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La ópera
Argentina:
Se toma generalmente como punto de partida de la ópera argentina
al estreno el 11 de enero de 1877, hace 125 años, de "La
Gatta Bianca" (La Gata Blanca) de Francisco A. Hargreaves.
Estos primeros esfuerzos para crear un teatro lírico nacional
tienen lugar aproximadamente 300 años después del nacimiento
del género y luego de casi 50 años de las representaciones
operísticas iniciales en la Argentina.
En efecto, en el año 1825 se representó, por primera vez,
una ópera completa ("El Barbero de Sevilla" de Rossini),
efectuándose representaciones de obras líricas con regularidad
hasta enero de 1830, fecha en que se interrumpen.
Recién en 1848 se reinician las representaciones de óperas
completas, modalidad que continúa hasta el presente.
Para la época del estreno de "La Gatta Bianca" ya se
habían conocido más de 100 óperas completas de
diversos autores.
Es evidente que
no podemos hablar de la ópera argentina en el sentido de una
corriente diferenciada dentro de la estética de la ópera.
Los músicos nacionales componen, en un primera etapa, siguiendo
las tendencias de la lírica italiana, sin aportar elementos de
importancia que acrediten la tendencia a crear, seguir o desarrollar
un teatro cantado con características propias. Aunque se encuentren
algunas excepciones.
Posteriormente también hay autores que siguen la escuela francesa,
la rusa y las modernas corrientes musicales.
No obstante existe en la Argentina una notable producción operística
de más de cien títulos, pero no podemos considerar que
éstos hayan formado una escuela argentina de ópera, a
pesar de los grandes esfuerzos de algunos de nuestros compositores y
principalmente el de Felipe Boero con su obra "El Matrero".
No olvidemos que
la Argentina ha sido culturalmente e históricamente más
una "esponja" que una "ostra" y que si buscamos
los productos culturales propios, originales o exclusivos nos encontramos
casi con nada que ofrecer, por esta característica de tierra
en donde conviven diversas manifestaciones culturales y, además,
una nación joven que aún no alcanza los 200 años.
De lo anterior
debemos concluir que no es correcto mencionar a estas obras como "óperas
argentinas" sino como "óperas de compositores argentinos".
Por una razón de comodidad empleamos el término "óperas
argentinas", pero no hay que ver en él, el concepto de una
corriente estética sino la practicidad de mencionar así
a lo que debería denominarse "ópera de compositores
argentinos".
Francisco A. Hargreaves:
Este músico argentino nació el 31 de diciembre de 1849
en Buenos Aires y murió en la misma ciudad el 30 de diciembre
de 1900.
Su carrera artística sigue el mismo derrotero de los otros compositores
argentinos de la época. Se inicia localmente como pianista y
luego va a estudiar a Europa donde da a conocer sus primeras obras,
volviendo luego a su país natal.
Sus primeros maestros en la Argentina fueron Celestino Patanás
y Alberto Bussmeyer.
Alrededor de 1872 se dirige a estudiar a Florencia, siendo alumno de
Giovacchino Maglioni en el Real Instituto Musical de dicha Ciudad.
Estando en Florencia escribe "La Gatta Bianca" (que tiene
su estreno en el pueblo de Vilá, cercano a Florencia en septiembre
de 1875) y el melodrama fantástico en tres actos "Il Vampiro".
Esta ópera (Il Vampiro) es presentada posteriormente en el Concurso
de la Exposición de Milán de 1881, recibiendo una mención
honorífica por parte del jurado integrado por Franco Faccio,
Amilcare Ponchielli y Arrigo Boito. Esta obra nunca se estrenó.
A fines de 1876 regresa a Buenos Aires.
En enero de 1877 estrena en la Argentina "La Gatta Bianca".
En 1897 estrena su ópera en dos actos "Los Estudiantes de
Bolonia".
Quedaron también inéditas sus óperas "L'Assedio
di Livorno" y " Psyché".
En 1886 enfermó de cuidado abandonando la enseñanza y
casi completamente la composición.
Se lo considera un pionero de la música académica argentina
y un precursor de la temática criolla en la música, componiendo
también obras para piano, para orquesta y para canto y piano.
Lamentablemente la gran mayoría de sus obras se consideran perdidas.
"La Gatta Bianca":
Si bien la primera ópera compuesta por un argentino es "O
primo da California" (El primo de California) obra de Demetrio
Rivero (Buenos Aires, 1822 - Río de Janeiro, 1889) estrenada
el 12 de abril de 1854 en Río de Janeiro (Brasil), cantada en
portugués; la circunstancia de estar el autor viviendo en un
país extranjero y el haberse alejado del medio musical argentino
en 1842 y no volver nunca más hacen que el honor de considerarse
la primera obra nacional sea para "La Gatta Bianca" de Hargreaves.
Antes de 1877 en
la Argentina se habían estrenado algunas óperas compuestas
por músicos extranjeros residentes o de paso por el país.
Así encontramos a Inocente Bernardino Cárcano, quien estrena
en 1854 en el Colegio de Monserrat de Córdoba la ópera
"Aurelia" (cantada por los alumnos de dicho instituto), a
Prosper Fleuriet, quien estrena en 1854 la obra "El 14 de julio"
(que no tiene nada que ver con el episodio francés sino con la
terminación de un sitio a Buenos Aires dentro de los episodios
de las guerras civiles) y a Wenceslao Fumi que estrena en 1862 "La
Indígena", basada en "La Atala" de François
de Chateaubriand.
La mayoría
de los autores considera a "La Gatta Bianca" como la obra
fundante del género lírico argentino ya que es la primera
obra de autor nacional que afrontó al público y la crítica
local y este hecho se constituyó en la piedra basal que impulsó
a otros compositores a encarar el género operístico.
"La Gatta
Bianca" se estrenó en el Teatro de La Victoria o Teatro
Principal de La Victoria de la ciudad de Buenos Aires el jueves 11 de
enero de 1877.
Se trata de una ópera o "juguete cómico musical"
en un acto, música de Francisco A. Hargreaves.
No se ha encontrado el autor del libreto, los diversos estudiosos se
limitan a repetir que el mismo está basado en "un cuento
francés".
Para determinar
el origen del texto de "La Gatta Bianca" debemos considerar
la similitud del argumento con el de la opereta en un acto de Jacques
Offenbach "La chatte metamorphosée en femme".
Esta obra fue estrenada en el Teatro Aux Bouffes-Parisiens el 19 de
abril de 1858. El libreto está firmado por Eugène Scribe,
Anne Honoré y Joseph Duveyrier, a quien le decían Mélesville.
Siendo sus personajes el joven Guido; Minette (la gata); Dig-Dig (El
Malabarista Indú) y Marianne (La gobernanta).
La obra en la que se basa el libreto de la opereta de Offenbach es el
vaudeville "La chatte metamorphosée en femme" de Eugène
Scribe (estrenado en el Teatro du Gymnase de París el 3 de marzo
de 1827).
Scribe se inspiró para su obra en una fábula de La Fontaine
del mismo nombre. A su vez La Fontaine se inspiró en Esopo (La
Gata y Venus).
En todos los casos la base de la historia es el amor de un joven por
una gata y la transformación de la misma en mujer.
Evidentemente este es el origen del libreto de nuestra "Gatta Bianca"
y quizás el autor del libro prefirió el anonimato por
la copia o mala copia de las fuentes mencionadas.
El argumento de
"La Gatta Bianca" es el siguiente:
La señora Pollini tiene un hijo (Luis) enamorado de una gata
blanca.
La madre está desesperada por este amor tan extraño y
en vano trata de hacer olvidar el mismo a Luis.
Se ofrece para ayudarla un aldeano de los alrededores llamado Pigliapolli,
el cual se compromete a encontrar el modo que Luis se enamore de una
mujer.
Éste tiene una entrevista con Luis, se viste de mago y le propone
transformar mediante un billete de cien francos, la gata en mujer. En
efecto, después de varios signos cabalísticos hace aparecer
una tienda, y Luis ve a Oliva (la hija de Pigliapolli) tendida sobre
un diván, vestida con traje blanco corto, guarnecido de pelo
blanco, y con una cola del mismo color. Luis permanece naturalmente
estupefacto. Oliva se adelanta y maúlla como un gato. Luis expresa
su admiración con frases tiernas, muy tiernas, pero Oliva huye
por la ventana.
Cuando vuelve Pigliapolli, Luis está abatido; aquel procura consolarlo
diciéndole que pronto desposará su gata.
Efectivamente, Oliva se presenta, pero no vestida de gata. Él
la reconoce, comprende lo sucedido y promete casarse con la joven.
Entonces reaparece la señora Pollini, vienen los coros que se
dividen en dos partes, maullando los unos y respondiendo del mismo modo
los demás y cae el telón.
Según la
costumbre de la época la obra fue escrita e interpretada en italiano.
El elenco del estreno argentino de la obra incluyó a la soprano
Rosina Terzano (Oliva); el tenor Fernando Ambrosi (Luigi); la mezzosoprano
Leticia Zacconi (Signora Pollini o Pollinini) y el bajo Carlo Trivero
(Pigliapolli).
En dicha temporada la obra fue cantada en tres oportunidades (11; 14
y 18 de enero de 1877).
Como nota curiosa debemos destacar que asistió al estreno el
Presidente de la Nación de ese momento Dr. Nicolás Avellaneda
y sus Ministros, que se llamó al autor numerosas veces a escena
obsequiándosele una gran lira de jazmines y que la obra se ofreció
junto con los dos primeros actos de Rigoletto el día del estreno,
con el segundo acto de Il Trovatore en la segunda función y con
los dos primeros actos de "Le Educande di Sorrento" de Emilio
Usiglio en la tercera y última función que fue ofrecida
(según la costumbre de la época) a beneficio del maestro
Heargraves.
La crítica
del momento destacó especialmente dos fragmentos (uno cantado
por la mezzosoprano y otro por el tenor), así como el resto de
las partes musicales. No recibió igual acogida la historia ya
que se consideró que la música debió ser aplicada
a un libreto de más mérito.
El diario "La Tribuna" de Buenos Aires en su edición
del 13 de enero de 1877 refiriéndose al estreno indicaba: "La
ejecución de la obra no dejó nada que desear pues cada
uno de los artistas ha sabido desempeñar debidamente los papeles
que se le habían encomendado. Como música tiene pasajes
magníficos, especialmente un rondó cantado por la señora
Zacconi, como también un preciso andantino cantado por el tenor
Ambrosi".
Lamentablemente
la partitura de esta obra fundamental para la lírica argentina
(aunque sea como hecho histórico) se considera perdida.
Luego del estreno de "La Gatta Bianca" no se ofrecen otras
manifestaciones líricas de compositores argentinos hasta 1895.
Desde esa fecha y noviembre de 2001 se han estrenado más de 100
obras de más de 50 compositores.
El recordar el
125 aniversario del estreno de la primera obra lírica nacional
nos debe servir para revalorizar el patrimonio musical argentino y para
lograr la edición, grabación y difusión de las
obras más significativas de nuestra música operística.
SE AGRADECE LA COLABORACIÓN
PRESTADA POR EL DOCTOR CÉSAR A. DILLON EN LA VERIFICACIÓN
DE LOS DISTINTOS DATOS HISTÓRICOS.
Autor: Gustavo G. Otero
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