| Thérèse Raquin de Tobias Picker |
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por Ramón Jacques |
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Opera de Dallas. Diana Soviero Madama Lisette Raquin Director: Grame Jenkins La Opera de Dallas presentó el estreno mundial de la opera Thérèse Raquin, obra en dos actos cantados en lengua inglesa del compositor norteamericano Tobias Picker con texto y libreto de Gene Scheer, cuya creación fue inspirada por la novela homónima de 1867 del escritor francés Émil Zola. Considerado uno de los compositores contemporáneos mas importantes de Estados Unidos, Picker es un prolífico y versatil compositor que entre otras piezas ha escrito dos operas: Emmeline, estrenada en la Opera de Santa Fe en 1996 y The Fantastic Mr. Fox, estrenada en 1998 en la Opera de Los Ángeles; y actualmente se encuentra trabajando, al lado de Scheer, en su cuarta opera, An American Tragedy que le fue comisionada por el Metropolitan de Nueva York donde será puesta en escena en el 2005. La opera Thérèse Raquin, apenas el segundo estreno mundial de la Opera de Dallas desde 1998, le fue comisionada por dicha compañía en coproducción con la operas de San Diego y Montreal, contiene un perfecto tema operístico de tres personajes - el marido, la mujer y su amante, envueltos en un triangulo de adulterio, remordimiento y muerte. La historia, que se desarrolla en Paris alrededor del año 1860, versa sobre la trágica vida de Thérèse, una joven mujer que sin amor contrae matrimonio con su enfermo y débil primo Camille, quien es dominado por su madre Madame Raquin. Thérèse se enamora del apuesto Laurent, el mejor amigo de Camille, y en su desesperación por estar juntos planean ahogar a Camille en el lago. Finalmente y después de guardar un año de luto deciden casarse, pero perseguidos por el fantasma de Camille y orillados por el arrepentimiento del crimen que cometieron ambos se suicidan. El libreto de la obra es musical y la orquestación rica. El primer acto contiene pasajes cargados de lirismo, agradables tonalidades y melodías, que evocan el exquisito lenguaje musical de Debussy y de otros compositores de finales del siglo XX. Picker escribió la opera con consideración para el lucimiento de los personajes, reflejada en cada una de sus arias, en un septeto y en un dueto de amor entre los protagonistas; pero mientras avanza la historia y los sentimientos de culpa de los protagonistas tienen mayor incidencia sobre el drama de la obra y aumenta la intensidad, la música se vuelve disonante. El libreto musical asocia poco la música a personajes individuales o emociones, y solo Thérèse tiene su propio tema musical que se escucha durante su aria y regresa mas tarde. La producción y vestuarios sitúan correctamente la opera en Paris del siglo XIX donde transcurre la acción. El trabajo escénico de Francesca Zambello fue impecable, logrando animar un reparto de obscuros personajes reflejar con creativos y fáciles efectos el realismo de Zola; como las escenas del ahogo de Camille y la aparición de su fantasma de impacto visual. En el reparto vocal, la mezzo-soprano inglesa Sarah Fulgoni ofreció una interpretación de calidad en el papel protagónico, servida de un sobresaliente talento vocal y dramático. El barítono Richard Benstein prestó su robusta y viril voz al personaje de Laurent, y su dinámica presencia escénica. Gordon Gietz, agradó por su agilidad vocal como Camille, y Diano Soviero aportó su experiencia y seguridad en escena. La orquesta fue guiada por el maestro ingles Grame Jenkins con una lectura que expreso a través de la música la intensidad de la partitura. |