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| PANORAMA SOBRE LAS ÓPERAS DE COMPOSITORES ARGENTINOS |
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Introducción: Las llamadas óperas
argentinas siempre se enfrentaron con el grave problema de la difusión. ¿Existe la música si no puede ser escuchada? A diferencia de
otras manifestaciones artísticas la música, en general
y la ópera en particular dependen fundamentalmente de su interpretación. En el caso de las
óperas de compositores argentinos es prácticamente imposible
verlas representadas, pues muchas se encuentran inéditas; a veces
se estrena alguna obra y cada tanto se repone una ópera ya estrenada. Tampoco encontramos en nuestras temporadas (salvo algún caso aislado) interpretaciones en forma de concierto. Si queremos acceder
a grabaciones esto es imposible, pues no existen grabaciones comerciales.
Trabas burocráticas y mezquinos intereses hacen que no se editen
las óperas que son representadas en el Teatro Colón o
en otros Teatros. En cualquier disquería mediana de Brasil se pueden encontrar las grabaciones de las óperas más importantes de Carlos Gomes. Nosotros con más de 100 obras estrenadas, cifra que según los especialistas supera largamente la producción de cualquier otro país de Latinoamérica, no contamos con grabaciones comerciales de ninguna ópera. Si concluimos que la música que no es posible escuchar no tiene existencia, todas las obras de nuestros compositores son pentagramas muertos, manchas de tinta en papeles blancos. El panorama es bastante desalentador. Algunas obras a tener en cuenta: Pensemos que en el Teatro Colón hace muchos años que no representan óperas argentinas que fueron incluidas en varias temporadas con gran éxito y que por el tiempo transcurrido varias generaciones no conocen, tales como El Matrero de Felipe Boero (la ópera de autor argentino más representada ya que fue cantada en 17 temporadas; pero que no se ha vuelto a representar desde 1976); Lin Calel de Arnaldo D'Espósito (incluida en 12 temporadas, que no se ha vuelto a representar desde 1964), La Sangre de las Guitarras de Constantino Gaito (en cartel en 9 temporadas, que tampoco se ha vuelto a representar desde 1954), La Novia del Hereje de Pascual De Rogatis (representada en 8 temporadas, que no se ha presentado desde el año 1976) y Tabaré de Alfredo Schiuma (programada en 6 temporadas, que no se repone desde 1951). Otras obras, incluidas en más de una temporada y que hace años que no se reponen tales como Bodas de Sangre de Juan José Castro; Ollantay y Petronio de Constantino Gaito; El Sueño de Alma de Carlos López Buchardo; Nazdah de Athos Palma; Bizancio de Héctor Panizza; Siripo, Tucumán y Zincalí de Felipe Boero, Marianita Limeña de Valdo Sciammarella, Bomarzo de Alberto Ginastera; son desconocidas para más de una generación. Probablemente muchas de nuestras obras podrán ser sacadas del olvido de haber sido representadas sólo en la temporada del estreno, en ese teatro, como por ejemplo: Don Rodrigo de Alberto Ginastera; Raquela de Felipe Boero; La otra Voz de José María Castro; Iván de Eduardo García Mansilla, Ilse de Gilardo Gilardi, Antígona Vélez de Juan Carlos Zorzi. Son más los estrenos mundiales (en única temporada) que alguna posible reposición. ¿Cómo se puede valorar a una obra si no se la conoce? Luchemos para que se instituya una política cultural favorable a la difusión y grabación de las obras de los músicos argentinos y para sacar del olvido tantas obras que seguramente tendrán valores que apreciar y gustar.
Gustavo G. Otero |