HOUSTON GRAND OPERA 2001-2002

por Ramón Jacques

 

El ciclo lírico en la Gran Opera de Houston ha iniciado con Rigoletto de Verdi, en una simple pero adecuada producción escénica de Michael Yeargan y Peter Hall, que fue estrenada la temporada pasada en la Opera de Dallas, y que refleja adecuadamente el texto y las intenciones del compositor. La función genero la expectación de presenciar por primera ocasión en Norteamérica al deforme bufón del barítono siberiano Dmitri Hvorostovsky, quien tuvo un desempeño vocal adecuado con un timbre pleno y homogéneo de agradables colores y expresividad que evidenció durante sus arias, en particular "Cortigiani, vil razza danata". Sin embargo, su caracterización artística no estuvo a la altura y la concepción del personaje de Frank Corsaro quien dispuso que Rigoletto fuese un personaje seductor y degenerado poco contribuyo al lucimiento de Hvorostovsky en la escena. El tenor Roberto Aronica confirió personalidad y presencia al Duque de Mantua y en su sólida voz posee un agudo sonoro y vibrante. Particularmente ha sobresalido Laura Claycomb con una conducción irreprochable en su línea de canto y elegancia en su vocalismo que le han valido un triunfo al final de su "Caro nomme". Stephanie Novacek como Maddalena encontró un equilibrio perfecto, sin llegar a excelente, con el Sparafucile de Raymond Aceto. En el podio es un lujo contar con el maestro Patrick Summers que dirigió con precisión y su habitual autoridad. En la segundo producción operística del curso, la compañia se ha apuntado un éxito con una gloriosa función wagneriana de Tannhauser que se ha hecho presente en la producción de Maurizio Balò, importada del Teatro de la Maestranza de Sevilla, para ser dirigida por el cineasta alemán Werner Herzog con una concepción que respeta escrupulosamente la idea de la opera presentada en la versión de Desdén. La interpretación musical de la Orquesta Sinfónica de Houston fue formidable de la mano de John Fiore, quien construyo una dirección de la partitura brillantemente romántica y lírica. Cabe mencionar que en la función que aquí nos ocupa termina la colaboración de muchos años, en obras de gran importancia artística, entre la Gran Opera de Houston y la Orquesta Sinfónica, lugar que será ocupado en un futuro por la Orquesta del teatro. Es importante destacar a los coros fueron también parte sobresaliente de esta función, especialmente durante su intervención en el acto II con, "Freudig begrüssen wir die edle Halle". El protagonista fue interpretado por el danés Stig Anderson, un heldentenor de interesante color baritonal que se mostró dramáticamente involucrado con su papel y persuasivo en los momentos dramáticos de la obra como la descripción de su viaje a Roma. Como Elizabeth, Tina Kiberg proyecto sutileza emocional e inocencia y como Venus la americana Michelle De Young aporto presencia y una voz potente con agudos nítidos. El barítono Guido Paevatalu canto un melancólico "O du mein holder Abendstern" como Wolfram. Finalmente, destaco en el elenco con imponente presencia y voz el bajo Stephen Milling como Hermann, Landgrave de Turingia.