante voz de spinto muy bien proyectada. Sin embargo falta una cualidad italiana que a pesar de su buen trabajo restan naturalidad y espontaneidad a su interpretación. Y muy en especial en esta obra hay una cualidad etnica necesaria para que haga efecto. O se nace con ella o se adquiere por osmosis, pero no se aprende en los conservatorios. Su interpretación fue satisfactoria pero carecio espontaneidad y fibra vocal latina. Por el contrario Alfredo Portilla fue todo un descubrimiento. Voz de color latino, producción y conducta vocal que brota con naturalidad, de su sangre latina. Su Turiddi tuvo naturalidad, espontaneidad, vehemencia y brillo. Fue capaz de producir los mas extrovertidos y apasionados sonidos asi como las mas delicadas frases en piano y media voz. El nombre que a priori mas me atraia era el de Jon Fredric West como Canio. El primer Siegfried de nuestro tiempo cantando un rol diametralmente distinto en longitud (hacen falta tres Canios para cantar todo lo que canta Siegfried en el primer acto de la segunda jornada del anillo wagneriano) como en carácter y enfoque estilistico. No estuvo a la altura. Si, la voz es impresionante y enorme y puede atravesar cualquier barrera orquestal y coral como una espada de acero. Pero no hay legato (Y Canio tiene que cantar legato), no hay estilo italiano y no hay personaje (mucha culpa de esto va con la producción). Espero volverle a ver pronto otra vez… en su repertorio aleman, El por que Allan Glassman no es una estrella es algo que se me escapa. Lo he visto con frecuencia en los ultimos años en una variedad de papeles, compositores y esteticas muy diferentes que pocos artistas han podido abordar satisfactoriamente. De Calaf a Herodes, de Janacek a Mussorgsky su nivel artistico nunca ha estado por debajo del sobresaliente. Y este Canio no fue una excepcion. Canto con fuerza, pero tambien con convicción intima, grandes exaruptos temperamentales se alternaron con frases liricas delicadas la voz siempre firme, brillante, con agudos solidos, seguros y vibrantes y uniformidad de tesitura. Su actuación tambien se vio limitada por la producción pero aun espero verle algun dia el Otello o, quien sabe, el Tristan. HAPPY LISTENING / FELIZ ESCUCHA /FELICE ASCOLTO / FELIÇ ASCOLTAR |