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| "La cena delle beffe", en Rosario (Argentina) |
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¿Que tenía Rosario en el año 1925, para que los empresarios Walter Mocchi y Faustino Da Rosa, eligieran a nuestra ciudad como la "prima" mundial, fuera de Italia, para la representación de la ópera "La cena delle beffe", de Umberto Giordano? Rosario fue una ciudad especial para los empresarios, lo demuestra la historia de sus espectáculos, donde aparecen los más importantes cantantes , y la cantidad de teatros construídos. Este año tienen sus puertas abiertas, La Opera, el Colón, La Zarzuela, en construcción el Odeón y un par de teatritos menores, por donde pasaron las más grandes figuras de la lírica, los cantantes zarzueleros de más nombre, como también las compañías de operetas italianas, francesas, alemanas, judías y hasta una árabe. Es de resaltar que los teatros Colón y La Opera fueron inaugurados el mismo año, con diferencia de días. En la década de 1920 al 1930 es cuando se comienza a ver el declive de la ópera como espectáculo. Es de tener en cuenta que dichos espectáculos nunca estuvieron financiados por los poderes públicos. Fue el acierto o el desatino de los empresarios, el riesgo calculado y otras veces no tanto. Todo lo que se hizo en Rosario fue debido a la audacia del capital privado. Walter Mocchi creador de aquella gran organización que traía a Sudamérica los espectáculos de Europa, descubrió en Rosario una de las ciudades que basándose sin lugar a dudas en la inmigración, daría los resultados previstos. Y no se equivocó como tampoco se arrepintió, tanto que muchos años después de su primera visita, decide realizar en nuestra ciudad, esta "prima" mundial, fuera de Italia. Si consideramos que el fin primordial de un empresario es el de sacar rentabilidad a los espectáculos que presenta, salvo raras excepciones, debemos creer que Rosario en esa época, interesaba más que otras ciudades, pués teniendo presente las fechas de representación, por ejemplo en Milán el 20 de Diciembre de 1924, con Carmen Melis, Hipólito Lázaro, Benvenuto Franci, dirigidos por el Mº Arturo Toscanini; T. La Opera, Rosario el 9 de Julio de 1925, con F. Revallés, L. Garniska, G. Tommasini, A. Granforte, T. Pasero, Mº E. Vitale; mientras que recién en Buenos Aires lo fue el 28 de Agosto de 1925, con B. Gigli, M. Urizar, A. Bada, C. Barromeo, N. Rawskosky, A. Muzio, F. Alda, Mº T. Serafín; Teatro Municipal, Río de Janeiro, el 21 de Septiembre del 1925, con F. Revallés, L. Garniska, G. Tommasini, A. Granforte, T. Grassi, A. Baracchi, V. Marcolini, Mº E. Vitale; T. Municipal, Santiago, el 8 de Octubre de 1925, con A. Capuzzo, E. Grandini, M. Carena, Mº G. Falconi; T. Liceo, Barcelona, el 7 de Diciembre de 1925; T. Metropilitan, Nueva York, el 2 de Enero de 1926; Auditorium, Chicago, el 27 de Noviembre de 1926, con A. Cortis, C. Muzio, L. Montesanto, Mº G. Polacco. Rosario fue la plaza operística de las más importantes, aunque debamos poner sobre la mesa, que coincidió con la celebración de nuestra fecha Patria. Que deducciones podemos hacer teniendo en cuenta que el reparto artístico, no fue el mismo que en Buenos Aires? Que como ha ocurrido a lo largo de la historia lírica, existía todavía la competencia de cara al público. Fue una compañía especialmente traída para Rosario. Había madurez, por lo tanto Mocchi no quiso depender del Colón de Buenos Aires. Haciendo un poco de historia sobre esta ópera, recordaré que los primeros acuerdos con el dramaturgo Sem Benelli se remontan al año 1919. Diez años antes los derechos sobre "La Cena delle Beffe" habían sido adquiridos por Tommaso Montefiori (1855-1933) el que había dejado apartado el proyecto. Pero antes de haber concluído el trato para la cesión de los derechos, Giordano había obtenido del comediógrafo la reducción del libreto del poema dramático y se disponía con entusiasmo musicarla. Finalmente el 15 de Septiembre de 1923, Montefiori llegaba a un acuerdo con la Casa Musical Sonzogno, declarando no oponerse a la representación del nuevo trabajo de Giordano. De esta forma la ópera pudo ser representada en el teatro Alla Scala con una compañía de primer orden che bajo la guía de Arturo Toscanini, reunía al tenor Hipólito Lázaro, la soprano Carmen Melis y el barítono Benvenuto Franci. Los decorados fueron de Giovacchino Forzano y el escenógrafo Galileo Chini. Los comentarios que deparó esta nueva ópera de Giordano, fueron como todo lo es en esta vida. Siempre dependerá "del color del cristal con que se mira". Hay tanta diferencia de criterio entre los críticos y algunas veces tales intereses creados, que nos encontramos con que hay quien aplaude proclamando maravillas, como quien denigra exageradamente. He extraído solamente muy pocos comentarios de un lado y otro del Atlántico, con el objeto de que se pueda apreciar la labor del maestro Giordano, basándonos en las críticas ya que se trata de una ópera poco representada. Veamos: "Esta ópera no impactó al público en general, desde la "prima" en Milán. Sin embargo se observa en más de un pasaje, la habilidad que supo emplear Umberto Giordano, poniendo énfasis teatral en determinadas situaciones. El drama de Sam Benelli de tanta intensidad y originalidad resulta interesante, aunque no lo sea de índole musical, pero es que además predomina con fuerza aplastante sobre el compositor, eclipsándolo casi totalmente". (Enrique Della Guardia) La crítica que de la ópera hacía el diario "La Capital" de Rosario, el día siguiente a la representación o sea el 9 de Julio de 1924, decía que: "Ya los intérpretes
orquestales como los escénicos bajo la acertada y animadora batuta
del célebre Mº Vitale, han cumplido con sus vidriosos roles
a completa, nuestra y pública satisfacción. Téngase
en cuenta el delirante entusiasmo con que la partitura, paso a paso,
ha sido aceptada y saludada por la numerosísima y selecta concurrencia.
El tenor Tommasini ha llevado a realización su papel de una manera
casi impecable. Debido a la peculiar registración con que ha
sido musicalizado el rol de "Gianneto". Tommasini hállase
pués en condiciones inmejorables para lucir toda la belleza y
vigor de su registro alto, y en consecuencia en "La cena delle
beffe" revélase como un artista hecho casi adrede. "Sería difícil, haciendo la suma de las llamadas a la escena, que superan las veinte, imaginarse éxito más feliz y caluroso. Después del cual aparecen como inútiles los comentarios. Pero no uno, que dada la antimusicalidad de los espíritus que gobiernan esta "Cena delle Beffe" beneliana, y el carácter de drama de arena o de cinematógrafo, es la absoluta falta de actividad interior en esos personajes. Umberto Giordano ha sabido con su fuerte ingenio y su arte, conseguir el mejor resultado que podíamos esperar. A compuesto una partitura que, si bien no dice y no pretende decir una palabra nueva y si no traiciona ninguna aspiración hacia metas no comunes, tales de realzar la suerte del poema beneliano, que hoy privado de contenido y de lado poético como es, aparece ya tan envejecido y cansado; y vale ciertamente más y mucho más que esto, y es digno de estar junto a las mejores óperas de Giordano". (Diario Secolo- Adriano Lualdi) "Carmen Melis ha sido una excelente "Ginevra". Ha sabido dar un alma a esta mujerzuela nacida sin alma. Como cantante ha estado óptima, muy expresiva e inteligente y una actriz notable, con delicados gestos y movimientos difíciles de encontrar en muchas artistas. Ha dado pruebas de ser graciosa y poseer felina coquetería. Ha sabido hacer resaltar cada intención del músico y del poeta. Ha pronunciado muy claramente cualidad poco común. (Diario Corriere della Sera-Adriano Lualdi) "Esa tragedia de Sam Benelli, que la convirtió en ópera la mente del maestro Umberto Giordano, era de "pronóstico grave" según lenguaje médico, para cualquier artista. El personaje de "Giannetto" interpretado por el tenor, es de los más difíciles que existen, tanto vocalmente como dramático. No era fácil resistir aquella interpretación con serenidad; había que posesionarse del "papelito" y sufrir todas las emociones encontradas y diversas del propio "Giannetto", personaje que según la leyenda, fue de carne y hueso, y vivió en la Italia del Renacimiento". (Hipólito Lázaro, tenor) RECUERDOS
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