'Don Carlo' en el Met, enero 15, 2001

por Luis Gutiérrez

 

Director musical Valery Gergiev
Productor original John Dexter
Escenografía David Reppa
Vestuario Ray Diffen
Iluminación Gil Wechsler
Director de escena Paul Mills

Tebaldo Teodora Hanslowe
Elisabetta di Valois Verónica Villarroel
Don Carlo Richard Margison
Il Conte di Lerma Christopher Schaldenbrand
Un frate Alexander Anisimov
Rodrigo, Marchese di Posa Dmitri Hvorostovsky
Filippo II Samuel Ramey
La Principessa Eboli Dolora Zajick
Un araldo reale Ronald Naldi
Una voce dal Cielo Jennifer Check
Il Grande Inquisitore Paata Burchuladze

Una extraña razón hace que el Met sea la compañía de ópera que haya producido mas veces 'Don Carlo' en los últimos cincuenta años. Es probable que sea parte de la herencia que dejó Rudolf Bing, quien amaba esta ópera.

La serie actual de funciones, tiene varias particularidades, empezando con la versión empleada. Creo que la versión que emplea el Met es una versión de cinco actos 'compuesta'. Por un lado, incluye la escena inicial, cortada antes de la premier en París el 11 de marzo de 1867, en la que los leñadores dialogan con Elisabetta; en tanto se omiten los diálogos entre la Reina y La Princesa Eboli al inicio del tercer acto y en la primera escena del cuarto, habiéndose cantado ambos diálogos no solo en el estreno francés, sino también en el italiano en 1872. Afortunadamente los duetos entre Filippo y Posa y el Inquisidor se dieron en la forma final de 1884. El ballet se
omite, obviamente. Yo diría que la función se realiza de acuerdo a las líneas de la versión de Modena mas la inclusión de la primera escena.

La dirección de Gergiev en esta producción ha sido atacada por la crítica, aunque yo creo que tuvo una buena actuación en general. Su gran pecado, en mi opinión, fue el uso de unos tempi muy lentos durante el primer acto, como cuando Elisabetta canta ese glorioso tema con las palabras "Di qual amor, di quant'ardor", que está marcado allegro giusto junto a una indicación de dolcissimo para la cantante y que Gergiev sostuvo casi como un andante; y
este no fue un pecado venial, dada la espléndida forma en la que Verónica Villarroel cantó y personificó a un verdaderamente real Elisabetta. La señora Villarroel cantó en verdad una reina maravillosa, sus dos arias, especialmente "Tu, che la vanità", fueron realmente espectaculares.

La otra dama de la ópera, la Princesa Eboli, fue interpretada por Dolora Zajick quien nos dio una muy buena interpretación. Cantó casi sin esfuerzo sus dos arias, la Canción del Velo y "O don fatale", lo cual es todo un logro, dado que tales piezas son casi irreconciliables para la voz de una sola cantante. Es necesario aclarar que ambas señoras, Villarroel y Zajick, no estaban originalmente programadas para esta función, sin embargo fueron, en mi a veces no tan humilde opinión, las reales estrellas de la noche.

Se ha discutido mucho a últimas fechas sobre la voz de Dmitri Hvorostovsky. Yo diría que cantó un eficiente Posa, nada más ni nada menos. Probablemente me disgustaron mucho los ruidos que el siberiano hace al inhalar, aunque
esos enormes volúmenes de aire le permiten mantener esas largas líneas melódicas características de su canto. Richard Margison tuvo una buena noche como Don Carlo, probablemente como un resultado de la empatía artística
lograda con su pareja, Elisabetta.

Estoy convencido que Filippo es el protagonista principal de esta ópera, no solo por tener una de las arias más hermosas compuestas para un bajo, "Ella giammai m'amò!" sino sobre todo por sus duetos con Posa, y especialmente con el Gran Inquisidor. Este último siempre me ha fascinado, no solo musical sino dramáticamente, ya que refleja uno de los conflictos básicos de la humanidad como sociedad, el de la lucha por el poder entre la religión y el estado como estructuras. Samuel Ramey nos dio una muy buena representación, aún si mis colegas Somarones Beckmesser piensan que el temido may "wobble" es cada vez más notable. Ramey y Paata Burchuladze tuvieron una gran confrontación tanto musical como dramáticamente.

Una nota final. No entiendo por qué Lerma fue asignado a un barítono, como sucedió con Arbace en 'Idomeneo'. Cosas extrañas que pasan en una compañía de ópera.

Puedo afirmar que gocé mucho de esta función; bueno, en realidad gozo, afortunadamente, en casi todas las funciones que asisto.