LOGO.gif (4748 bytes)arti.jpg (8971 bytes)

NO SOLO DE NOSTALGIA VIVO

No lo pienso mucho. No tengo razones para pensármelo mucho. Simplemente no tengo otra cosa que hacer. La verdad es que hace ya años que no entro en mi querido teatro Campoamor. Y por otra parte sé que lo importante para mí es el volver a ese mi pasado escondido no tan sólo en su interior. Eso me basta. Y no preciso aclarar hoy más cosas.

Bien sé que en el tema de la ópera otros no comparten mis ideas. Pero eso no me preocupa en absoluto. Pero quede bien claro que el Campoamor es para mí una experiencia que no se mueve en lo antiintelectual o antirracional. Se mueve ante todo en la esfera de lo emocional. Es algo que comparten mi intelecto y mi afectividad, mi razón y mi sensibilidad. Es una experiencia que no va contra la reflexión, ni el pensar, ni el amar.

Compruebo que la ópera es aún también espectáculo, acto social. Por otra parte es evidente que no me gusta lo que en este momento observo. Ese niño, de unos siete años, tan engominado y tan feliz en su distracción como sus padres, va a ocupar una butaca. Yo me he quedado sin entrada. Me paro simplemente Pensándolo bien, mejor es que esos padres se pasen en la gomina que los años por aquellos mis viejos zapatos. Tampoco en otros tiempos para muchos el Campoamor significaba lo mismo que para mí: una experiencia cuasi religiosa.

Y ahora, en la Escandalera, frente al Campoamor, no intentaré llevar la contraria a nadie. Intentaré liberar mi pensamiento para encontrar otras alternativas. Y digo esto porque el Campoamor siempre tuvo que ver con mi soñar despierto, con el mundo de mi imaginación tan necesario para estudiar y trabajar el resto del año. La música nunca me acomoda a los ritos que impone el orden establecido, sino que me lleva a subvertir algunas cosas e irme a esa profundidad que me facilita el amor.

Comprendo que algunos vayan al Campoamor a vacilar. También los había hace años. Pero sé que hay jóvenes, como en HISPAOPERA, para los que la música es siempre esplendor de lo bueno y de lo verdadero. En ella encuentran el lenguaje emocional por excelencia para comprenderse a sí mismos y para comprender a los demás. Y otros más. Qué hermosa gente también en RADIO CLÁSICA, por ejemplo, con sabias palabras para la música más iluminada. Yo no escucho traduciendo. Todas las noches de HISPAOPERA y de RADIO CLÁSICA algo aprendo.

La verdad es que me costaría sentarme a escuchar una ópera al lado de un superficial. Los superficiales nunca cantaron bien por supuesto. De veras que lo pasaría mal. He de decir que en Gianna D´Angelo encontré una conciencia privilegiada como artista. Ella, siempre imbuida por el bien y la belleza, nunca era superficial. Por ello me resultó fácil encontrar en su canto el lenguaje y el canto de mi propia afectividad. Me enseñaba a soñar despierto para evadirme de la pobreza, pero haciéndolo de una forma sana y creativa. Su ejemplo fue carta de navegación durante estos años por el mar de mi vida.

Estoy deseando que toda esta gente se divierta. Y lo estoy deseando mientras observo cómo todo se hereda. Es evidente que estos hijos y nietos de mis conocidos lo han heredado casi todo. Lo de la belleza bien está si la avaricia es menor, pienso yo. Pero no me voy a parar ahora en estas tan insignificantes consideraciones. Buenos son todos estos eventos sociales. Y mejores, si vienen a sacar adelante nuestra ópera. Pero con tal de que, debido a la abrumadora carga de nuestros roles sociales, no consideremos la forma como esencia.

Bueno, pero yo no quería ir por ahí. Me estoy disipando hoy y alejando de aquel clima espiritual que se percibía en torno a Gianna D´Angelo. Entonces para mí todo era muy distinto. Tal era que mi lenguaje alcanzaba una dimensión dativa y vocativa. Dativa, porque no sólo era todo oídos para ella, sino corazón; vocativa, porque su nombre no era sólo el de una santa invocada, sino el de una diosa adorada. Bueno, y ahora un poco más en cristiano: Gianna me enseño a no renunciar nunca a mi libertad para no ponerme en manos del destino. E intenté corresponderla: nunca la invité a celebrar festines en el escenario de cualquiera de mis desdichas. Y tampoco intenté ser siempre razonable. Es muy fácil ser razonable cuando no se ama a nadie. La adoraba. En un mundo de necesidades tan degradante ella era no sólo nostalgia sino aroma de paraíso.

Mañana intentaré entrar a primera hora en el Campoamor. Y recordaré cómo ella nunca fue contraria a la experiencia ni a la reflexión, ni al pensar ni al amar. Y seré justo con tantos excepcionales cantantes : Carteri, Filippeschi, Corelli, Freni, Scotto, Kraus... También intentaré olvidarme de ese niño. Sé que buscándome a mí mismo busco a Gianna D´Angelo;que buscando a Gianna D´Angelo me busco a mi mismo. Por lo que para entrar en el Campoamor deberé limpiar mi corazón antes.

Ceferino Suárez de los Angeles