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Rigoletto en Madrid
Carlos Álvarez Rigoletto
Giuseppe Sabbatini Duque de Mantua
Isabel Rey Gilda
Askar Abdrazakov Sparafucile
Enkelejda Shokosa Maddalena
Maria José Suárez Giovanna
Soon Won Kang Monterone
Jose Manuel Diaz Marullo
José Ruiz Matteo Borsa
David Rubiera Ceprano
Adela López Condesa de Ceprano
Dirección Musical: Daniel Lipton
Director de Escena: Graham Vick
Escenografía: Paul Brown
Coro de la Orquesta Sinfónica de Madrid
Orquesta Sinfónica de Madrid
El Teatro Real de Madrid inauguró su temporada lírica
2001-2002 con una novedosa y controvertida puesta en escena del afamado
director ingles Graham Vick, realizada en co producción con
los teatros Liceo de Barcelona, Maggio Musicale Florentino y Massimo
de Palermo. En su concepción escénica, Vick muestra
una corte de depravados y libertinos encabezada por un Duque sin escrúpulos,
que situó Mantua en un tiempo indeterminado, con escenarios
que se mueven de manera circular. El trabajo escénico que muestra
gráficamente crudas escenas de perversión, sexo y voyeurismo
fue poco compartida por una gran parte del publico que expreso su
desaprobación, aunque es entendible que gran parte de ese malestar
hacia el regista, se gesto en los días previos al estreno de
la opera debido a su arbitraria decisión de vetar de esta producción
al tenor venezolano Aquiles
Machado, uno de los favoritos del publico madrileño, a causa
de su físico de estatura mediana y gruesa complexión,
en favor de un duque apuesto, esbelto, libertino e insaciable, características
que para Vick lleno el tenor italiano Giussepe Sabbatini, quien pese
a estar condenado de inició, tuvo una discreta actuación
escénica, pero canto de manera espléndida con su voz
lírica ligera de agudos nítidos y brillante color. El
gran éxito de la función fue la brillante interpretación
del barítono malagueño Carlos Álvarez, en su
debut como el infeliz bufón Rigoletto. Álvarez abordó
el papel en plena forma vocal y física demostrando que ha adquirido
la madurez artística necesaria, que no poseía hace algunos
años cuando rechazó el ofrecimiento de Ricardo Mutti
para debutar el papel en el teatro la Scala.
Su caracterización fue contundentemente dramática y
conmovedora y en su canto fluido desplegó amplios recursos
técnicos y expresivos de su timbre baritonal verdiano que plasmó
en sus arias como "Corteggiani" La soprano
Isabel Rey convenció con su caracterización de una frágil
y apasionada Gilda, y su canto es rico en recursos estilísticos,
sobretodo en el manejo de los agudos y las coloraturas. El resto del
reparto estuvo correcto con la mezzo-soprano Enkelejda Shokosa como
Maddalena y Askar Abdrazakov como el malicioso Sparafucile. El coro
y la Sinfónica de Madrid tuvieron una destacable actuación,
aunque en ocasiones el director David Lipton cometio
irregularidades en las entradas y utilizo en ocasiones tiempos (tempi)
lentos
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