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SORPRENDENTE CULTO

Hace unos días, en una de las tiendas de discos del Real Musical, me encontré con un joven. Estaba mirando con cierta curiosidad la grabación de El barbero de Sevilla con Gianna D´Angelo..Nunca pensé que podría encontrarme con tamaña sorpresa después de tantos años. El joven conocía las palabras de Roger Gross: "Fue una soprano muy infravalorada". Me animé a hablarle de Gianna D´Angelo. Y me decidí a base de mi inmensa ingenuidad. Aunque también reconozco que mis palabras también partían de mi seguridad en poder enseñar algo a mi ocasional pupilo.

Le dije que había nacido en Hartford (Estados Unidos) en 1929, estudiado con Toti dal Monte, debutado en Las Termas de Caracalla cantando Rigoletto con Di Stefano y Bastianini. Que había actuado en todos los grandes teatros del mundo ( Nueva York, Londres, Salzburgo,Viena, Dresde San Francisco, París, Glyndebourne,Aix-en-Provence, Barcelona, Madrid, Oviedo, Bilbao...De cómo la habían apreciado Pavarotti, Gedda, Filippescchi, Bastianini,Christoff, Siepi.

También le hablé de sus grabaciones: Los cuentos de Hoffmann,Boheme,Lakme Rigoletto ,en estudio; de Romeo y Julieta , Don Pasquale, Lucia di Lammermoor ,El gallo de oro, Sonnambula, Puritanos, Cenerentola, Il Guaraní en vivo; y La flauta Mágica, en video. De unos de sus mayores éxitos: Zerbinetta, de Ariadne auf Naxos, dirigida por K. Bohme en 1962.Hoy cualquiera de los grandes buscadores de Internet tiene unas casi 200 páginas para ella.

El joven no tenía ninguna prisa, y yo tampoco. Me había lanzado con osadía a hablarle de Gianna D´Angelo. Y temía acabar confundiéndole. Una hora para hablarle de una tan corta aunque brillante carrera-1954-1967- podría terminar aburriéndole. Pero no fue así. Acabé yo siendo el sorprendido. Hasta con el sentimiento de que no era yo el que buscaba la verdad, sino que era la verdad quien ahora me buscaba. Estaba perplejo. No todos al tener mayor información tienen mayores conocimientos. Al cabo de poco tiempo el joven se puso a hablar. Y lo hizo sin ningún miedo a la polisemia o ambivalencia de sus palabras. Y muy bien sabía que no se puede conocer a nadie sin amarle, ni tampoco saborear su canto.

Me preguntó si tenía tiempo para acompañarle a un lugar que me interesaría. Lo hice muy animado. No mencionaré su nombre, como me ha pedido. Y aún hoy no me resulta fácil decir con lo que me he encontrado. Me llevó a un salón tal vez de su casa. Me quedé sobrecogido.
Nada era común. Aquello no era un pequeño teatro, pero tal vez una especial capilla; tenía más pinta de ser esto último. Otras personas se me habían adelantado en la admiración por Gianna D´Angelo. Yo había pasado del encuentro a la admiración; otros,para mi mayor sorpresa, del amor al culto. En aquel entorno Gianna D´Angelo recobraba todo su resplandeciente encanto, amontonando afectos ahora reunidos en sentimientos nada superficiales

Nunca me hubiera imaginado algo parecido. Todo era sorprendente e inesperado. Tuve la sensación de que en aquel sitio los sentimientos recogían toda la belleza musical, y sin ninguna otra sensación que viniera a desequilibrar cualquier pregunta que se pudiera formular. Por otra parte, nada había allí que me llevara a creer que los jóvenes que allí había vivieran en otro mundo. Ni tampoco parecía que nadie viviera por encima del tiempo.. En un lugar destacado había también una fotografía de un niño afgano. Por lo que veía, compaginaban la urgencia con la importancia, cosa que siempre me ha parecido propia de la sabiduría.Tampoco generalizaba, pues es una forma de no decir la verdad.

Tal vez desde ahora yo tenga que aprender de estos jóvenes que rinden este sorprendente culto a Gianna D´Angelo. Pero ello sólo será posible cuando, como ellos, me descubra en el interior de su claridad, sabiduría y dulzura. O cuando me sienta envuelto por su amabilidad y encanto. Qué poca verdad hace falta en el trato humano,¡ y cuánta necesidad de ilusiones tenemos los hombres!

Me parece que es igual a los dioses
aquel hombre que está sentado frente
a ti y cerca de ti escucha tu dulce
voz y tu sonrisa encantadora...

Quedé convencido de que aunque puedo enseñar poco a los demás, puedo aprender mucho de los otros. Agradezco mucho la transparencia de estos jóvenes, desde ahora amigos, que saben escuchar y leer, y entienden lo que escuchan y leen. Parece como si para ellos la experiencia de la música fuese una experiencia en profundidad de otras muchas experiencias humanas. Y lo más curioso es que para ellos sea tan sencillo, como que si yo quisiera explicarlo, lo deformaría.

La crítica musical ya ha empezado a ser más justa con Gianna D´Angelo. Que la historia lo sea también con estos jóvenes que han aprendido con la ayuda de la música a reproducir el lenguaje del corazón. Yo, por mi parte, seguiré buscando en el pozo de mis sueños y en la altura de su canto lo necesario para crearme mi propio universo. Contemplando el culto de estos jóvenes y a la luz de Gianna D´Angelo conseguiré una percepción más sutil de mi realidad. Pues mi existencia no puede ser justificada en función de algo exterior a mí, sino en si misma.