| 'Don Carlo' en el Met, enero 15, 2001 |
|
por Luis Gutiérrez |
|
Director musical Valery Gergiev Tebaldo Teodora Hanslowe Una extraña razón hace que el Met sea la compañía de ópera que haya producido mas veces 'Don Carlo' en los últimos cincuenta años. Es probable que sea parte de la herencia que dejó Rudolf Bing, quien amaba esta ópera. La serie actual de funciones, tiene varias particularidades, empezando
con la versión empleada. Creo que la versión que emplea
el Met es una versión de cinco actos 'compuesta'. Por un lado,
incluye la escena inicial, cortada antes de la premier en París
el 11 de marzo de 1867, en la que los leñadores dialogan con
Elisabetta; en tanto se omiten los diálogos entre la Reina
y La Princesa Eboli al inicio del tercer acto y en la primera escena
del cuarto, habiéndose cantado ambos diálogos no solo
en el estreno francés, sino también en el italiano en
1872. Afortunadamente los duetos entre Filippo y Posa y el Inquisidor
se dieron en la forma final de 1884. El ballet se La dirección de Gergiev en esta producción ha sido
atacada por la crítica, aunque yo creo que tuvo una buena actuación
en general. Su gran pecado, en mi opinión, fue el uso de unos
tempi muy lentos durante el primer acto, como cuando Elisabetta canta
ese glorioso tema con las palabras "Di qual amor, di quant'ardor",
que está marcado allegro giusto junto a una indicación
de dolcissimo para la cantante y que Gergiev sostuvo casi como un
andante; y La otra dama de la ópera, la Princesa Eboli, fue interpretada por Dolora Zajick quien nos dio una muy buena interpretación. Cantó casi sin esfuerzo sus dos arias, la Canción del Velo y "O don fatale", lo cual es todo un logro, dado que tales piezas son casi irreconciliables para la voz de una sola cantante. Es necesario aclarar que ambas señoras, Villarroel y Zajick, no estaban originalmente programadas para esta función, sin embargo fueron, en mi a veces no tan humilde opinión, las reales estrellas de la noche. Se ha discutido mucho a últimas fechas sobre la voz de Dmitri
Hvorostovsky. Yo diría que cantó un eficiente Posa,
nada más ni nada menos. Probablemente me disgustaron mucho
los ruidos que el siberiano hace al inhalar, aunque Estoy convencido que Filippo es el protagonista principal de esta ópera, no solo por tener una de las arias más hermosas compuestas para un bajo, "Ella giammai m'amò!" sino sobre todo por sus duetos con Posa, y especialmente con el Gran Inquisidor. Este último siempre me ha fascinado, no solo musical sino dramáticamente, ya que refleja uno de los conflictos básicos de la humanidad como sociedad, el de la lucha por el poder entre la religión y el estado como estructuras. Samuel Ramey nos dio una muy buena representación, aún si mis colegas Somarones Beckmesser piensan que el temido may "wobble" es cada vez más notable. Ramey y Paata Burchuladze tuvieron una gran confrontación tanto musical como dramáticamente. Una nota final. No entiendo por qué Lerma fue asignado a un barítono, como sucedió con Arbace en 'Idomeneo'. Cosas extrañas que pasan en una compañía de ópera. Puedo afirmar que gocé mucho de esta función; bueno, en realidad gozo, afortunadamente, en casi todas las funciones que asisto. |