| Opera de Houston: Don Carlo de Verdi y Florencia en el Amazonas de Daniel Catán |
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por Ramón Jacques |
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La clausura del ciclo 2000-2001 en Houston se realizó con la presentación de Don Carlo, en la versión pocas veces exhibida de cinco actos, en lengua italiana que incluye la famosa escena de Fontainebleau, en la que se conoce mejor la relación entre el infante y Elizabeth de Valois. La producción escénica propiedad de la opera de San Francisco contó con el aporte del regista Emilio Sagi, fiel al detalle para captar autenticidad histórica en la escena, utilizando legítimos vestuarios y atuendos para los cantantes, así como el escudo de armas de Felipe II y el uso constante de fuentes. Un detalle interesante es la representación de la sencilla habitación del rey, que de acuerdo a Sagi, en el Escorial era muy simple con una cama pequeña y libros. En su dirección concepción escénica dio a cada uno de los principales el espacio necesario para desarrollar sus personajes manteniendo firme la escena. Ramón Vargas, recreó a Don Carlo, papel que debutó un mes antes en la Opera de Washington, con una sensible y teatralmente comprometida actuación. Su canto fue expresivo y elegante, con excelente dicción y buen control de línea El barítono Peter Coleman-Wright, en el papel de Posa, agrado vocalmente dando colores y matices a su inmensa voz. Por su parte, Samuel Ramey confirió una intensa y profunda presencia escénica a su personaje de Felipe II, vocalmente convenció plenamente con su emisión y timbre naturalmente seductor. Una Elizabeth de Valois en carácter con buena escena y solvencia artística fue la soprano Patricia Racette. Su entonación fue precisa con buen fraseo. Asimismo, la mezzo francesa Beatrice Uria-Monzón con su obscura y bien proyectada voz, produjo una impresionante amplitud de sonido con musicalidad. Su interpretación del aria "O don fatale" fue intensa y su representación como Eboli dramática. Patrick Summers dirigió la Sinfónica de Houston con fervor y entusiasmo atento a la precisión y a los contrastes de la partitura. Florencia en el Amazonas del compositor mexicano Daniel Catan, resulto ser un éxito para la Opera de Houston en su estreno mundial en 1996, y después de ser escenificada en Los Angeles, Seattle y la Ciudad de México, ha decidido revivirla. Para la compañía de Houston, que se distingue por ser una de las que mas produce y estrena obras nuevas, Florencia, su primer opera en español, ha sido bien recibida por el publico y un éxito absoluto artístico y en taquilla. De esta forma Catán comienza a abrir mercado en Estados Unidos para la opera en lengua española, ya que actualmente se encuentra trabajando en su primer opera cómica, Salsipues, que le fue comisionada por el mismo teatro donde será estrenada en la temporada 2003. La partitura musical de Catán, que es musical y romántica, capta la belleza artística de la opera tradicional ofreciendo una novedosa e interesante orquestación en cuanto a sonoridades, con exóticos ritmos caribeños que se crean con el uso de percusiones como el djembé y el tambor metálico así como el de la marimba. En su música se puede distinguir la influencia de Puccini y Strauss o de obras como Pelleas et Mellisande de Debussy, dejando a un lado las líneas atonas comúnmente utilizadas en las operas contemporáneas. Inspirada en los textos y el "realismo mágico" de Gabriel García Márquez, con énfasis en "Amor en los tiempos de cólera", la historia versa sobre el viaje que realiza la diva Florencia Grimaldi en el buque de vapor "el Dorado" navegando por el amazonas, con la intención de cantar en el Teatro de Manaus. Su misión secreta es reencontrarse con Cristóbal, el amor perdido a quien dejo para buscar fama cantando en Europa. Durante el viaje los pasajeros tienen que hacer frente a las fuerzas de la naturaleza, lo ilógico y lo mágico. Sin embargo al llegar a Manaus es imposible desembarcar debido a una epidemia de cólera. Escénicamente, la historia quedó plasmada en los agradables diseños y vestuarios de finales del siglo 19 de Robert Israel y Francesca Zambello. En la dirección escénica el ingles Andrew Morton, respetó la idea original e iluminación de Zambello, creando el mismo impacto dramático y diferentes ambientes que hacen la obra visualmente interesante. El reparto vocal fue encabezado por Patricia Schuman, quien actuó con personalidad el papel de Florencia, del cual tomo el control desde su primer aria hasta la escena final de la transfiguración, que resulta ser una de las imágenes mas llamativas . A su caracterización de Riolobo, narrador y espíritu del rió, Marc Doss dio una profunda y dramática impresión vocal. Por su parte a Susana Guzmán y el barítono Héctor Vázquez, actuaron con seguridad y entendimiento los personajes Paula y Álvaro, que han representado en todas las funciones escenificadas de la opera. Agradaron en sus intervenciones, la soprano puertorriqueña Ana Maria Martínez como Rosalba, por su pureza vocal y el tenor Chad Shelton por su seguro timbre y sorprendente dicción española. Completo el reparto el Capitán de Oren Gradus Finalmente, el coro que tiene breves intervenciones se mantiene fuera del escenario, y al frente de la orquesta, su titular Patrick Summers, extrajo de la partitura la magia musical dispuesta por Catán. |