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| El más grande empresario teatral en Rosario, LUIGI CARPENTIERO |
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Estos pocos apuntes biográficos y anécdotas sobre Luigi Carpentiero, los voy a comenzar reflejando el inicio del libro de Strakosch y Schurmann "L'impresario in angustie", editado por Bompiani, el año 1940. Dicen en su primera página: "Al empresario florentino Alessandro Lanari - famoso no solo en Toscana, entre el 1800 y 1860 - le fue atribuída esta frase, "Soy, después de Dios, el primer empresario". Lo recuerda un periodista de buen humor, Jarro, y será mejor dejarle la total responsabilidad del acercamiento irreverente y además, de la innegable argucia. Nos queda por ver si otro empresario, el Barbaja por ejemplo, se hubiera acontentado con el segundo puesto". Esta anécdota puede aparentar lo que eran los empresarios del siglo pasado, quizás si o quizás no, pero estos señores citados anteriormente continúan diciendo, "porque es un hecho que a un cierto punto, en la edad mítica del melodramma, entre tronos de cartón y diademas de vidrio y de estaño, además de los tronos estrellados de las divinidades cantantes, aparece el empresario y se establece solidamente entre bastidores y la platea, patrón, déspota y rey de reyes". No voy a hacer un estudio comparativo sobre los empresarios del siglo pasado y los de éste, solamente recordaré en el artículo lo concerniente a Luigi Carpentiero radicado en Rosario, Argentina, en su juventud. Sus luchas, aventuras, fracasos, triunfos, adversidades, libradas en los conjuntos de las más antagónicas personas, y extractadas de la autobiografía (inédita) basada en sus memorias. Tuve la fortuna de que mi pedido de ayuda a decenas de personas a las que me dirigí en la ciudad de Rosario, fuera contestado por uno de ellos, el señor Martín Munuce, sobrino nieto del empresario y de que entre todo el material enviado, este señor incluyera las memorias inéditas de su pariente. Que bonito es encontrar gente así, dispuesta a preservar la memoria de alguien que detrás de su paso por esta vida llena de aventuras, recuerdos, experiencias y trabajo, dejó algo muy importante, ejemplos de valor y de inteligencia creando empresas que le permitieron vivir y dar de vivir a mucha gente en Rosario y sobre todo, que eso haya quedado plasmado por escrito. Aparte de que estamos en plena efervescencia de memorias, considero que Carpentiero también tiene derecho a escribir las suyas, a dejarnos en un libro su pasado. Estas no se distinguen precisamente por ser literarias, sino más bien psicológicas. Carpentiero nos ofrece un verdadero acopio de amenos episodios, yo diría documentos históricos, trayéndolos a su presente con suma habilidad. Decía Oscar Wilde que "Sólo por el pasado era posible juzgar a las personas", y Molière dejó escrito que "Todos los hombres se parecen por sus palabras, sólo sus obras evidencian que no son iguales". No viene aquí al caso hablar de su estilo, toda vez que su autor no tiene pretensiones profesionales. Yo respetaré su forma de ser, de escribir, sus anécdotas y dejaremos para otra ocasión sus intimidades, relaciones y gustos, algunos relatados con tanta sinceridad y crudeza, que como pertenecen a la vida privada de cada persona, lo dejaremos con todo su misterio y realismo dentro del tintero. Nació en Santangelo d'alife, Nápoles, el 12 de Junio de 1867. Su padre Antonio, napolitano igual que su madre, pertenecía a la noble familia de los Marqueses de Targiani. Falleció nonagenario, habiendo sido durante 50 años administrador general de los Príncipes de Gerace. Su madre doña Vicenta Pisacane nació en el mismo pueblo, de familia acaudalada. Incluso su familia tuvo varios héroes y en la ciudad de Salerno existe un monumento a los patriotas que dice , "Alla memoria dei fratelli Pisacane, eroi dell'independenza italiana, martiri del furore borbónico". Sus primeros años demostraban ya su ímpetu conquistador, su carácter, su decisión, su audacia y su intrepidez. Su primera maestra - nos dice Carpentiero - fue doña María Magdalena, una santa señora, que cuidaba en su casa a unas cuantas criaturas. A los pocos meses de estar allí, la maestra pidió a su madre que lo retirara de la escuela porque molestaba a las nenitas..... Sólo tenía 6 años. Pasados un par de años y después de muchas diabluras, su padre decide ingresar a él y a su hermano Nicolás, compañero de travesuras, pupilos en el Seminario Diocesano. "Tres largos años estuvimos vestidos de curitas - nos dice Carpentiero - al final de los cuales mi hermano entró en el Colegio Militar siendo compañero de clase del que fuera luego Rey de Italia, Victorio Emanuel III, mientras que yo después de cuatro años conseguí el bachillerato.. No obstante los estudios, su carácter cambió poco, pués con sus 16 años, vuelve su padre a ponerlo pupilo en el Colegio Martinelli. Año 1887, 20 años cumplidos. Toma una de las mayores decisiones de su vida. Se embarca rumbo a la Argentina a la que llega el día 4 de Enero del siguiente año. Los problemas de los inmigrantes no lo eximen a Luigi, comienzan ahora con el idioma, y el trabajo. Su preparación, sus ganas de trabajar y su viveza le abren las puertas de su primer empleo, una constructora en la que permanece seis meses por quiebra de la misma. Su imaginación le hace emprender una serie de negocios que le reportan buenos beneficios, una agencia de lotería, alquiler de pianos, como así también de bicicletas, compra y venta de terrenos e iniciación del mercado filatélico. Momentos oportunos sabidos aprovechar para una subsistencia en tierra extraña y con un idioma aprendido a fuerza de palos, hasta que en el año 1898 se le presenta la primera oportunidad de convertirse en empresario teatral. Considero oportuno incluir una parte de sus memorias, confesiones sinceras y recuerdos que dedica exclusivamente a los empresarios. "En 40 años de vida teatral no he visto morir a ningún empresario rico. Todos hemos manejado mucho dinero, todos hemos hecho grandes negocios y todos hemos tenido grandes ganancias , pero también todos hemos visto esfumarse esas ganacias con la misma facilidad con que han venido. Nombres como Ciacchi, Da Rosa, Mocchi, Bernabei, Crodara, Rey, Lozada, Antonio Rivas (suicidado), Higinio Sierra (suicidado), Cairo, Quiroga, Antonio González y uno de los más legendarios en Centroamérica Rafael Bracale, el gran empresario Paradossi que en Italia tenía 54 teatros, a su muerte dejó gran cantidad de pagarés, el doctor Muscio que decían era poseedor de una fortuna de más de dos millones y que en estos últimos años ha querido monopolizar el movimiento teatral de Buenos Aires, acaban de decirme que ha sido inhibido y que de los muchos teatros que tenía, solamente le ha quedado la empresa del teatro La Comedia de Buenos Aires. El doctor Susini que tuvo la empresa del teatro Odeón, Don Fernando Díaz de Mendoza que tuvo que ceder su soberbio teatro Cervantes al banco en pago de deudas, Salvati, que plantó varias veces a las compañías, todos han quedado en la indigencia. Yo mismo que durante 30 años nunca he cerrado con déficit mis balances teatrales, me retiré sin fortuna, aunque afortunadamente sin deudas. Es que en los negocios teatrales cuando se gana, se gana diez y cuando se pierde, se pierde cien. A más las rumbosidades de la vida teatral, necesitan mucho dinero y las ocasiones de gastarlo son infinitas......." También Gino Monaldi, en su libro "Impresari Celebri
del Secolo XIX", editado en 1918, nos hace saber que, "En
mi larga vida de teatro y en el contínuo contacto con lo que
forma su familia, hay un solo ser que siempre me ha resultado inexplicable,
el Empresario. Entiendo al jugador, al domasdor de bestias feroces,
al aviador, al corsario, al hombre volante del circo y otras profesiones
más o menos audaces y peligrosas, pero lo repito no he comprendido
jamás al Empresario. De las centenares de anécdotas detalladas en sus memorias (inéditas), solo puedo transcribir unas pocas para este artículo, ya que la totalidad de las mismas podrían ocupar sobradamente un libro.
"Hariclea D'Arclee. Soprano nacida en Bucarest, Rumania, debutando en París en 1890 con la ópera Fausto de Gounod. Año 1906 en el teatro Colón de Rosario. Temporada lírica oficial. Función de gala. La D'Arclee soprano que cantó en Rosario en 1906 y 1909, en el primero de los años representó, "Manón", "Fausto", "Iris", "Tosca", "Traviata" y "Romeo e Giulietta". Cuando está por comenzar el 4º acto de esta última ópera, se encuentra en el centro del escenario y envuelta en un cándido sudario la D'Arclee extendida sobre el túmulo. Me hace seña (estoy entre bastidores) para que vaya a arreglarle los pliegues de la túnica. En el momento que llego al catafalco, el director de orquesta ignorando mi presencia en el escenario, da la señal de empezar el acto. Simultaneamente suena el timbre y comienza a levantarse el telón. Imposible volver entre bastidores. Solo me queda agacharme detrás del catafalco y quedarme allí escondido en esa ridícula posición durante todo el acto. La D'Arclee, el tenor Carlo Dani y los demás artistas casi no pueden cantar de la risa. Hasta el bombero entre bastidores se ve que goza a lo grande. ¡Son los apuros de un empresario! La D'Arclee fue una de las sopranos más cotizadas de su época. Maravillosa voz, una escuela de canto perfecta y una virtuosidad escénica maravillosa. Una verdadera señora de la escena. Cuando vino a Rosario ganaba 3.000 dólares por función. En el año 1925 la encontré en Milán ya vieja y en la máxima miseria. Daba lástima verla." "Pietro Mascagni. Autor de óperas como "Cavalleria
Rusticana", "L'amico Fritz", "Iris", "Isabeau",
"Le maschere", "Lodoletta". La primera vez que
vino a Rosario era tanta la espectativa, que más de 5000 personas
acudieron a la estación de ferrocarril a su llegada. El maestro
Mascagni venía impresionado, porque pocos meses antes a su
llegada a Viena, se había derrumbado una tribuna llena de gente
con muertos y heridos, así que cuando se dió cuenta
de la aglomeración que lo esperaba, no quiso bajar del tren
y tuvimos que hacerlo salir por una portezuela de la confitería,
cuando el público lo reconoció y quiso arrimársele,
comenzó a gritar y a insolentarse con los más próximos.
Desde el coche se metió en un tranvía que estaba al
lado y solo así pudo alejarse. El público que ignoraba
la causa de tal desconsideración, lo tomó como un acto
ofensivo. Luego corrió el rumor de que en la representación
de la noche habría manifestaciones hostiles. Luisa Tetrazzini. Fue una de las más grandes "divas de
la lírica mundial. Relato aquí una de las tantas, mejor
dicho, muchas anécdotas sobre esta soprano, extractada de las
memorias del empresario Luigi Carpentiero. En el segundo volúmen
de LA LIRICA EN ROSARIO (1885-1910), también aparece otra de
las muchas y jugosas peripecias acaecidas a esta artista en Argentina.
Respeto textualmente todo lo referente a sus actividades comerciales, tal cual las describió en sus memorias: "Buenos Aires, 1888,89,90, empleado en el registro de Secrestat
y Cia. Empleado y después habilitado en la empresa constructora
Sassi y Etcheverry. Constructor por mi cuenta. Vendedor a domicilñio
de libros por mensualidades.
Yo creo que interpretar la vida, no solo del empresario, sino la del hombre inclusive, sin necesidad de hacer elucubraciones, o intentos de adivinación, basándonos en lo poco de este artículo, podemos definirla a través de algunas frases célebres que puedan darnos la pauta de quién fue, como fue y como lo realizó. "Hacer con soltura lo que es dificil a los demás, he
ahí la señal del talento; hacer lo que es imposible
al talento, he ahí el signo del genio". "La improvisación es la verdadera piedra de toque del
ingenio". "Dos almas ¡Ay! Habitan en mí: la una quiere separarse
de la otra; ésta en el impetuoso goce del amor, se abraza con
fuertes abrazos a este mundo; aquella se levanta del polvo hacia una
esfera de altos sentimientos" Roberto
Di Nóbile Terré |